Dictámenes de la Comisión Ciudad, Arquitectura y Patrimonio

La Jiribilla • La Habana, Cuba

La Comisión Ciudad, Arquitectura y Patrimonio sesionó con una notable participación de delegados, miembros de la comisión e invitados a la discusión del dictamen.

Se analizaron detalladamente los ocho aspectos que conforman la base conceptual de los principales problemas tratados, los cuales fueron:

1. Las ciudades cubanas, patrimonio cultural de la nación. Necesidad de preservar y proteger la excepcionalidad de la calidad de su imagen.

2. Disciplina urbanística.

3. Recursos económicos disponibles para la ciudad y su financiamiento.

4. El problema de la vivienda en Cuba.

5. El sector de la economía no estatal: su proyección en las nuevas demandas de la ciudad y en la arquitectura del país.

6. La calidad de la arquitectura y el urbanismo contemporáneos. Estrategia de diseño e intervención.

7. La enseñanza de la arquitectura.

8. La divulgación de los temas de la arquitectura y de la ciudad en los medios y la educación ciudadana.

Estos conceptos, de aprobarse por el plenario del VIII Congreso, formarán parte de las posibles acciones que, a través del Partido, deberán ser consideradas por las instituciones del Estado, en pos de fortalecer las políticas culturales, donde estas existen, y de crearlas si fuera necesario, donde estén ausentes.

Los principales aspectos debatidos y aprobados en nuestra sesión de trabajo fueron:

1. Fortalecer la autoridad de la UNEAC como representante de los intelectuales y artistas, para crear conciencia en las autoridades e instituciones con responsabilidad de decisión en los temas de la ciudad, la arquitectura y el patrimonio. Dentro de este marco se hizo especial énfasis en que se analice el riesgo de pérdida de valores culturales y naturales en sitios turísticos, tales como la playa de Varadero y los cayos del Norte de Villa Clara, intervenidos de manera inadecuada tanto por el manejo de sus recursos, como por la alta densidad de construcción alcanzada en tales lugares.

2. Como resultado del proceso de debate de la comisión se abordó la amplitud y diversidad del patrimonio en su más abarcadora acepción, tratándose de modo enfático el patrimonio cultural intangible y el patrimonio documental. Se propone crear una comisión dedicada propiamente al patrimonio de la nación cubana y estrechar vínculos de trabajo con el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura, así como con las comisiones de Ciudad, Arquitectura y Patrimonio y de Cultura, Educación y Sociedad.

3. Estudiar desde un enfoque transdisciplinario, y con énfasis en la sociología urbana, los efectos que el deterioro de la arquitectura y el espacio urbano generan en el plano psicosocial, y el efecto de la marginalidad ambiental en el deterioro de los valores espirituales y las conductas sociales.

4. Se reafirma la dimensión cultural de las ciudades y pueblos cubanos. El legado acumulado en nuestras ciudades a lo largo de cinco siglos no es solo de una altísima calidad patrimonial, sino que representa la acumulación física de nuestra historia, que ha devenido en imagen construida donde se cobija la nacionalidad y se da asiento a la vida diaria de la nación. Toda Cuba está expresada en ellas: desde el poderío colonial español hasta la obra de la Revolución. Es necesario fortalecer las políticas encaminadas a preservar de nuestras ciudades. Estas son fuente inagotable de recursos económicos; en ellas pueden generarse grandes plusvalías que deben ser capturadas por la administración pública para un desarrollo próspero y equitativo. En pos de lo cual ha de facilitarse una heterogeneidad económica que flexibilice la explotación eficiente del suelo urbano, con la participación de inversionistas extranjeros y nacionales, estatales y no estatales, y con el aprovechamiento de los presupuestos nacionales, provinciales y locales, a partir de la aplicación de modelos de gestión innovadores, que generen la sinergia socioeconómica y socio cultural de que están urgidas nuestras ciudades, y que liberen el gran potencial creativo de los ciudadanos.

5. Se demanda que la arquitectura cubana vuelva a tener la alta calidad que la caracterizó en otras épocas de nuestra historia. Se insiste en la autorización de grupos creativos independientes con talento probado como alternativa al trabajo de las empresas de proyecto del Estado. Estos grupos podrán ser representados por asociaciones como la UNEAC, la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba (UNAICC), el Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) y otros. Y deberán ser reconocidos por el Frente de Proyectos e inscriptos en el Registro Nacional de Constructores y Proyectistas.

