“Declaración de principios”

Anneris Ivette Leyva • La Habana, Cuba

Sin tiempo para cerrar el cuaderno que el VIII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) le llenó de urgentes desafíos en forma de trazos apurados, de tantos compromisos como renglones, de un inconmensurable trabajo por hacer, el recién nombrado Ministro de Cultura, Julián González Toledo, accedió a dialogar con La Jiribilla en el propio salón donde segundos antes había transcurrido el acto de clausura del cónclave.

Imagen: La Jiribilla

“Esta entrevista se convierte para mí en una especie de declaración de principios para el desarrollo de mi trabajo en los próximos tiempos”, nos confesó antes de presentarle la primera pregunta. Cualquier otro funcionario público de su rango, ante la trascendencia del ejercicio al que se iba a someter, hubiera pedido tiempo para sopesar las respuestas, pero quienes han trabajado con él aseguran que Julián no precisa adornar su discurso para convertirlo en una acción per se, porque con llevar sus acciones a discurso le basta para resultar convincente.

El VIII Congreso de la UNEAC es el primero al que asiste como titular del Ministerio de Cultura (MINCULT), a pocas semanas de haber asumido el cargo. ¿Cuáles serían, a su parecer, los puntos de coincidencia entre la agenda planteada aquí y la del Organismo?

“Ante todo, el Congreso de la UNEAC ha hecho un relanzamiento de la plataforma de trabajo de la cultura, ha sido un momento de evaluación de todos los temas que tienen que ver con ella.En los objetivos del Ministerio, lógicamente, están presentes las cosas que se han dicho acá.

“En mi concepción ─expresada muy elementalmente, a partir de que acaba de terminar el evento─, nosotros debemos concentrarnos y dar todos los pasos que sean necesarios en pos del fortalecimiento de las instituciones culturales.Para eso tenemos que perfeccionar la llamada política de cuadros, lograr que estén más preparados, comprendan las particularidades de la creación y el artista, seanconsagrados, y estén absolutamente comprometidos con la cultura.

“También tendremos que trabajar en las bases jurídicas que nos permitan cumplir nuestra misión, que es muy compleja, muy amplia, con muchos implicados. La plataforma jurídica debe servir para que los responsables de las tareas tengan claro cómo y dónde consultar determinados temas, con los que norman la política cultural.

“Habrá que redimensionar la estructura del Ministerio y sus instituciones, adecuar la plantilla a las necesidades reales, en función de lograr que el presupuesto cada vez más pueda ponerse en función del trabajo cultural.

“Y, lógicamente, será necesario que nos ocupemos del mantenimiento del sistema institucional, porque en nuestro caso lo infraestructural tiene que ver con la imagen y la calidad de los servicios culturales, es donde seestablece la relación con el públicoy por tanto donde se concreta el hecho cultural. La acción de pintar un edificio o repararlo, para nosotros se convierte en una contribución al espacio donde el artista tiene que tener condiciones para mostrar lo mejor de sí, y darle al público lo que merece, ya sea en un teatro, una galería, o una biblioteca. Es algo en lo que el Ministerio se ha esforzado en los últimos tiempos, pero que hay que potenciarlo.

“Debemos igualmente hacer lo posible para sostener la programación cultural. A inicios de este 2014 han surgido algunos elementos, fundamentalmente de carácter económico, que conllevarían a limitarla. Tendremos que polemizar y discutir con las autoridades correspondientes, porque en eso no podemos retroceder. La programación que hemos logrado sistematizar es fuente de empleo para los artistas, es el marco de oportunidad para mostrar su obra, y es también respuesta a las necesidades del pueblo de contar con una mayor cantidad de opciones en el plano del consumo cultural.”

En un momento en el que, como plantea, las carencias económicas parecen impactar en todos los procesos de la creación, pero a la vez nos obligan a establecer prioridades, ¿qué apostaría a resolver en el corto plazo?

“Debemos consolidar alianzas con todas las instituciones que tributan a la política cultural. Esta no se concreta en la acción exclusiva del Ministerio de Cultura, a ella tributan muchas instituciones del país.

Por otra parte, además de fortalecer las bases jurídicas, tenemos que estar muy al tanto de las propuestas emergentes que aparecen entre nuestros artistas, para poder apoyar aquellas que sean meritorias.Es muy útil en este sentido contar con un grupo asesor conformado por creadores, los cuales puedan hacer una evaluación de todo esto y nos faciliten su opinión. Tengo la ventaja en lo personal de no pretender disputarle el protagonismo que en estos análisis le corresponde al arte; ello me permite escuchar y discutir de desinhibidamente cualquier propuesta.

