Schubert de fondo y aires gitanos para divertir

Viernes, 28 de Marzo y 2014 (11:12 am)

La apertura del XI Festival de Música de Cámara hizo honor a la notable trayectoria artística de Frank Fernández, quien preside el evento desde la edición anterior, con una muestra de su labor como compositor y una posterior entrega suya al ejercicio de una de las especialidades interpretativas más complejas en tanto conjuga las virtudes del solista con la práctica de conjunto.

En la Basílica Menor de San Francisco, una de las sedes del Festival que se prolongará hasta el próximo sábado, hubo un contacto con el repertorio coral del maestro, una de las zonas donde inicialmente cobró altura su talento creador.

El dominio de la polifonía y la cercanía a la trova afloraron en la calibrada emisión del coro Exaudi, liderado por María Pérez, al interpretar “Sueños que canta la brisa” y “Las casas”. Mucho mayor cuerpo y profundidad de estilo se observa en Vértigo de lluvia, a cargo de Entrevoces, bajo la dirección de Digna Guerra, obra esta que debía ser mucho más frecuentada por nuestras agrupaciones vocales. Por cierto, Digna pronunció las palabras de elogio al maestro por su 70 aniversario de vida y los 55 años de profesión artística, en un homenaje compartido por el Instituto Cubano de la Música, el Centro Nacional de Música de Concierto, y la Radio Cubana. Exaudi y Entrevoces regalaron al homenajeado una versión de “Mercedes”, esa joya de la trova cubana firmada por Manuel Corona.

Dentro de la norma tonal, el compositor Frank es decidida y evidentemente romántico, marca que caracterizó las ejecuciones del díptico “La soledad” y “La esperanza” por un trío integrado por la pianista Liana María Fernández, la violinista Lisbet Sevila y la cellista Maylín Sevila; y “Canción al bajo”, donde el protagonismo del contrabajista Maikel Rodríguez Cruz fue secundado por los violinistas Braulio Labañino e Iván González y el violista Harold Ricardo.

El formidable pianista que todos reconocemos en Frank se prodigó en el momento culminante de la velada: la ejecución del “Quinteto para piano y cuerdas en La Mayor” (“La trucha”), de Franz Schubert. Durante laboriosas jornadas el maestro transmitió su comprensión de la partitura al violinista Braulio Labañino, al violista Harold Ricardo, a la cellista Maylín Sevila y al contrabajista Rodríguez Cruz.

Ello se tradujo en la fluida comunicación entre los músicos del conjunto —todo a partir de sus individualidades— y, más aún, en la plenitud y el goce con que reflejaron la dinámica discursiva de una obra que siempre deja nuevas huellas en el espíritu del oyente.

Y como se trataba justamente de asumir la música desde su más jubilosa plenitud, Frank y sus  compañeros prolongaron la fiesta con una inefable versión del tema Alma con alma, del holguinero Juanito Márquez, y una virtuosa y divertida recreación de aquellos aires gitanos que el rumano Monti puso de moda.

Fuente: Granma

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