6. La elevación de la calidad de los proyectos arquitectónicos y el reforzamiento del control urbano depende en gran medida de que se recupere el proceso de las licencias de obras sobre proyectos hechos por arquitectos. Eso significa liberar a todos los arquitectos para que puedan hacer proyectos y ejercer la supervisión de ejecución de obras. La UNAICC elabora en estos momentos un registro general de la profesión, pero sin considerar esta práctica de manera independiente.

7. Son alentadores, dentro de la problemática atendida por esta comisión, los resultados alcanzados por las Oficinas del Historiador y del Conservador en los Centros Históricos de nuestro país. Su trabajo a favor del rescate del patrimonio arquitectónico y la memoria histórica resultan significativos. Estas oficinas han abordado proyectos de carácter social de innegable valor, para acompañar los procesos de intervención que han llevado a cabo en lugares que por lo general están afectados socialmente por el deterioro ambiental. Han logrado también el mejoramiento de las condiciones de vivienda y otros servicios de impacto positivo en las comunidades, al reforzar su identidad y con ello la conciencia ciudadana sobre los procesos que se llevan a cabo en estos centros urbanos de tan alto valor.

Por este motivo, la creación de la Red de Centros Históricos, dirigida por Eusebio Leal desde el Centro Histórico de La Habana –de innegable resultado en su gestión–, y su ampliación a las ciudades de Sancti Spíritus, Bayamo, Baracoa y Remedios, constituye una idea avanzada en el camino del rescate de los mejores valores de la nación cubana. Se propone tomar en cuenta la inclusión de Matanzas como parte de la red.

8. Se sugiere que se evalúe la necesidad de que el Instituto Nacional de la Vivienda no esté subordinado como una entidad más del Ministerio de la Construcción, a fin de evitar, entre otras razones, que el mismo organismo rector de las construcciones en el país establezca las políticas de la vivienda y el hábitat en Cuba.

Se deberá estudiar la creación de un Ministerio de la Vivienda y el Hábitat, con amplias funciones, que pueda responder a las enormes responsabilidades relacionadas con esta demanda de la sociedad cubana.

9. No es posible resolver los problemas identificados en las ciudades cubanas solamente a partir de la solución del deterioro urbano y edilicio. Se precisa de las entidades e instituciones encargadas de la educación ciudadana y ética se involucren en estos proyectos, para lograr que lo que hagamos sea sostenible desde el punto de vista social, económico y ambiental.

10. Respecto a la enseñanza de la arquitectura, se deben considerar las ciudades cubanas y su patrimonio como eje de interés fundamental en los propósitos de la actividad académica.

Debería potenciarse la enseñanza de la arquitectura a través de un estrecho contacto con la ciudad, por la vía de una mejor inserción en entidades del diseño, la enseñanza y la cultura, ubicadas en zonas de centralidad urbana, que permita a los estudiantes una experiencia enriquecedora, gracias al aprendizaje a través del contacto con los fenómenos inherentes a la arquitectura y a la sociedad dentro del medio urbano.

11. Es necesario que en la nueva ley de inversiones que se propondrá por el Estado cubano sea considerado el sector no estatal de la economía, en pos de adecuar esta ley a los lineamientos aprobados para la actualización del modelo económico de Cuba.

El sector no estatal ha cobrado fuerza y puede ser un motor impulsor de la economía local, siempre que se encamine adecuadamente. Hoy esta actividad se desenvuelve en la ciudad de manera imprecisa; ya que no se considera al Trabajador Por Cuenta Propia como un inversionista, que como tal debería tener deberes y derechos, más allá del pago a la ONAT como contribuyente.

12. Actualmente existe un amplio flujo migratorio de jóvenes profesionales. La política cultural del país debe considerar la creación de una plataforma que ofrezca oportunidades de desarrollo a jóvenes creadores, como los arquitectos, para el emprendimiento de sus proyectos. Estas acciones contribuirían a disminuir este proceso de pérdida de capital humano formado con el esfuerzo de toda la nación.

Esperamos que estas reflexiones contribuyan a la proyección del trabajo de la UNEAC en la etapa futura.

Muchas gracias.

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