Entrevista con el guitarrista Iván Vera

Zeus: otro intento por revivir el espíritu del rock cubano

Miriela Fernández • La Habana, Cuba

Iván Vera, guitarrista de una de las bandas ícono del rock cubano, pudiera mostrar entre lo más auténtico de su historial haber puesto —como otros, claro— los acordes a la época más underground del género en el patio. Zeus, que celebró  su festín de 25 años en 2013, además de caracterizarse por una endiosada melodía trash, acogió desde sus inicios la filosofía rockera, que proyectó en esa música, pero también en estilo, en forma de vida; no pocas veces sus temas desenvolvieron las influencias de alineaciones internacionales que desandaban entonces ese camino. Por ello, no es casual que su guitarrista haya sido el principal inspirador de uno de los eventos más importantes acontecidos en el Maxim Rock en marzo: el homenaje al grupo de metal estadounidense Pantera.

“En Zeus, cuenta Vera, somos fanáticos de Pantera. Sobre todo es a mí a quien más le gusta. Estaba como obsesionado y cuando mataron a Darrell, su guitarrista, me impresioné  mucho. Fue hace diez años,  este es el décimo aniversario. Quería hacerle un homenaje en diciembre, de dos días, incluso. La idea se la comenté a Carlos Fornés cuando estábamos en Cuerda Viva, porque soy jurado del festival. Él se involucró, y yo me embullé y empecé a contactar a varios grupos. Iban a participar cinco, aunque al final quedaron estos tres: Darkness Fall, Estigma DC y nosotros”. 

Es difícil que alguien que transite por el mundo del rock y el metal, con independencia de gustos, desconozca esta banda fundada en Texas, a principios de los 80, por los hermanos Dimebag Darrell y Vinnie Paul, quienes asumieron el rol de guitarrista y baterista respectivamente. Junto a otros integrantes pasaron por varias etapas, pero sus seguidores coinciden en que con el disco Cowboys from hell, Pantera encontró su lugar dentro del groove-trash metal, y con Phil Anselmo como vocalista, una identidad. Después vinieron otras conquistas con Vulgar display of Power, Far beyond driven, Reiventing the steel. Muchos de los temas versionados esa noche pertenecen a estas producciones, entre ellos, el popular “Walk”, que pareciera ser la carta de presentación de un conocedor o conocedora de los metaleros norteamericanos. De hecho, no solo la fisonomía del Maxim Rock cambió para el tributo, sino también la afluencia de público, que estuvo a la altura de un festival como el Brutal Fest u otro. Así se confirmó que no solo para músicos cubanos este es un grupo de culto en la isla.  

Sobre estas influencias Iván dio sus visiones, a partir de su trayectoria en Zeus. El diálogo se alargó algo más, encauzándose hacia la realidad del rock cubano.

Por la sonoridad de Zeus, por la versión (“This love”) que suelen hacer a Pantera en algunas de sus presentaciones, podrían suponerse las razones para este homenaje, lo que habla además de los puntos en común entre dos agrupaciones surgidas en la misma década… Pero, me gustaría saber cuánto ha dado esta banda de trash a su música.

Cuando nosotros comenzamos aquí no se conocía Pantera, ni allá tampoco. Fue un grupo que vino a tener fama con el Cowboys from hell, pero, como aquí la información llegaba mucho después, yo escuché ese disco más o menos en el 93, coincidió con la entrada a Zeus de Iván Leyva como cantante nuestro. Ese disco me gustó,  pero ya nosotros estábamos tocando trash de aquella época por Metallica, Megadeth, Testament, todas las bandas americanas de los 80, no fue un grupo que me influyó entonces  para componer tampoco.

Sin embargo, después, cuando escuchamos Vulgar display of power y el otro, Far beyond driven, ahí ya sentimos que Pantera tenía más que ver con lo queríamos hacer y estaba también el Chaos A.D., de Sepultura, que nos impactó mucho. Empezamos a sacar los temas de Pantera, se me pegaron muchas cosas de Darrell. Como Hansel (también a cargo de las guitarras de Zeus) era más fanático de Megadeth, en sus canciones se nota más esta influencia, pero yo en mi guitarra, a finales de los 90, tengo mucho del estilo de Darrell. Y Hansel también lo oía porque no le quedaba más remedio, yo ponía estos casetes en cualquier parte, además, ciertamente  a él le gusta. Por otro lado, Dionisio, nuestro vocalista, cuando entró a Zeus en el 97, cantaba un estilo muy heavy metal antiguo y el Yoyo,  que era el bajista, le dio música y le dijo que escuchara a los cantantes de Sepultura, Pantera y él asimiló todo eso. Empezó a cantar algo que nos sorprendió. Dionisio es fanático de Phil Anselmo. Por eso te digo, Pantera en la historia de Zeus, sobre todo a mediados de los 90 hacia acá, nos dejó tremenda influencia.

