Entrevista con Teresa Paz, directora de Ars Longa y del Festival de Música Antigua Esteban Salas

Un viaje musical al pasado

Ana Lidia García • La Habana, Cuba

El arte policoral de la América colonial, la relevancia del clavecín en las cortes europeas de los siglos XVII y XVIII, las resonancias musicales de África y España en el Nuevo Mundo tras la conquista, la presencia de la flauta dulce en el barroco y el patrimonio musical organístico alemán de los siglos XIX y XX, fueron algunas de las temáticas abordadas en los conciertos del X Festival de Música Antigua Esteban Salas, que se desarrolló en La Habana hasta el 22 de marzo. No es coincidencia que dicha celebración se realice precisamente este 2014, año en que el Conjunto de Música Antigua Ars Longa —agrupación en cuyo seno surgió el evento— celebra su vigésimo aniversario.  

Imagen: La Jiribilla

Una de las particularidades que tuvo esta edición del festival fue la presentación de programas que demuestran las influencias en la música americana de las culturas africana, española e indígena. “Hasta el momento no habíamos realizado este trabajo con lo popular, con lo que realmente se mezcló en el continente”, comentó a La Jiribilla la soprano Teresa Paz, fundadora y directora de Ars Longa y del Festival junto a Aland López. 

La amplia participación de intérpretes e investigadores de Latinoamérica constituyó otro de los rasgos distintivos de la pasada cita internacional, detalle que la directora de Ars Longa no quiso pasar por alto: “Recibimos a personalidades de Colombia, Costa Rica, México, Uruguay y Guatemala quienes nos visitaron para compartir su arte y sabiduría con nosotros. Además, disfrutamos del talento de especialistas de España, Italia, Francia y Alemania, que vinieron a mostrarnos sus creaciones y a ofrecer conferencias y clases magistrales”.

Pero, sin duda, uno de los aspectos que más satisfacciones le dio fue la numerosa presencia de jóvenes en el Festival: “Ellos interpretaron, incluso, repertorios bien complejos del siglo XVII alemán, resultado del empeño que hemos puesto en la formación de noveles talentos”. Efectivamente desde el año 2010, el Conjunto desarrolla el programa académico Convivium Musicum que reúne a estudiantes de conservatorios de los niveles medio y superior y ha propiciado el surgimiento de la Orquesta Barroca de la Escuela Nacional de Música. Esta iniciativa, explicó Paz, “no solamente ha devenido espacio de confluencia de estudiantes que interpretan variados instrumentos antiguos como la guitarra barroca, el laúd renacentista, la flauta dulce, la chirimía o el arpa, sino significa un lugar donde muchachas y muchachos apasionados por estos repertorios y las maneras de interpretarlos, encuentran un sitio para conversar, debatir y generar nuevos conocimientos sobre los temas que les interesan”.

Recordó que antes del surgimiento de Ars Longa, en 1994, en Cuba no había existido una agrupación dedicada al estudio de instrumentos antiguos. Había antecedentes en la investigación y la interpretación de estos, “como el caso del maestro Isaac Nicola, que tenía una vihuela con la que también hacía transcripciones de la música antigua, pero no una experiencia encaminada en tal sentido”.      

Imagen: La Jiribilla

La agrupación no solo se ha convertido en un laboratorio donde se regenera a sí misma, sino que además ha proporcionado la energía y las fórmulas de desarrollo a otras iniciativas en el resto del país como el Conjunto de Música Antigua Ars Nova, de Santa Clara, y el Conjunto de Música Antigua Exsulten, de Bayamo. “En esas ciudades hemos apoyado también la formación de nuevos luthieres y los hemos asesorado en la confección de instrumentos, una labor bien complicada ya que son difíciles de armar y sus materiales son muy costosos. Las cuerdas, por ejemplo, se elaboran a partir de las tripas de animales. Hasta el momento, hemos hecho guitarras renacentistas y un arpa. Además, estamos incentivado a los fabricantes de guitarra para que  también incursionen en la creación de instrumentos antiguos”, explicó. Como resultado de todo este movimiento en la actualidad,  ya puede hablarse en Cuba “de la existencia de un movimiento consolidado de interpretación de la música antigua históricamente informada”.

En la conversación la maestra también aclaró que este movimiento en el mundo “surgió en la primera mitad del siglo XX con el desarrollo de las vanguardias artísticas. En ese entonces comenzó a ser atractiva la interpretación de piezas de reconocidos músicos con instrumentos antiguos. Cuando en 1994 nace Ars Longa, el proyecto no sólo fue valorado como una iniciativa de recuperación del patrimonio, sino también como un intento novedoso, y aún sigue siendo así”.

Durante sus presentaciones en los disímiles festivales que se desarrollan a nivel internacional, los miembros del conjunto han podido mostrar la cantidad y variedad de obras que se crearon en Cuba y América en la etapa colonial.  Sobre todo en Europa, el público queda sorprendido con las influencias de otras culturas en la música cubana. En tal sentido, precisó Paz, son muy significativas las negrillas, que incorporaron elementos africanos, o las obras escritas en lenguas autóctonas como náhuatl y quechua: “A los europeos les resulta muy interesante conocer estos repertorios y para nosotros constituye una manera de contarles qué sucedió durante esos siglos en esta parte del planeta”.

Actualmente llevan a cabo junto a la especialista Amaya Carricaburu, del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana, un estudio sobre el profundo enraizamiento de la música española en la música tradicional campesina de la Isla. Esta vez, como en otras anteriores, se demuestra la pertinencia del binomio investigador-intérprete. En muchas ocasiones, contó a nuestra revista, las fronteras entre uno y otro rol se diluyen: “el intérprete es también un investigador y en ciertos casos el musicólogo es intérprete. Pero, más allá de eso, lo importante es el trabajo en equipo y eso lo estamos logrando ahora y lo logramos antes con la musicóloga Miriam Escudero, con quien nos sumergimos en la vida y obra del maestro de capilla Esteban Salas y Castro, y con el guatemalteco Omar Morales, junto a quien nos acercamos a los repertorios coloniales de la Nueva España”.      

Mientras la escuché hablar con los acordes y las voces de un ensayo como fondo musical, pensé en el público. ¿Cómo ha apreciado esta propuesta? “Al principio hubo sobre todo mucha curiosidad, las personas llegaban para saber de qué se trataba. Ahora ya conocen nuestra creación y nos buscan, averiguan las fechas de nuestros conciertos y festivales. Aunque han pasado dos décadas, siempre se asombran con los nuevos repertorios, la recreación de los escenarios a la usanza de la época a la que pertenece la música que interpretamos y nuestra proyección en la escena. Estudiamos las formas de comunicar de cada período histórico, los vestuarios, los ambientes, e intentamos reflejarlo en las obras. En este Festival, por ejemplo, disfrutamos de una conferencia sobre los ornamentos en la vestimenta del siglo XVI y de un taller sobre confección de máscaras con materiales reutilizables. Dichas acciones académicas nos ayudan a concebir propuestas con un espíritu más cercano al momento en el cual surgieron las partituras y fueron escuchadas. Eso siempre resulta atractivo para los espectadores”.

Y aunque intentan recrear esos ambientes e interpretan música antigua, son creadores de esta época. “Nos interesa la visión contemporánea”, apuntó la directora. “Mantenemos vivos los repertorios y los instrumentos pero también innovamos, ha habido quienes se han atrevido a tocar a Vivaldi con guitarra eléctrica y eso es interesantísimo. En cualquiera de los casos, el objetivo es que el patrimonio musical se siga escuchando de una manera u otra”.

Imagen: La Jiribilla

Por eso, Ars Longa continuará desarrollando estos festivales y su labor de formación de jóvenes y  niños en la Coral Infantil Cantus Firmus, iniciativas logradas con el apoyo de la Oficina del Historiador de La Habana, que además les proporcionó su sede en la Antigua Iglesia de San Francisco de Paula. Tras 20 años de creado el conjunto, una de las mayores satisfacciones, afirmó Paz, ha sido inculcar el gusto por la música antigua a las nuevas generaciones. “Eso demuestra que mientras creemos desde el corazón y ofrezcamos una propuesta de elevada calidad artística, incluso los espectadores más difíciles de alcanzar,  van a seguir interesándose por nuestra obra”.

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