“Por otra parte, en la plataforma organizativa del país, los ministerios serán cada vez más metodológicos, y el MINCULT está también obligado a ello. Reducir la carga administrativa es algo que tenemos que implementar en los próximos años, para poder enfocarnos mejor en los aspectos debatidos en este Congreso, en las cuestiones conceptuales de política cultural, su evaluación y cumplimiento.

“También se hace necesario exigirle a cada institución y cuadro que cumpla lo que le corresponde. Son demasiadas tareas y demasiado complejas para que recaigan en un Ministerio o en una persona.

“La lucha contra las interferencias ─que a veces son muy fraternales, pero que afectan el trabajo de la cultura─, es otro frente al cual debemos abocarnos: cada vez que alguien trata, desde el desconocimiento, de resolver un problema cultural, nos crea otro mayor.Tenemos que combatir esa interferencia que incluso confunde las jerarquías. Cualquiera que tenga la capacidad de “simplemente” apretar un botón y promover una música que no nos interesa, está en contradicción con la política cultural, y cuando lo hace desde la prestación de un servicio público, está cometiendo una violación. Donde haya una institución pública tiene que haber una reglamentacióny un control de lo que se va a poner, para que se promueva lo que realmente vale.A los que tienen responsabilidades desde cualquier área tenemos que prepararlos, darles información para que puedan tomar decisiones en este sentido.

“El reto es cumplir con las expectativas del Congreso, el cual nos ha ayudado con sus debates a actualizar el diagnóstico sociocultural del país. Esto es fundamental para trabajar en la plataforma programática de los próximos años, que no solo tiene que ver con el MINCULT desde sus funciones centrales, sino con los programas de desarrollo cultural de cada provincia y municipio, los cuales se estánconformando. En función de ello, todo lo discutido aquí nos viene muy bien.”

Usted es un hombre con más de 20 años de experiencia como cuadro en el ámbito de la cultura, fue director provincial del sector en Villa Clara, luego presidente del Consejo Nacional de Artes Escénicas durante 12 años, y antes de su responsabilidad actual, ocupaba el cargo de viceministro. En todo este tiempo y desde esos diferentes niveles, ha tenido que estar al tanto, atender y responder a disímiles demandas de los miembros de la UNEAC. ¿Cuánto han cambiado estas en su esencia; en cuáles se ha avanzado o retrocedido?

“El intercambio con la UNEAC en particular, y en general con los artistas, es una relación quesiempre satisface, pero no deja de ser compleja. El creador es un perfeccionista por excelencia, y siempre anhela mejorar su obra. Por tanto, en la misma medida en que se resuelven una dosis de problemas, se van creando otros.

“Esta es una relación de desarrollo que no va a acabar nunca. Por mi trabajo he tenido la posibilidad de constantemente estar alimentando esa contradicción, la cual permite fabricar un nuevo momento en esa relación, escalar a otro nivel.

”Eso va a continuar siendo así, primero porque no tenemos una infraestructura que garantice la satisfacción de todas las necesidades, aunque nuestros artistas son tan creativos que cuando les das los elementos fundamentales para acometersu producción artística, hacen maravillas. De ahí la importancia de otorgarle una prioridad a aquellos que evidencien un aporte con el nivel artístico de su obra, de respetar eso que llamamos las jerarquías.

“Pero reitero, nunca va a llegar a cero esa relación de inconformidad, porque incluso cuandolos problemas puedan parecer los mismos que se discutían hace años ─como se decía en el Congreso─, hoy estamos a un nivel superior de solución de estos ─por ejemplo, lo que se ha señalado en cuestiones de infraestructura, no son las mismas cosas que se criticaban en los 90 o a inicios de los 2000─, y cuando estos asuntos pendientes los tengamos resueltos, aparecerán otros, porque serán diferentes los retos.

“En la cultura las necesidades tienden a aumentar; las personasson más creativas y necesitan más cosas, porque también responden a las necesidades crecientes del pueblo de crecimiento espiritual y entretenimiento.”

Si nos sometiéramos al ejercicio de pensar en un congreso “al revés”, donde quienes se vieran en la presidencia fueran todos los directivos de la UNEAC y en el auditórium los decisores y representantes públicos de la Cultura, ¿cuáles imagina que serían las demandas?

“Nada muy distinto de lo que han planteado los artistas desde las asambleas provinciales hasta aquí. Ellos piden una institución comprometida, con cuadros que los comprendan (aun cuando no les puedan resolver todas las inquietudes), y personas que los entiendan, que los estimulen, que los promuevan.

“A ello le añadiría la necesidad de que todos trabajemos sin descanso en función de que el arte y la cultura, como elemento de sostenimiento de la nación, sean el punto central en la construcción de la sociedad que queremos.”

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