Gráfico, una revista de actualidad mundial

Cira Romero • La Habana, Cuba

Quien sería una de las figuras más relevantes de la ilustración gráfica y de la caricatura en Cuba durante la república, Conrado W. Massaguer, fundó en 1913 la revista Gráfico, aparecida el 15 de marzo. Como redactor en jefe fungía Willy de Blanck, cargo que desempeñó desde 1914 quien sería con el devenir del tiempo el fundador de la Oficina del Historiador de La Habana, Emilio Roig de Leuchsenring. Apenas unos años después, en 1916, Massaguer fundaría una de las revistas más relevantes de la historia de la prensa periódica cubana, Social, a la que se unió Roig de  Leuchsenring en 1918 en calidad de director literario.  Durante su existencia,  Gráfico  tuvo varios subtítulos: “Semanario de información mundial”, “Publicación ilustrada” y su salida fue irregular.

La principal característica de esta revista fue estar dirigida fundamentalmente a ofrecer información mundial a través de la fotografía, pero publicó trabajos literarios, históricos, de artes plásticas, cuentos y poemas, aparecidos mediante las diversas secciones que la acompañaron a lo largo de su vida, como las tituladas “Parnaso cubano”, “Rasgos y rasguños” y “Acotaciones literarias”, en las cuales colaboraron importantes intelectuales cubanos como Fernando Ortiz, Rafael Montoro, Enrique José Varona, Aurelia Castillo de González, Mariano Brull, Alfonso Hernández Catá, Dulce María Borrero y José Antonio Ramos.

Mariano Brull (1891-1956), poeta camagüeyano radicado en La Habana desde su adolescencia después de una estancia en España, fue una de las voces poéticas que se dieron a conocer a través de estas páginas. Poemas que integrarían su libro La casa del silencio (1916), con una encomiástica introducción del dominicano Pedro Henríquez Ureña, fueron apareciendo en esta revista desde su fundación. En ellos se observa un conjunto de ricas emociones contenidas, así como una exquisita factura literaria donde aún se perciben rasgos modernistas, pero se insinúa una apertura a la llamada poesía pura, de la cual este autor fue singular ejemplo en libros posteriores como el titulado Poemas en menguante (París, 1928).

Como ejemplo de lo publicado en Gráfico está su poema “Yo me voy a la mar de junio...”, del cual es el siguiente fragmento:

Yo me voy a la mar de junio,
a la mar de junio, niña.
Lunes. Hay sol. Novilunio.
Yo me voy a la mar, niña.
A la mar canto llano del viejo
Palestrina.
                 —Portada añil y púrpura
con caracoles de nubes blancas
y olitas enlazadas en fuga.
A la mar, ceñidor claro.
A la mar, lección expresiva de geometría clásica.

El narrador Alfonso Hernández Catá (1885-1940), quien por entonces residía en Europa, dio a conocer en Gráfico algunos  cuentos de esa época, como el titulado “La mala vecina”, del que presento sus primeros párrafos, con el ánimo de que el lector se apreste a leerlo completo:

Nada más irónico y más veraz que aquel título escrito en letras moradas sobre el frontispicio: «La Siempreviva», Sí —parecía pensar el dueño de la tienda mientras aserraba escrupulosamente los tablones— llegarán los hombres a cambiar de costumbres, a relegar a lugar secundario los artículos que ahora parecen insustituibles, a suprimir usos y adoptar otros nuevos... pero la muerte los aguardará siempre al final del camino, y yo ahora, mi hijo más tarde y mis descendientes hasta el juicio final, podrán seguir haciendo ataúdes, vendiendo coronas y encargándose de llevar con decencia hasta el cementerio a todos los muertos del barrio.. Esto parecía meditar; mas, en realidad, el señor Juan no pensaba nada; dentro de su cráneo las ideas jamás fueron grandes y rotundas como su abdomen, ni agudas como el pico de pelo que casi partíale en dos la frente, tan estrecha, que semejaba entre las cejas y el pelo un río con márgenes frondosas. Esa incómoda secreción llamada pensamiento no le importunó nunca; tres o cuatro bocetos de ideas que le inculcaron de muchacho le sirvieron para toda la vida; y por eso, cuando vinieron a proponerle que trasladara de sitio la funeraria se enfurruñó, compró la casa con sus ahorros y dijo apoyando su resolución con golpes de martillo sobre su banco de trabajo:

    — ¿Conque  mi tienda afea la calle? Pues fea será para toda la vida... Ya veremos si por causa de las coronas vienen o no a vivir inquilinos a mis pisos dándolos a buen precio.

