Cantores...

Santiaguito por la vida

Fidel Díaz Castro • La Habana, Cuba

Vida, traes entre las manos vivas
la esperanza y un motivo
para que tu sed resulte
para todos un camino.

Se nos fue demasiado temprano Santiaguito Feliú, cantor siempre de la vida; este sábado 29 de marzo cumpliría 52 años. Trovador intenso, poético, ser taciturno, tierno, despistado, de humor a veces cáustico, agudo, la creación era su modo de existir, zurdo de ideales y de guitarra, aunque era derecho por naturaleza.

Soy perfecto, soy gago,
soy zurdo, soy vago,
soy una porfía en razón,
soy la trova del rock and roll,
un pequeñísimo burgués sencillo,
un jovenzote calmado,
una tristeza hueca en el bolsillo,
una reunión que tuvo el diablo con Dios.
Y una soledad
con otra soledad,
sin tanta soledad.

Imagen: La Jiribilla

Siendo un muchacho, aparece en el panorama trovadoresco; al firmar “Para Bárbara” en 1979 empieza a aflorar una segunda generación de la llamada Nueva Trova. Precisamente uno de sus más emblemáticos fundadores, Silvio Rodríguez, defiende esa pieza de Santiaguito en un Concurso Adolfo Guzmán, lo cual le otorga pronta popularidad, si bien no ganó el certamen. De tal manera que aquel canto a la muchacha amada le ha acompañado por siempre como sello de identidad.  

Siento que tus destellos ahogan mi brisa,
mi brisa que presiento inagotable, azul, infinita;
límpida brisa de lirismo inevitable,
soplo de sueños que en mi verso se derrama.

Comienzan los 80 y Santiago Feliú aparece en las descargas a veces con Donato Poveda, y empiezan a resonar piezas como “Saltarina”, y “Quédate para germinar”. Va creciendo el grupo, Gerardo Alfonso, Carlos Varela y Frank Delgado, entre otros, traen nuevos aires a la trova cubana; herejes enamorados que, nacidos con la revolución, la miran desde adentro con nuevo acento crítico, le cantan a la existencia, al amor, a la vida cotidiana con sus luces y sus sombras. Algunos empiezan a llamarlos la generación de los topos.

Si de mi voz florece la canción,
motivo de tu dar;
si de tus ojos nace la bondad
de abrirme en el verso un palpitar:
no me dejes ir.

Imagen: La Jiribilla

Los 80 ven crecer a Santiago Feliú, con su endemoniada guitarra; sale de gira por Argentina invitado por Silvio Rodríguez, participa en multitudinarios conciertos, entre ellos uno con León Gieco, del que quedan imágenes memorables. Luego canta con Silvio Rodríguez en la escalinata de la Universidad de La Habana  “La historia de las sillas”, canción que será, por su eticidad, una de las que se lleva el Santi como credo por conciertos y descargas. Aparece su primer disco Vida donde late Latinoamérica, no solo en la pieza que le da título al disco, homenaje a las guerrillas, también con “Palomas por la vida” dedicada a la invasión yanqui a Granada.   

Vivirán sobre estos días
que hacen de América
un gran volcán de libertad.
Vivirán sobre Granada,
sobre su pueblo que
tendrá que reafirmar su identidad.

Vivirán porque la historia sólo existe
para los que siembran hombres en la tierra.
Vivirán porque construyen
nuevamente las palomas de la vida por la vida.
Vivirán porque por ellos somos tantos.

Vida su primer disco, ya lleva en sí las esencias de todo el camino de Santiago Feliú, su amor a Cuba, a su revolución, en “Ayer y hoy enamorados”; la América Nuestra de “Vida”, “Palomas por la vida”, las luchas del hombre por la justicia social en la pieza “De cualquier modo”.

Imagen: La Jiribilla

Al hombre le pasa lo mismo que a Cristo:
reparten sus ropas, le dejan morir.
Ya las esperanzas le cansan, le cansan,
no quiere balanzas en su libertad.

El hombre es un río y quiere su mar.
Su mar es su hijo, su causa, su pan.
Al hombre le pasa, en fin, que hay dos hombres
y allá en sus empeños se van a matar.

Pero el hombre sabe que, de cualquier modo,
seremos nosotros…
Pero el hombre sabe que, de cualquier modo,
seremos nosotros la única paz.

La mujer amada, lirismo que transita por la fusión de los cuerpos, por la ternura y ese espíritu que comparte las angustias y sueños, que alivia el desespero por la utopía que se atrasa, por ese mañana de paz y felicidad para todos, que parece una eterna promesa, que no llega, en “Para Bárbara”, “Solo arcoíris”, “Cuando en tu afán de amanecer”, “Carta y suerte de tener a Gunila”:

¡Ay, mujer, cuánta angustia tendré que callar!
Pero al fin eso también será vivir.
¡Ay, mujer, qué dichoso resulta luchar!
¡Y mejor si también tú estás!

¡Ay, amor! ¿Cómo poder ordenar esta edad?
¿Dónde anidar la guitarra y la necesidad de vivir para dar?

¡Ay, mujer, qué suerte de ser un condenado más a vivir!

La mujer, la patria —la de su isla, la latinoamericana, la humana— el hijo sobre el que desborda su ternura en “Amigo dibujo”, las definiciones de su canto: honestidad, amor al prójimo, rebeldía, entrega sin mediaciones, todo por rozar la creación más auténtica; conflictos del amor, desde el más íntimo hasta el más universal, razones, ilusiones, sentimientos echados al ruedo  sobre su guitarra; y una pieza que sintetiza todo esto “Batallas sobre mí”:

Se le caen los dientes a mi barba
y sólo doy a la luz
canciones comprometidas:
texto, música, nada más.

