Tesoro múltiple de nuestra cultura

Jesús David Curbelo • La Habana, Cuba

Foto cortesía de: Adamelia Feijóo

Vengo a hablar en este panel por un asunto absolutamente moral.*Porque me lo pidió mi amigo Virgilio López Lemus y porque creo que hace falta volver a revisitar algunas zonas importantes de la obra de Samuel Feijóo, porque ha sido víctima a mi juicio, junto con Onelio Jorge Cardoso, de una sutil pero bastante eficiente descanonización por parte de cierta zona de la crítica literaria cubana; y creo que en realidad lo que interesa a los responsables cubanos que estamos más allá de las sutilezas ideológicas, políticas, o incluso de los propios chanchullos y “dime que te diré” de la vida literaria, es el deber de volver a colocar en nuestro canon nacional, esas figuras que de algún modo han ido cediendo el paso, no su obra, sino su nombre, a esa maniobra, yo diría casi siempre, malintencionada.  

Digo esto porque en realidad no soy un especialista de la obra de Feijóo, no me atrevería, desde un punto de vista académico, a hacer una serie de valoraciones, y opto por hacerlo desde una postura que a mí me resulta siempre la más cómoda, desde la del lector fervoroso de su obra que he sido durante mucho tiempo, y desde esa perspectiva conversar sobre lo que debe la cultura a Samuel Feijóo, y también de paso las cosas que me enseñó acerca de la responsabilidad de un intelectual con la sociedad y, por supuesto, con la literatura. 

Imagen: La Jiribilla

Conocí la obra de Feijóo como mucha gente supongo en este país, a través de Juan Quinquín, pero no la película que vi muchos años después, sino porque cuando era muy pequeño se daba por la televisión una primera versión, o sea hubo dos puestas de Juan Quinquín, una en la que no fue Julio Martínez en ese momento el protagonista, era imposible que lo fuera, sino recuerdo mal fue Julio Alberto García padre. Eran personajes realmente muy simpáticos, llenos de imaginación, llenos de una de las cosas que son para mí fundamentales dentro de la obra narrativa de Feijóo, que es el uso del lenguaje popular cubano. Creo que nadie ha llegado a esa hondura de observación lingüística, de sabiduría, a las que llegó Feijóo en algunas zonas de sus novelas, y en la segunda parte del poema “Faz”, en el manejo del lenguaje popular cubano en la literatura; y yo que en esa época leía a Julio Verne, Salgari, los cuentos que leen muchos niños, pues me sentí fascinado por esos personajes.

Muchos años después tuve la posibilidad, la fortuna diría, de estudiar en la Universidad Central de Las Villas, donde ya no estaba Feijóo, pero estaba la leyenda de Feijóo. Destacadas personalidades allí conservaban muy frescas una serie de anécdotas, algunas muy simpáticas realmente, pero sobre todas las cosas, estaba la presencia de ese Feijóo editor. Esa presencia mía allí, y algunos sacrilegios que se cometieron, como por ejemplo, hubo un momento en que la biblioteca de la universidad decidió deshacerse de algunos libros y se deshizo de cosas tan impensables como Tres tristes tigres de Cabrera Infante, colecciones completas de la revista Bimestre Cubano, y casi todos los libros que publicó Feijóo en la editorial; me permitió hacerme de casi todas las antologías y los libros que él fue publicando a lo largo de los años en que se mantuvo allí como editor. Yo creo que esa es una aportación fundamental, no solo porque en ese catálogo hay nombres importantes, sino por los temas que esos nombres importantes abordan en los libros que Feijóo publicó. Allí hay todo un paisaje de lo fundamental de nuestra intelectualidad, de lo fundamental del pensamiento cubano, no por gusto están Fernando Ortiz, Medardo Vitier, Cintio, Retamar, y los títulos que allí están son títulos capitales para entender el proceso de formación de la cubanidad y también por supuesto para entender la cubanía. Creo que Feijóo con este ejercicio editorial estaba haciendo su aporte de pensador de lo cubano, que también lo hizo como ensayista.

Este libro fabuloso que habla sobre los movimientos de la poesía cubana en el siglo XIX, es un libro que acompaña toda la obra lírica de Samuel Feijóo, lo que Virgilio ha definido como la poética de la naturaleza en sus libros Samuel o la abeja o Feijóo y la colmena, que es el colofón que encuentra Feijóo en una larga tradición de la poesía cubana que investiga con acuciosidad, respeto, para ofrecernos una lectura personal de esa historia, que tiene sus grandes poemas.

Pero este Feijóo no solo es poeta de la naturaleza, también hay que tener en cuenta su importante labor como traductor de poesía. La selección que hay en Festín de poesía, la variopinta gama de autores que Feijóo trabaja allí, nos enseña la otra cara del autor, no solo el folclorista, ese complemento maravilloso que le permitió entender al campesino cubano, esas esencias de la comunidad que escribió en la poesía, palpándola, saboreándola.  

Festín de poesía y Azar de lecturas, nos da la idea de ese otro Samuel Feijóo que es el intelectual erudito, un hombre de una cultura pasmosa, que había leído de manera penetrante buena parte del simbolismo francés, había leído con un ojo increíble la vanguardia francesa. En Festín de poesía hace lecturas que complementan otras que hizo de la vanguardia, y no han sido muy miradas por la crítica.

