Cultura, Educación y Sociedad

Corina Mestre: Reivindicar al maestro
como pilar esencial de la nación

María Carla Gárciga • La Habana, Cuba

Bien es sabido que la educación constituye uno de los pilares fundamentales para la construcción de una sociedad plena en sus valores. Por ello deviene preocupación —y ocupación— esencial revertir el proceso de crisis en el que se ha visto envuelto el sistema educacional cubano durante las últimas décadas.

Desde hace varios años, se han ido coordinando y aplicando paulatinamente reajustes institucionales en la enseñanza a nivel nacional. No obstante, como todas las grandes transformaciones, dicha reestructuración constituye un proceso lento en el cual aún queda mucho por hacer.

Durante el VIII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas (UNEAC), conversamos con la actriz y pedagoga Corina Mestre, miembro de la Comisión Cultura, Educación y Sociedad, una de las más importantes del encuentro, “dado que el futuro de los hombres de bien de este país tiene que estar dentro de la preocupación fundamental de todos los intelectuales y artistas”.

En este sentido, los debates previos al Congreso —realizados entre pedagogos y especialistas del Ministerio de Educación, artistas, intelectuales, maestros de las escuelas pedagógicas, historiadores del Instituto y la Academia de Historia, entre otros— han estado centrados en la educación general, desde el nivel preescolar hasta el preuniversitario.

Imagen: La Jiribilla

Con el objetivo de establecer nuevas estrategias para elevar la calidad y el rigor del sistema educacional en nuestro país, así como rescatar los valores de antaño, perdidos durante la etapa de crisis del periodo especial en los años 90, la comisión se ha mantenido en constante actividad desde su creación y continuará como equipo permanente de trabajo una vez finalizado el congreso, para ampliar el diapasón hacia la formación universitaria, la enseñanza artística y el rol de los instructores de arte.

Rescatar el orgullo de ser maestro

“El periodo especial trajo consigo el abandono de muchos maestros y el no consecuente relevo ante la vejez de grandes pedagogos. También se ha producido la disfuncionalidad de la familia, que ha depositado toda la necesidad de educación y formación en la escuela, una de las instituciones más criticadas actualmente en nuestra sociedad, pero también de las que más solas ha estado.

“A lo largo de estos debates, nos ha llamado la atención que tanto los pedagogos, como los especialistas del Ministerio de Educación y los intelectuales y artistas, hemos coincidido en la mayor parte de los puntos que estábamos discutiendo. En cada una de las múltiples reuniones, se ha establecido un diálogo permanente entre todos con el propósito de mejorar los programas y planes de estudio, pero también la situación que existe en relación con el papel de la escuela y el maestro, que se encuentra en estos momentos en lo más bajo de la pirámide social.

“Martí decía que, al venir a la tierra, todo hombre tenía derecho a que se le educara, y después, en pago, el deber de contribuir a la educación de los demás. Pero eso no queda solo en el universo del maestro, este necesita también acompañamiento de otros factores. Por eso en estos días hemos estado debatiendo muchísimo sobre la necesidad de que la escuela sea un foco cultural de la comunidad, como productora de los saberes que constituirán la sociedad del mañana.

“Los principales puntos están dados por el papel del maestro y por el profundo retroceso de los valores, que vienen primero de la familia y después de la escuela. Hay toda una serie de aspectos que se van a plantear en el congreso a partir de la necesidad de transformar la situación en las escuelas para que se parezcan cada vez más al sitio donde están radicadas. Es preciso rescatar el lugar del maestro y recolocarlo en la cima de la pirámide social, no solo a partir de estímulos materiales, sino a través del reconocimiento que necesita. Ser maestro debe verse como un orgullo, no como una penitencia, pues tradicionalmente ha contado con una vocación de servicio. Además, todos los organismos, órganos e instituciones tienen que acompañar el proceso docente-educativo desde los círculos infantiles y el preescolar, hasta la universidad. Es imprescindible que estos sean los temas fundamentales que debamos tocar, junto con la ética”.

Nuevos derroteros para la enseñanza artística

Aunque la comisión no ha incidido directamente en esta etapa en el área de la enseñanza artística, se han recogido los planteamientos de todos los involucrados, muchos de los cuales coinciden con las demandas de los jóvenes intelectuales y artistas participantes en la última edición del Congreso de la Asociación Hermanos Saiz.

Corina Mestre, al ser profesora del nivel medio superior en artes escénicas, se ve implicada directamente en las problemáticas de esta enseñanza, similares, a su vez, a las existentes en el ámbito de la educación en general.

“Lógicamente, nosotros que trabajamos aquí en el preuniversitario, nos percatamos de la necesidad de transformar las escuelas de enseñanza artística en cuanto a los programas de estudio y la sobrecarga de cuestiones burocráticas que tienen que asumir los maestros y directores.

“Por otra parte, las grandes figuras artísticas, y en muchos casos los intelectuales, prácticamente no inciden en la formación; lo mejor de la intelectualidad y las artes ha estado un poco divorciado de las escuelas de enseñanza artística. Es imprescindible que estos profesionales con una carrera consolidada, dispongan de un segundo de su tiempo para ayudar a la formación de los jóvenes artistas que serán el relevo.