Y acudieron inquilinos. ¿No habían de acudir? ...

José Antonio Ramos (1885-1946), otro de sus colaboradores, fue un hombre de vida trashumante, por ratos angustiosa, imbuida del nerviosismo propio de su temperamento sanguíneo, siempre inconforme consigo mismo y con sus circunstancias epocales, pero entregado a una avidez permanente de superación personal y colectiva en un medio donde ambos afanes eran difíciles de aunar, pues la frustración era la carta de triunfo imperante. Por otra parte se empeñó, a través de su actuación pública y de su propia obra, en despertar el sentimiento nacional de sus compatriotas  y el sentido de responsabilidad ciudadana, pues entendía que los cubanos se mantenían ignorantes de los problemas contemporáneos, a los que él, por el contrario, les prestó una gran atención. Así, por ejemplo, puso interés en la emancipación de la mujer, y en una conferencia pronunciada en el Club Femenino de Cuba, en La Habana, el 5 de diciembre de 1921, señaló las raíces económicas de aquel hecho social, el cual enfocó desde una perspectiva positivista:

El feminismo, dijo, es un hecho histórico-económico real, indiscutible e indestructible. Y su misión, en todo caso, no es la de separar a la mujer del hombre, sino ayudar mejor a éste en la conquista de la paz y la felicidad. (…) Del espíritu de clase que creó el trade-unionismo, nació el espíritu de sexo. Sean cuales fueren sus orígenes y sus precursores —como también los tuvo el socialismo— el feminismo como idea-fuerza universal se impuso entonces, solo entonces. Socialismo y feminismo, pues, son hermanos de leche.

En Gráfico dio a conocer su artículo “Al lector, no cubano”, posteriormente incluido en su libro Entreactos (1913), donde con su acostumbrado gesto apasionado, expresó en algunos momentos:

Considerad al pueblo nativo de Cuba a raíz de haber obtenido su independencia.

Arrasada la Isla de un extremo a otro por los horrores de una guerra en que una de las partes no tenía otra esperanza que la de acabar con todo para acabar con ella, hipotecadas las propiedades que pudieron salvarse por dinero que huyó de la guerra, perdida la pequeña propiedad, en escombros la casucha y sin un real para el apero y la simiente, la situación económica del cubano ante su primer Sol de Libertad no puede considerarse de terror…

Directa o indirectamente, no hubo familia cubana que no sufriera las dolorosas consecuencias  económicas de la cruenta lucha. Y creo que huelga hacer notar que no sería por medios muy nobles ni para bien de la naciente república la excepción de aquélla que evadió la catástrofe y de esotra que hasta prosperó con los despojos de ella…

He aquí cómo el pueblo genuinamente cubano se vio rodeado de enemigos nuevos después de su victoria por las armas. Por una parte el comprador yankee, que dinero en mano adquiría por diez lo que valía veinte; el hipotecario por otra, enemigo de la revolución y desconfiado de la República, y como tercero, para cerrar toda esperanza, el comercio y la industria, rudimentaria ésta, en poder de extranjeros también.

Así, dueño al fin de su patria, el cubano advirtió al día siguiente que su victoria había sido casi una abstracción, un triunfo moral y hermosísimo, pero que en la realidad la tierra y la riqueza patria estaban más lejos que nunca de su posesión…

Sin dudas, Gráfico fue una revista que estuvo en consonancia con su tiempo y sirvió de voz para muchos escritores que, posteriormente, alcanzarían una notable trascendencia.

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