Una de las cosas que me gustaría sostener por escrito es que Feijóo es un poeta que a pesar de que la crítica lo ha mantenido siempre como una especie de romántico, después del romanticismo, por su vínculo con la naturaleza, por cierto panteísmo que puede haber en algunas zonas de su poesía, a mí me gustaría subrayar los vínculos interesantísimos de Feijóo con la vanguardia, una vanguardia que no tiene tanto que ver con la europea que sí entendía.

Por eso hablaré de cómo Feijóo revisita a Apollinaire en el segundo canto de Faz. Creo que ese canto, junto con la “Elegía a Jesús Menéndez”, de Guillén, y ciertas zonas de Lezama, son en realidad los auténticos frutos de la vanguardia cubana. Faz se incluye dentro de ese grupo, sobre todo el segundo canto donde muchos ven un coloquialismo, que hay, yo también veo una especie de revisitación a la vanguardia, de ciertas zonas de la poesía de Apollinaire. Es un poema, o al menos ese canto, está compuesto por frases que se oyen al pasar, es un canto lleno de dialogismo, lleno de captación del lenguaje popular, y compuesto a través de yuxtaposiciones, superposiciones de planos, de diálogos, y eso es, sin duda, un hallazgo que hiciera Apollinaire en la poesía francesa. Y todo esto está en la poesía de Feijóo, que siempre fue un autor, un poeta contracorriente, porque después, cuando la poesía cubana se encamina, casi de modo mayoritario o al menos lo visible, por los caminos del coloquialismo, Feijóo sigue un camino cercano a la vanguardia, pero una vanguardia más con cierto parentesco a Juan Ramón Jiménez. Y empieza a hacer una poesía absolutamente despojada de todas las improntas romántico-surrealistas.

Feijóo, que había sido hasta ese momento prácticamente, en sus grandes momentos, un poeta barroco, se vuelve más un poeta clásico y ahí están sus cuadernos, sobre todo algunos de los cuadernos finales de su producción, como El pensador silvestre, en que ya está llegando a una esencialidad cercana con el silencio. Ahí hay una resonancia mística en ocasiones, metafísica en otras, y muy filosóficas casi siempre, que hacen de este hombre uno de los poetas mas agudos de la historia de la poesía cubana, porque aun a contracorriente creo que se movió por los principales derroteros en los que se movió nuestra poesía, solo que, como casi todas las cosas que hizo, lo hizo de una manera sui géneris, no demasiado clasificable.

Me gustara repasar la lista de críticos que se han ocupado de Feijóo para remarcar cómo desde hace muchos años la crítica ya no se ocupa de él. Pero me parece que una de las grandes tareas de este Centenario, es volver a colocarlo en el canon cubano y buscar que los jóvenes escritores, críticos y lectores cubanos se reencuentren con este tesoro múltiple de nuestra literatura, de nuestra cultura. Recordemos que fue analizado por Roberto Fernández Retamar en La poesía contemporánea en Cuba, sendas páginas que dedica a Feijóo, siempre tan atinadas, o el capítulo de Cintio, enjundioso, amplio, tan grande como el de Lezama, donde tuvo la claridad de entender que estaba ante un fenómeno muy similar a Lezama, desde otro ángulo, uno de nuestros escasos polígrafos. Quizá solo la Avellaneda, Martí, Lezama, tengan esa dimensión total en cuanto a géneros, variantes, intensidad, que puede tener Feijóo.

Hay unos críticos que, quizá por su vinculación con el originismo y su herencia,  también lo miraron con mucha exactitud y nobleza, y que no suelen ser tan citados dentro de la crítica de Feijóo, que son Enrique Sainz, quien sobre todo abordó su obra prerrevolucionaria, y Jorge Luis Arcos, que abordó más bien la obra posrevolucionaria. Ambos lo hicieron con muchísima lucidez, sobre todo Arcos, que en las páginas de la Historia de la Literatura Cubana, hace algunas acotaciones importantes, de vínculos de Feijóo con Martí, que valdría la pena tener en cuenta. Por supuesto, los dos libros de Virgilio que ya mencioné: Samuel o la abeja o Feijóo y la colmena, donde aborda su poesía, sobre todo en el último texto aborda otras facetas de la obra de Feijóo. Creo que hasta ahora es el estudio más completo, más personal que se ha hecho sobre este autor, y Silvia Padrón, que ha escrito un libro muy curioso que se llama La dimensión cultural de Samuel Feijóo, ese es quizá el último estudio de una autora que debe estar rondando los 40 años.

Creo que debemos todos los que estamos aquí, amigos, familiares, deudores estéticos, funcionarios e instituciones culturales, involucrarnos en esta cruzada de que la gente vuelva a leer a Feijóo, como debe ser leído, como puede ser leído, no solo como el gran poeta que fue, sino también al novelista, al ensayista, y crítico, que es algo que le debemos a su memoria.

* (Transcripción de La Jiribilla de la intervención de Jesús David Curbelo en el Coloquio por el Centenario de Samuel Feijóo, el 31 de marzo de 2014, en la sala Villena de la UNEAC.)                                 

 

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