“La participación de los intelectuales y artistas en el proceso educativo mediante su presencia frente a los alumnos en los distintos círculos, podría ayudar mucho a la formación de la escala de valores de los estudiantes. Una de las cosas que tenemos en la comisión, y que están planteadas desde el congreso anterior, es que debemos revisar todo lo relacionado con la ética de cada una de las especialidades. Maestro no solo es aquel que posea un oficio o técnica determinada, sino aquel que tenga valores para transmitir. Hemos de revisarnos a nosotros mismos en ese sentido, porque los artistas somos paradigmas dentro de la sociedad, por tanto, debemos ser los que más contribuyan a la formación de valores.

“Estamos analizando las variantes para ir transformando todo eso con el objetivo de lograr una mejor formación, más directa y, sobre todo, anclándonos en la bellísima historia de la pedagogía cubana que comienza con José Agustín Caballero, hasta llegar al más grande los maestros y de los cubanos que fue José Martí, a partir de su maestro Mendive, heredero de José Agustín Caballero, José de la Luz y Caballero y el padre Félix Varela”.

Camino a la recalificación de los instructores de arte

Una de las cuestiones más preocupantes para la actriz y pedagoga es el rol de los instructores de arte en el contexto actual y la necesidad de repensar sus funciones en el ámbito artístico, con el objetivo de que, el día de mañana, se erijan como activistas protagónicos dentro de las transformaciones a las que está llamada la educación.

“Los instructores de arte están haciendo labores para las que no fueron preparados. Hemos hablado al respecto y lo que necesitamos es que todo el mundo se siente a pensar y decidir de verdad cual va a ser el futuro de los instructores de arte. Es preciso recalificar a muchos de ellos, porque no fueron preparados para ser maestros, ni directores de grupos musicales o coreógrafos.

“Hoy mismo tenemos 26 000 instructores. Si estuvieran en el sitio que nos hacen falta, dando las clases de artes plásticas, de música, etc., en las escuelas, serían quizás los maestros futuros que necesitamos para resolver los problemas de la carencia de profesores que tenemos hoy.

“Ellos serían los ideales para trabajar todo lo que tiene que ver con la enseñanza artística. Entonces, hay que pensar estrategias determinadas en las comisiones para definir —o redefinir— cuál va a ser el centro del instructor, dónde va a terminar su formación y cómo se van a recalificar para esta tarea que deben realizar en los años futuros”.

Cultura, Educación y Sociedad: estrategias y retos

No es posible solucionar las problemáticas de la educación arrastradas durante décadas en un corto plazo. Para Corina, lo más importante es haber recuperado el diálogo que años atrás, por incomprensiones, se había perdido. En aras de encontrar un consenso, trazando estrategias para lograr una mejor formación en el país, las diferentes instancias participantes en esta comisión se han volcado a pensar de forma conjunta, fomentando la participación de todos sus miembros.

“En los niveles de la primaria, secundaria y preuniversitario, se están haciendo estudios muy serios con respecto a los programas de Español y de Historia. Incluso estamos valorando la posibilidad de separar en el pre la enseñanza del español y la literatura, dividiéndolas en dos asignaturas. También hemos ido tocando la necesidad de una educación artística desde los círculos infantiles y hacia el resto de los niveles para fomentar un mayor conocimiento de todo lo que abarque la esfera social. Fundamentalmente en la primaria y secundaria, se está trabajando en la enseñanza artística y con los instructores de arte.

“También la doctora Pogolotti ha estado confeccionando algunos cursos de preparación y Fernando Martínez Heredia ha estado trabajando con el Instituto de Historia, al igual que la doctora María del Carmen Barcia.

“Tenemos pensado iniciar algunos experimentos micro para impulsar estas transformaciones en lugares muy puntuales y, una vez que se tengan los resultados, extenderlos hacia el resto de las escuelas.

“Uno de los sitios donde será más fácil aplicar este programa es en las escuelas de arte, sobre todo en la nuestra que es preuniversitaria. Existen solo cinco escuelas artísticas nacionales a nivel de pre, por tanto, es mucho más fácil empezar el plan como piloto en estas cinco escuelas.

“En cuanto a los programas de estudio, soy partidaria de que hemos tenido que establecerlos porque no hay maestros, ya que donde hay maestros no hacen falta programas. El desarrollo te dice que es imprescindible tenerlos, pero si no existe un claustro no hay plan de estudio que sirva. Los maestros son un evangelio vivo y el pilar moral de la nación.

“El arte nos ha puesto en la mesa la discusión fundamental con Conducta, una película polémica, con la que pueden estar de acuerdo o no algunas personas, pero donde se están diciendo cuáles son los problemas: la poca flexibilidad, el esquematismo, etc. A partir de eso, hay que sentarse a abrir las mentes y trazar estrategias para levantar la autoestima del maestro que está en el piso.

“Para empezar, deben arreglarse las escuelas. No puede ser que el maestro llegue a dar clases y el aula esté mal pintada, no tenga la iluminación suficiente, etc. Uno debe sentir la necesidad y la motivación de ir a dar clases. Si no logramos esto, que es el punto fundamental, no podemos lograr lo otro, que es colocar a la escuela como el foco cultural de la comunidad, y si no alcanzamos ese objetivo, perdimos la sociedad y la nación”.

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