Perdona a nuestros infieles, Venezuela

Rocío Martín • La Habana, Cuba
Jueves, 10 de Abril y 2014 (6:26 pm)

En el límite siempre entre la irreverencia más cruda y la crítica sin causa –y muchas veces jugando habilidosamente a tener un pie en cada margen- Aldo Rodríguez Baquero, el Aldeano, se ha parado ahora con sus dos extremidades en el terreno de quienes utilizan la mentira morbosa para ser escuchados, y desde ahí le ha dedicado un rap-analgésico a la compungida ultraderecha golpista de la República Bolivariana de Venezuela, con el valor añadido de endulzarle también los oídos a la contrarrevolución cubana:

Venezuela, perdona por los daños causados,

gracias por el apoyo que nos has brindado,

quiero que sepas que como yo muchos están de tu lado,

y que no todos somos asesinos o soldados.

El mismo gobierno revolucionario que creó las bases para una colaboración con nuestro país sin precedentes en el ámbito latinoamericano, y al que Aldo agradece irónicamente “el apoyo brindado”, es acusado de ser el responsable, ¡con la ayuda de Cuba!, de los hechos violentos desatados en el país desde mediados de febrero:

Esos militares armados que allá han llegado

fueron enviados por el estado,

seguro obligados,

pero con el pueblo nuestro, pa’ hacerlo, nunca han contado.

¿Habrá delirado Aldo con militares encubiertos bajo las batas blancas del personal de Salud cubano, que por voluntad propia hacia allá viajan “armados” de esperanza de vida para el pueblo venezolano?

Y es que esta vez no es ni siquiera “original” su idea, pues se trata de una “versión libre” en tiempo de “hip hop” del estribillo repetido por los protagonistas de la guerra mediática, que han usado sus canales de des-información tradicionales y sus cuentas en diversas plataformas de las redes sociales para tergiversar la realidad de lo que acontece en el país sudamericano. Se sabe que con mucha saña y poco arte han sido manipuladas fotografías extemporáneas de actos de protestas y represiones llevadas a cabo en otros lugares del orbe, y hasta cuadros de películas de ficción, para hacerlos ver como resultados de las “acciones del gobierno” contra protestantes “pacíficos”.

La agresión contra hospitales; la quema de una universidad (¡qué mayor símbolo de barbarie!); la destrucción de ómnibus públicos; el ataque a instituciones como la Fiscalía y el Tribunal Supremo (clara rebeldía contra el sentido de la justicia); la formación de barricadas en puntos aislados que han impedido el acceso a servicios médicos de pacientes graves, e incluso provocado su muerte; la tala indolente de más de 5 000 árboles para trancar calles y expeler humo, el incendio del ministerio para la vivienda donde existía un círculo infantil con 89 niños, que tuvieron que ser sacados por los bomberos; entre tantos ejemplos, han caracterizado el actuar “pacífico” de una minoría burguesa a la que el pueblo venezolano, ocupado en construir un mejor país, ha neutralizado mediante el apoyo a su gobierno democráticamente elegido.

Pero esto Aldo lo omite y, sin temor al descrédito, al ridículo que supone repetir arrítmicamente un mensaje que bien se puede cobrar y difícilmente se pueda creer, se monta en la corriente mendaz y denigra la tradición solidaria y humanista del pueblo cubano, así como el sentimiento y la voluntad de “la gente de abajo” a la que aparentemente dice dirigirse:

La gente de abajo no tiene nada que ver, ¿me entienden?

Más que quemar nuestra bandera tienen que estar conscientes

De que los culpables de esto son nuestros presidentes.

Olvida este integrante del dúo Los Aldeanos, que una vez en Miami llamaron a fomentar el amor y no el odio (y evidentemente, mucho ha cambiado de parecer desde entonces), que la “gente de abajo” sí tiene que ver: tiene que ver en la defensa de un proyecto de nación -a lo largo de casi una veintena de procesos eleccionarios-, dedicado a escuchar lo que ellos tienen que decir, y consagrado a construir el país que ellos quieren tener, con menos índices de pobreza como nunca antes, salud y educación gratuitas, acceso de los más desfavorecidos a la vivienda, reapropiación social de las riquezas petroleras…

De todas las conquistas y misiones del pueblo venezolano, que superan la treintena, Cuba ha participado con los recursos de que ha dispuesto, enviando personal calificado para servir al pueblo de Bolívar como si se tratara del de Martí, porque estos próceres nos enseñaron que éramos hijos de una misma patria. Entre estos colaboradores se han destacado los médicos, quienes han obrado por primera vez, en comunidades históricamente marginadas, el milagro de sanar sin comercio.

¿De esto son culpables nuestros presidentes? Pues, parafraseando al dúo cubano Buena Fe, cuya lírica consecuente ha hallado muchos seguidores en la propia Venezuela, qué bueno que esa culpa no “maldita” sí la tiene alguien.

He dudado mucho de si escribir o no estas líneas, pues pudieran funcionar como promoción indirecta de un “tema” con el que prácticamente nadie ha tropezado en las redes informales de circulación a las que siempre ha recurrido el dúo. Pero más me preocupa lo que pueda representar el silencio ante frases como:

A estos peste a caca démosle ya sin demora…

¿Qué quiere decir “démosle”, cómo, con qué?, me gustaría preguntarle al Pacífico…, perdón, al Aldeano. ¿Qué tipo de llamado se esconde tras un supuesto discurso antiviolento en el que se truecan los roles de agresores y agredidos? ¿Ha decidido Aldo ponerle letra y música al discurso de los extremistas que, para ponerle fin a la minoritaria insubordinación civil por ellos desatada, invitan a matar chavistas?

Si en este caso fuera necesaria la defensa entre iguales, ahí están los representantes del movimiento de hip hop de la hermana nación, que se reconocen como “resultado del gran apoyo a toda la cultura en Venezuela”, e incluso manifiestan que “la recurrente mención de los medios masivos de comunicación sobre una división al interior del proceso revolucionario es totalmente falsa?

Como toda aproximación a un hecho o contenido cultural es relativa, más si se descontextualiza, culmino reapropiándome de las últimas líneas del rap de Aldo, que se convierten en un boomerang contra su irrespeto a los pueblos venezolano y cubano, contra su infidelidad para quienes solo tienen como arma el deseo del bien:

Y entiende Venezuela

Que a Cuba también le duele

Aquello que a ti te duela.

Hasta a las Revoluciones más auténticas de vez en vez les aflora un Caín; es cierto, Venezuela, perdónennos por él.

Fuente: Tomado de La Joven Cuba

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