El arte de hacer imágenes

Derbys Domínguez • La Habana, Cuba
Fotos: Cortesía del autor
 

La obra Divina Titiritada, escrita por el dramaturgo e investigador Ulises Rodríguez Febles, con la que obtuviera en 2012 el  premio de teatro para niños, La Edad de Oro fue publicada por la Editorial Gente Nueva y presentada en la pasada edición 23 de la Feria Internacional del Libro. En su portada y páginas interiores se estamparon hermosísimos dibujos concebidos especialmente para esta edición, por el destacado diseñador de Teatro de Las Estaciones Zenén Calero Medina. Este libro es o se puede considerar como referente ineludible de lo que aporta el  teatro y el arte en general a los niños de hoy, en términos de riqueza espiritual e imaginación a partir del desarrollo mismo de la industria del entretenimiento.

Imagen: La Jiribilla

Son dos elementos, La Divina Comedia, monumental obra de Dante Alighieri, el gran poeta italiano, y un nintendo, el artefacto con que juegan los niños en la actualidad, las apoyaturas fundamentales a partir de las cuales el autor articula una historia amena, entretenida, profunda e inteligente que pretende, y logra, conjugar elementos aparentemente opuestos, pero que a la luz del arte y de las preocupaciones contemporáneas alcanzan categoría de signos semejantes, signos de gran elocuencia si comprendemos las posibilidades que el teatro como arte aglutinador permite desplegar en función de la historia, como fenómeno humano, en su devenir secreto y público.

En seis círculos, el circulo de la familia, el de las escuelas, el del crítico empresario, el de los mediocres, el de la lujuria y el de los titiriteros, escritos con una gracia natural que convida a pensar qué mundo hemos construido, el autor hace desfilar una serie de acontecimientos que desembocan en un sentido homenaje al títere, objeto estético, obra suprema, conquista de la invención humana dentro del arte, a través del cual el teatro se reconoce a sí mismo como un espejo que refleja la misteriosa condición del alma humana, y reconoce, además, lo teatral, la hegemonía de la teatralidad en función de la vida como fenómeno de singular belleza. Se convierte, por lo mismo, el texto completo, en un canto a la poesía, al poema como estructura cultural dentro de la cual caben una infinidad de posibilidades para inventar y reinventar las relaciones humanas,  con las instituciones, el arte, la naturaleza, la familia.

Imagen: La Jiribilla

El segundo elemento citado, el nintendo, es de singular importancia dentro de la concepción de este texto, no solo porque la obra esté concebida como un video juego, si no porque la concepción misma de la puesta en escena, ya vislumbrada desde la palabra escrita (recordemos que el autor se ha estrenado como director), propone como espacio escénico el teclado de un ordenador y todo lo que se deriva de él en conjunción con la infinitud de la caja negra que es el teatro, es decir, el juego, el juego infinito que le permite al niño hacer y deshacer. Curiosamente, el autor, en lugar de someter el ejercicio escénico a la crítica contundente que puede generar este tipo de juegos, lo incluye y lo pone en función de lo clásico, o sea, Dante y su Divina Comedia.

Divina Titiritada, se puede leer o entender como una inteligente estrategia de Ulises Rodríguez Febles, para homenajear, no solo al teatro de títeres, sino a la cultura artística en general, a la cultura humana apoyada en la  infinitud artesanal que le permite constantemente esa renovación permanente a través de la cual puede percibir la luz secreta que abunda escondida en las cosas, los gestos, los acontecimientos, y las personas, a la construcción en general de belleza a partir de elementos sencillos, naturales, cotidianos, a la especial creatividad que permite reinventar la vida humana a diario, en función de los niños, sin excluir sus hábitos y costumbres contemporáneas. También es la posibilidad de establecer una lectura inversa de la historia, desde el presente al pasado, de los teclados y nintendos a Dante, sin que pueda faltar la magia de todos los que pusieron su vida en función de los títeres, o sea, entre Dante y los nintendos los títeres se alzan como las figuras mayúsculas de la creación humana, junto a los personajes-mitos reales que son las personas.

Imagen: La Jiribilla

Si quiere usted, estimado lector, pasar un rato divertido mientras lee inteligentes parlamentos en los que aparecen Federico García Lorca, Javier Villafañe, el mismísimo Satanás, El Zorro, Robin Hood y Monsieur Guiñol, el títere nacional francés, que por su  importancia en la historia del arte de las tablas se identifica la manifestación del teatro de títeres con su nombre. Ulises es en este caso un niño capaz de enfrentarse a los mayores obstáculos posibles. Divina Titiritada es una obra representativa para los niños de hoy, porque el espectáculo en cuestión, —lo que el autor propone desde las páginas escritas— y todas sus peripecias, suceden dentro de un nintendo, o sea, Ulises —lo ha dicho él mismo—, ha escrito un video juego titiritero. Le invitamos, pues, a acercarse a este texto que pretende conjugar lo mejor de las estructuras literarias clásicas, con los adelantos más avanzados en materia de entretenimiento, sin dejar de ser un sentido homenaje al teatro de figuras.

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