La UNEAC asalta su Moncada

La Jiribilla • La Habana, Cuba

¿Somos o no una vanguardia? Esta fue la pregunta que Miguel Barnet, presidente del Comité Organizador del VIII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), incluyó en sus palabras de apertura del cónclave —inaugurado este viernes en el Palacio de las Convenciones—, como inquietud que debían plantearse a diario los miembros de la organización.

No somos una agrupación gremial —enfatizó el destacado intelectual en el informe central presentado—, constituimos una organización que debe promover la cultura, para de esta forma contribuir a “restañar el tejido espiritual de la nación”. En torno a la pérdida de valores de la sociedad que tanto preocupa a nuestros intelectuales y dirigentes políticos, y que fue señalada a inicios de año por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, también nos queda mucho por hacer, opinó.

“La cultura es la expresión más alta de la política, y como dijera Fernando Ortiz, es el alma de la nación”, recordó. En tal sentido, la UNEAC ha constituido un Moncada en el terreno cultural, pues “asaltamos los cuarteles de la ignominia, de la estulticia, el coloniaje cultural”.

Imagen: La Jiribilla

Ante la presencia de José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido, y de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Barnet expresó que la organización arribaba a este VIII Congreso “con confianza en nuestros principios y en la política cultural de la Revolución”; reconoció el privilegio que representaba contar con la UNEAC en nuestro país, y se refirió a la responsabilidad de esta en los momentos de cambios que vive Cuba. Si la organización siempre se ha caracterizado por ser un “sitio de debates”, un “laboratorio de ideas”, ahora está en la obligación de ser más reflexiva y consecuente.

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Con la presencia también de Julián González, recién nombrado Ministro de Cultura, y de Abel Prieto Jiménez, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y otrora líder de la organización y luego del Ministerio de Cultura —ambos recibidos con prolongados aplausos por parte de los delegados—

Miguel Barnet agradeció especialmente a figuras esenciales dentro de la historia de la UNEAC, y en las cuales podían sentirse representados sus más de 9 000 miembros: Graziella Pogolotti, Pablo Armando Fernández y Roberto Fernández Retamar.

Los delegados también pudieron escuchar un breve recuento de los avances de la organización en los seis años transcurridos desde el VII Congreso, entre ellos el diálogo establecido, “como nunca antes”, con la joven vanguardia artística, nucleada en la Asociación Hermanos Saíz.

El Presidente del Comité Organizador expuso además que en las discusiones previas a este encuentro se confirmó la importancia de preservar las instituciones culturales como viabilizadoras de la creación, pero también se remarcó la necesidad de hacerlas más “flexibles y operativas”. Junto con ello se discutió lo imprescindible que resulta perfeccionar la política de cuadros para el sector de la cultura, pues quienes toman las decisiones deben tener una especial sensibilidad e identificación con los temas intrísecos al arte y sus creadores.

No perderemos los derroteros que nos trazó Fidel cuando en los momentos más dramáticos del Periodo Especial dijo, “la cultura es lo primero que hay que salvar”, frase elegida como lema del VIII Congreso, ni dejaremos de ser consecuentes con el ideario del Apóstol en la salvaguarda de lo más puro de nuestra cultura, concluyó Barnet.

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