Selección de poemas

Tapiz del sediento

Detén, ojo, la luz de este paisaje
que a todo el ser penetra enriquecido,
y conoce la forma en que es cumplido
por la serenidad, sin más paraje

amante que tus iris y sus rayos,
donde se reconquista enteramente,
sin que el olvido con su noche ardiente
sus aguas queme y su esmeralda en mayo.

Ojo: bebe tú de su fiel vena;
escóndela en tu arca, que va vivo
y sólo puede estar un raro instante.

Y se aleja después, se fuga esquivo
y nunca vuelve igual ; turbión de arena
y confusión se toma; bebe amante.


(de Sonetos cósmicos)

 

El hada

Tú llegas con la joven primavera,
para su gloria deslumbrante; y ciego
me arrastras, cuando ondulas, ante el fuego
que orna tu esquiva forma. All&