Pantera tuvo  la intención de  subir al escenario mucho de la cultura suburbana estadounidense. Se nota en la música, la gestualidad enérgica de Phil Anselmo y, en la década de la que hablamos, Zeus también tuvo una proyección social, su rock se hundió en la realidad habanera con canciones como “Violento metrobus”… Ahí también encuentro semejanzas.

El asunto de las letras en Zeus es un poco complejo. No es un grupo de muchas letras. Siempre hemos tenido dificultades con eso. Ha habido música, pero ha costado más trabajo hacer los textos de las canciones.

A mediados de los 90 estaba Virgilio González. Venía de otros grupos de los 80 y al contrario de nosotros, siempre se imagina letras, es un compositor, y él hizo los textos de varias de estas canciones que hoy son, como dice Dionisio, clásicos de Zeus. Virgilio siempre andaba con el asunto de la cuestión social, de lo que pasaba con el rockero que era marginado, menos que en los 70 y 80, pero marginado. Desde el punto de vista de la cultura era un género marginal, muchos decían que eso no era música. Hoy está la Agencia,  pero en aquellos tiempos teníamos el Patio de María, y  había mucho sentido de pertenencia en las tribus rockeras, que tenían en contra el pensamiento de la sociedad, la forma en que el Ministerio de Cultura trataba el género, como los veía la policía. Eso ha cambiado...

Lo de mirar la realidad es recurrente en Zeus, antes un poco menos, pero Virgilio lo trató mucho. De su entrada en la banda para acá las canciones hablan de alguna inconformidad con un acontecimiento en Cuba o en el mundo. Ahora el principal compositor es Hansel; Oscar,  quien fue nuestro bajista también, nos hizo temas que hablan de situaciones concretas pero desde un plano metafórico, fantástico, siempre parecen cosas sangrientas, a él  le gusta el black metal.

El estilo de letra directa que puede ser una metáfora, pero todo el mundo  entiende por ser sencilla es muy importante. Hay que tener el talento y nosotros hoy no tenemos esa calidad en la producción que necesita el rock.

Mencionabas un cambio con respecto a la aceptación del rockero en nuestra sociedad, y la existencia hoy de la Agencia Cubana de Rock, lo que representa un mayor apoyo para un movimiento que, sin embargo, se caracteriza por su rebeldía, precisamente ante dinámicas sociales. ¿Sientes que el rock cubano se ha disciplinado?

En el público ha sucedido una cosa que a mí me sorprende. El Maxim comenzó con la entrada a cinco pesos  y desde que subió de repente dejó de ir la gente. De que fueran 500 personas un sábado que era lo normal, hoy si van 300 es un día de fiesta.

Los rockeros tampoco son tan cerrados y  van a discotecas, escuchan pop, otros géneros y tienen otras opciones. Asimismo las bandas se han reciclado mucho, sobre todo cuando estaban Escape, Hipnosis, Clover o con  Zeus, Combat Noise. Se  repetían mucho, aunque siempre hay un público. Ahora están grupos como Deadpoint o Estigma D.C. que tienen una visión más comercial, no lo digo en sentido negativo, solo que hacen un metal más moderno y saben cómo llegar al público y mantenerlo ahí. Es lo que les toca. Son los grupos del momento, nos pasó a nosotros igual que a Metal Oscuro cuando empezamos a hacer trash y nadie tocaba eso. Hubo un momento en que de repente nos separamos del resto de los grupos y éramos los que teníamos la mayor cantidad de público. El Patio de María, que era gratis, con nosotros se llenaba hasta la calle. Hoy tenemos un público, y a veces, conciertos buenos y otros menos. Pero  los rockeros como eran antes, esos que decimos somos rockeros y no queremos ser nada más, ese fenómeno ya no existe y tiene que ver con el cambio de actitud de la sociedad, ya los acepta, y están sin problemas como otra tribu: los mikis, los reparteros, los frikis. Creo los  rockeros no se sienten tan rockeros como nosotros éramos antes.

Y por otro lado, aunque ya tenemos el Maxim, a veces encuentras dificultad para tocar en otro lugar, son menos los espacios.

También hay una mayor conexión internacional, lo cual es muy positivo, aunque sí es más evidente en ese escenario el protagonismo del mercado, del rock como espectáculo. De igual forma, existen aquí para los músicos más posibilidades de trabajo con empresas. ¿Cómo crees que afectan estos fenómenos esa legítima pasión por el rock como movimiento, como filosofía? ¿Cómo ves el futuro del rock cubano?