Blancas, blancas mis canciones
trotan, trotan de ansiedad;
buscan la guitarra de sueños y caricias,
buscan tu beso por el mar.

Ven que estoy aquí, creo que es así:
texto, música, sin ti,
me sabe a batallas sobre mí.

Asume influencias del rock anglosajón y del rock nacional argentino, algo de flamenco también encontramos en su guitarrear atípico, como él, pues tocaba la guitarra a la zurda, encuerdada a la derecha, de la que extraía una sonoridad intensa, acorde a su temperamento.

También lleva las esencias de la trova cubana, de la que bebió desde pequeño, de su hermano Vicente y sus cuasi hermanos mayores también Silvio, Pablo, Noel... En su canción “Trovadores” los/se describe:  

Va ilustrando todo lo que sabe que su canto
desata, rompe y le cuesta tanto;
tantas cosas: una caricia, un gran momento
que pudo ser todo su contento.

Por ahí va inventándose,
quién sabe cuánto:
por todas partes su vida salta
y se va encontrando.
Cualquier cosa, una caricia, un gran momento
puede ser todo su contento.

Imagen: La Jiribilla

Siempre mirando a su entorno, sufriendo las guerras, las injusticias, las emigraciones, la pobreza; con angustia existencial de quien no se puede desprender de ese modo de vida abrazando; de ese amar a una mujer que arrasa la existencia, que llora en sus adentros por el día feliz que no llega, lo cual le hace expresar en: “Mi mujer está muy sensible”:

No eres tú,
son estos días de mierda que también se irán,
son Lennon y Guevara que no quieren regresar,
latinos divididos sin América;
soy yo, que no me curo de quererte más,
es por los pasaportes y la enemistad.
No es por ti, mi amor...

No eres tú,
es tanta democracia para no creer,
es la canción de Silvio y la crisis de fe,
es la sabiduría de desaprender,
es Panamá sin guía, agradeciendo a Bush,
es un amor por Cuba,
es socorrer la luz,
es como cuando faltas, cuando faltas tú.
No eres tú, mi amor...

Aquellos 90 los transitó Santiaguito por caminos de un trovar rocanroleado con el grupo Estado de Ánimo, con fuertes dúos de guitarra como la etapa memorable con Elmer Ferrer y caen con ellos discos como “Náuseas de fin de siglo”, “Futuro inmediato”, “Sin Julieta” y ”Ay, la vida”. Hizo además un disco con Noel Nicola titulado Entre otros… Noel y Santiago y Ansias del alba con su hermano Vicente Feliú.  

La vida es el milagro
sinceramente amado,
la culpa de morirse,
las mentiras, las verdades
que nos quedan de este lado.
La vida de imprevista,
sencilla y complicada,
absurda y egoísta,
amorosa e inteligente,
extraordinaria y desalmada.

La vida es suficiente,
si entonces no se acaba
cuando se halló el final
donde se encuentra el pasado con la nada.

Para suerte nuestra, por sus 50 años hizo dos grandes conciertos en el Teatro Nacional con más de 50 canciones, acompañado de notables músicos; suceso que quedó registrado en un DVD que ahora presenta su realizador Lester Hamlet.

El pasado 12 de febrero, nos despertamos con la dura e imprevista noticia que el inmenso corazón de Santiago Feliú no dio más; tal vez ante tanta intensidad y preocupaciones y sueños acumulados por un ser volcánico. No podemos hablar de consuelo cuando tanta poesía y ser tan humano nos quedaba en el tiempo; sin embargo, aunque no remedie, nos deja una notable obra por ahondar en ella y expandirla hacia todos:

Y aquí está el enamorado,
con su luna entre los brazos,
pidiéndole a la esperanza
para todos, para todos.

Es Santiaguito Feliú, un cantor de la vida, de la suya, de la nuestra, de la de todo ser humano; fue su discografía de “Vida” hasta “Ay, la vida”, disco además en el que, —quizá por ese bombillito rojo que se nos enciende cuando cumplimos 50 años—, medita sobre lo que ha ocurrido en ellos, lo que se nos ha quedado en el camino; es inevitable entonces pensar que la muerte es cierta y nos apura, nos precipita a crear con mayor intensidad. No soy dado a místicas, y el Santi no podía prever que se iría tan pronto, sin embargo, el peso de los 50 le llevó a dejarnos un disco de repaso espiritual.  

Resumiendo

Fue tan cerca
llegar a este momento
donde la vida muere por vivir.
Fue todo corriendo
hacia un saber sin saberlo,
a contra el viento.
Fue como hacerle el amor
al tiempo.

Fue tan pronto
que casi no recuerdo
la risa de la cara de tu amor
romántico y tierno,
enamorando la suerte
en cada momento.
Fue como hacerle el amor
al viento.

Fue creciendo
la forma de este canto
que va apagando luces tras de sí:
fantástico encanto,
novio de la tristeza
de los inventos.
Fue como hacerle el amor
a un cuento.

La vida se merece
no equivocarse jamás
porque aplasta su sueño,
se nos muere el tiempo
que nos tocó para amar.

La vida vive con y sin nosotros,
pero la vida nuestra
determina el espacio
de su propia huella,
vivida en cuerpo y alma.

La vida entera,
la que nunca alcanza,
para recomponerla,
se apura toda,
se acompaña sola
y se desatormenta.

La vida un día
amanece muerta.
Entonces, calma:
siente, vive y salva
la vida mientras viva.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato