Para Santi, al revés

Viernes, 28 de Marzo y 2014 (11:02 am)

Había planificado todo: cámara, luces, locación, preguntas. Lester Hamlet conocía bien al personaje que iba a filmar y sabía que aquella grabación iba a ser épica —“No le gustaban las entrevistas, todo el mundo sabe eso”, me cuenta ahora, cuando Descerebrándose, el producto de aquella tarde, está a punto de ver la luz sin la felicidad que debió suponer.

En 2012 Santiago Feliú cumplía medio siglo y —parte por esa manía de “conmemorar” que marca el trabajo de las industrias culturales en la Isla, parte porque cuánto más había que esperar— la disquera cubana Colibrí propuso a Lester una antología de su obra en vivo.

De ahí, dos noches seguidas en el Teatro Nacional: “Para Bárbara”, “Sin Julieta”, “Alto al fuego”, los “himnos”, en un primer concierto, y en el segundo, los más recientes, los de “Ay, la vida” y otra vez “Para Bárbara”, cerrando el círculo. Cincuenta años, cincuenta canciones. Roberto Carcassés al piano, Oliver Valdés en el drums, “Robertiquito” Gómez en la guitarra,Yandiel Cruz en el bajo y Denise Hernández en el chelo; Santi: guitarra, piano, armónica, voz, y temas “para mayores de 40 y para jóvenes muy intuitivos”.

Las dos noches y dos videoclips, el de X Alfonso a “Iceberg” y el del propio Lester a “Marionetas de Cupido”, compondrían Santiago Feliú. Antológico, un DVD en dos volúmenes que sería presentado un año y poco después. Pero sin Santiago hablando, bromeando, “descerebrándose”, gagueando poesía, no habría sido jamás una antología: el más joven de los “topos” era también el poliédrico, el neuronal, el visceral, el tanguero/trovero/rockero, y había que virarlo al revés tres veces para entenderlo una. Cámara, luces, locación, preguntas… Lester planificó todo, “y fue terrible…”.

“Llegué a su casa con un camarógrafo y un sonidista, y le dije a Santi: no te preocupes, todo va a salir bien, seremos sólo nosotros tres… —cuenta—. Con la mayor tranquilidad, soltó: ‘sí, claro, nosotros tres: mi mujer, tú y yo; a los otros dos te los puedes llevar’. Tuve que hacerlo todo: filmar, atender el sonido y manejar la conversación con mis preguntas, ingenuas todas; pero estoy absolutamente convencido de que fue un momento bendito tener a Santi en cámara, articular su discurso cuando no se sabía que iba a morir tan pronto”.

Descerebrándose no es un making ni, propiamente, un documental: es un material concebido por el cineasta para comprender el pensamiento de quien está revisando su obra para un concierto antológico: “es una entrevista que, por mi parte, pudo ser simplísima, pero Santiago era un poeta y hablar con él de cualquier cosa siempre conducía a filosofar sobre la vida. Mis preguntas eran muy ingenuas, pero él todo lo convertía en poesía”, dice Lester.

Quien huía del oficio huye también aquí de las frases hechas. La oración, a lo Santi, tiene los verbos en cualquier sitio, y la lógica y la gracia. Se divertía con el intelecto y en cámara lo hace parir frases que más de uno va a anotar como anota versos de sus canciones.

Cuando se “descerebra” con Lester, Santiago conceptualiza la canción de amor y la canción social, desnuda sus procesos, expone sus delirios. El “rojo freelance” que se decía flamenco-gringo-porteño celebraba sus cincuenta bajo una bandera cubana que pisó suelo; quiso decir “canción social” y dijo libertad, paz, “defiendo esto a mi manera”. Sobre sus modos para “lidiar” consigo mismo, escogió contar lo que se siente ser padre y hablar largamente de sus amigos: lo que cuenta “al final”.

Este Santi va a ser descubierto en la Casa de las Américas, ese “templo para la canción inteligente” donde nació como artista, y lo que debió ser para Lester “un motivo de mucha alegría ya no lo será tanto: me habría gustado celebrar tantas cosas con él ahora que nació su hijo, que presentamos este DVD; pero él era así, sorpresivo. ‘En mi vida lo he hecho todo al revés’, me dijo”.

La invitación ya revienta las redes sociales, como hicieron la noticia de su muerte en febrero pasado y las fotos de su Mateo. Este viernes circulará el segundo de los dos volúmenes porque al primero, dice Lester, “él sentía que tenía que dedicarle un poco más de tiempo” y aún está en posproducción; “hasta eso lo hizo al revés, que no les extrañe…”.

Fuente: Cuba Contemporánea

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