Cuando a la gente le prohíben una cosa se aferra más y con mayor pasión. Antes había tanta persecución, era tan difícil obtener la música…y todo eso hacía que los rockeros amaran más la música y esa forma de  vida  y, claro, ahora conseguir cualquier tipo de música es muy fácil, en internet está todo. Hay mayor aceptación; ¿tú quieres ser rockero?, pues dale. Esto ya no implica una rebelión.

Antes, en el Salón Rosado nosotros hacíamos unos conciertos que se llamaban el festín de Zeus, y no se llenaba con las cinco mil personas que caben en el lugar  pero sí se veía lleno. Yo miraba y había una cantidad de gente que no era rockera, pero pagaba la entrada y se quedaba ahí. En aquel tiempo estaba también de moda ser rockero. Siempre había un relevo muy joven, pero eso se fue perdiendo. Empezó a contagiarse el espíritu de me gusta todo, y el rockero pasional que es solo rockero, ya ha dejado de existir. Además mucha gente se queda en su casa o no le gusta ir a los conciertos, pero cuando hay mucha promoción sí va, como sucedió con este homenaje a Pantera o los 25 años de Zeus en el parque Villalón. Yo pensé, la verdad, que no iba a llegar mucha gente.

La escena cubana deberá tener una calidad muy alta porque la gente la está comparando con lo que ve en los videos de afuera. Pero además si el público ve que se repiten las mismas bandas puede que no se sienta atraído. Si hay más calidad puede engancharse y decidir ir al Maxim y no a una discoteca, a un hueco oscuro a respirar humo. Pero volver a ser lo que era antes, eso, no sé… Igual, el futuro no existe, se hace.

Con respecto a la relación con las empresas, nosotros entramos a una en el 2000, en el periodo especial. Cuando yo empecé estaban Los Magnéticos, un grupo de hardrock y Monte de Espuma, de un rock más light, digamos. No es que no hubiera relación con las empresas, pero era prácticamente imposible estar en una. De las audiciones, de ser aficionados no pasábamos.

En el 2000 nos fuimos para España. Hicimos una gira de tres meses y cuando volvimos nos enteramos que nos estaban buscando para ser profesionales. No nos hicieron ni audición. También entraron Agonizer, Anima mundi y Tribal.  Entonces empezamos una vida  nueva.

Hay grupos que están locos por hacerse profesionales y no van a poder trabajar. A veces llevan dos años formados, sin que los vea nadie, y si entran en una empresa, ¿qué va a pasar? Cuando toquen  tampoco tendrán público. Nosotros estuvimos 13 años tocando por amor al arte hasta que nos enteramos que nos estaban buscando, pero hay gente que quiere pertenecer a una empresa por ganar dinero o para tener un aval. Hemos hecho audiciones a grupos y algunos de sus integrantes ni siquiera tienen talento para quedarse en la Agencia. Es complicado, no solo para el rock and roll.

Cuando enseño guitarra, les digo a mis estudiantes si todavía tocan mal, que se hagan músicos primero y cuando lleven un tiempo entonces, si suenan bien, que aspiren a entrar a una empresa.

Igual, con dinero se hace de todo, se arma un grupo y se llama a músicos muy buenos. Te buscan hasta productores, compositores, arreglistas; el proyecto es armado a la forma de otro, pero te pagan hasta los ensayos.  

Eso de tener tu proyecto, con este tipo de música es bien difícil, cuando todavía no tienes local, ni posibilidad de comprar instrumentos… Es muy complicado mantener un grupo.

Sin embargo, mirando la propia trayectoria de Zeus, los nuevos pudieran encontrar fórmulas para revivir el espíritu del rock cubano y conquistar apoyos para sus proyectos. De hecho, la banda no detiene sus iniciativas para rescatar la autenticidad de este movimiento. Según Iván, en diciembre el Maxim vivirá otro homenaje a Pantera. Tal vez los problemas de producción de este concierto no se repitan y algunas ideas que quedaron sin atar puedan hacerse realidad para esa fecha. Grupos como Deadpoint, Mephisto, y Tendencia estarán en el tributo, que además será grabado para que llegue a las manos de Vinnie Paul.

De esa forma, Dimebag Darrell, quien fuera asesinado al inicio de una presentación de Pantera el mismo día que John Lennon, pero 24 años después, volverá a recibir el honor de músicos y del público del patio, que como otros a nivel mundial siguen sintiendo rebeldía y pasión en esos riff memorables.

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