Entrevista con Mario Escalona, director de la EGREM:

Hallar el punto de equilibrio en los nuevos tiempos de la comercialización musical

Anneris Ivette Leyva • La Habana, Cuba

Con las mismas fórmulas económicas que bien conoce, Mario Escalona Serrano, director de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM), se acerca a los principios culturales que debe defender la institución musical al arribar al medio siglo de existencia, en medio de un escenario de profundos cambios para la empresa estatal socialista, y de impredecibles retos para la cultura cubana.

Hay que encontrar el punto de equilibrio —enfatiza—, no solo en cuestiones de rentabilidad empresarial, sino de formas de relación institución-artista, de aceptación de los nuevos valores musicales sin menoscabo de la política cultural, la cual también, en sus principios esenciales, constituye un patrimonio.

Imagen: La Jiribilla

“La EGREM está obligada a repensar sus espacios, los centros culturales tienen que tener una programación más alternativa, donde no solo exista el género bailable; los exponentes de la historia musical deben igualmente insertarse en estos lugares, explica a La Jiribilla.

“El año pasado fue para nosotros de mucha reflexión y análisis de nuestra programación. Creo que hemos encontrado un camino a través de la caracterización de nuestros centros culturales, ya tenemos bien ubicadas las noches que se dedican a cada género musical.

“Con estos espacios seremos más competitivos en la medida en que logremos ofertas de mayor calidad, y aprendamos de experiencias positivas como Fábrica de Arte, muestra de cómo pueden integrarse con éxito diferentes elementos artísticos.

“También tenemos el propósito de buscar mejores esquemas para que el artista crea realmente en la institución y no la vea solo como una pasarela de pago.Queremos que la EGREM se convierta en un actor que promueve, crea espacios y establece diálogos; solo a través de la comunicación diáfana pueden idearse diferentes fórmulas para la realización de los proyectos que nos propongan —asegura”.

Los nuevos canales de distribución informal de la música han conllevado a que las disqueras tengan que buscar alternativas para sobrevivir. Tras 50 años de existencia, ¿qué nuevos derroteros recorre la EGREM?

Efectivamente, hoy ha cambiado de manera ostensible la industria fonográfica, lo que antes se hacía a través de pagos de anticipos de royalties de una manera elevada y sistemática ya no es así. En nuestro caso la jerarquía del artista y el flujo financiero de la empresa están determinando esos pagos. Creo que esta es una de las cosas que hemos logrado con el diálogo: que se entienda que la realización de un producto debe acometerse bajo condiciones que le traigan un beneficio tanto al artista como a la institución. Esto nos evitaría, como ha pasado en otros momentos, parar la producción fonográfica por falta de presupuesto. Se trata, nuevamente, de buscar ese equilibrio.

Este va a ser un año difícil económicamente, y ello va a repercutir en nuestra industria. En este escenario, nosotros tenemos que ser muy racionales y tener cada vez más en cuenta las jerarquías artísticas, sin abandonar a los nuevos talentos.

De igual modo esta coyuntura nos exige avanzar en forma diagonal hacia otras formas de comercialización, como es la digital.Ya hoy en muchos casos grabamos y nos lanzamos a la venta por esta vía, antes de emprender la producción física. Lo hicimos recientemente con Buena Fe, también incluimos en esta nueva dinámica la difusión de nuestros archivos.

Próximamente vamos a sacar el segundo volumen de Cinco Leyendas, ese repertorio de los cinco grandes del Buena Vista Social Club, trabajado por nuestro exitoso compilador Jorge Rodríguez. Es un producto que va a ser muy atractivo.

A propósito de los archivos, ¿cómo asume la EGREM dentro de su dinámica empresarial la responsabilidad declarada en su lema institucional de “atesorar el patrimonio musical”?

Desde el punto de vista de su conservación, la EGREM ha apostado por tener un archivo en condiciones medias-altas; de ahí que nos lanzamos a buscar una colaboración con la UNESCO que nos fue otorgada. Ya están entrando algunos de los medios que van a garantizar una mejor preservación y ordenamiento de estos materiales para optimizar la búsqueda, lo cual va a ser de gran utilidad para los que necesiten la información. Se pretende que su promoción no solo esté en función de las demandas comerciales sino también de las académicas.

Esta idea nos ha permitido estar recientemente en un evento como el del XIV Premio de Musicología, que promueve la Casa de las Américas, donde además sesionó la I Conferencia de la Asociación Regional, de la Sociedad Internacional de Musicología para la América Latina y el Caribe. La oportunidad de compartir con especialistas no solo nacionales sino extranjeros nos favorece para estar al tanto de las formas de conservación más avanzadas y conocer cómo usar mejor los recursos que tenemos.

Nos hablaba de la introducción de la EGREM en el comercio digital, ¿cuán avanzada está la empresa en este camino?

Hoy estamos empezando, aunque hay gente que lleva mucho tiempo trabajando en ello. Lo más importante es que hemos identificado las bases necesarias para consolidar el esquema de protección de las obras. Ese universo tiene infinidad de posibilidades, pero también de potenciales conflictos. Hay que tener una base de datos muy fuerte para actuar con agilidad, calidad y acierto. Nuestro personal tiene que especializarse más en cómo dar ese servicio y en hacer al artista partícipe de los resultados. Solo así triunfaremos.

También tenemos que trabajar mucho la promoción en esos sistemas de venta, eso es lo que decide el comercio en internet, y si la hacemos cada vez con mayor profesionalidad y sistematicidad, vamos a obtener resultados muy interesantes. ¿Te imaginas a la EGREM ofertando ringtones para los celulares? Claro que para esto requerimos el apoyo de muchachos jóvenes que tengan ganas de revolucionar esto en el sector estatal.

Nosotros estamos mirando la empresa estatal desde otra perspectiva. Ha llegado un momento en el que tenemos que cambiar, y más en el ámbito de la música, que todos los días evoluciona. Si no acatamos el lineamiento del VI Congreso del Partido que habla de mantener la planificación como instrumento fundamental de nuestra economía, pero sin obviar al mercado, será muy complejo.

Estas nuevas concepciones nos deben hacer una EGREM mejor, pero no diferente. Nos sentimos una institución que conserva y promueve el patrimonio, pero que busca mantener su identidad y mirar hacia el futuro.

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