Rodulfo Vaillant

Con identidad de nación

Josefina Ortega, Jorge Sariol • La Habana, Cuba

Recién culminó el VIII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), institución que en los cinco años porvenir estará encabezada por notables creadores en diversos ámbitos de la cultura cubana, quienes harán lo posible por llevar a puerto seguro las aspiraciones con identidades de nación.

Uno de estos creadores se llama Rodulfo Vaillant García, Artista de Mérito de la UNEAC, quien vuelve a ser elegido para dirigir el Comité Provincial de la institución en la muy musical y caribeña Santiago de Cuba.

Imagen: La Jiribilla

Quien quiera verlo puede hacerlo si va cualquier día en que aquella oriental ciudad hierve de calor y resplandores, a la sede de la UNEAC, situada en la calle Heredia No. 266, esquina A Pío Rosado.

En aquella edificación, una casa que data de finales del siglo XVIII típicamente santiaguera, construida con paredes de mampostería cubierta de madera y tejas de barro, piso de mosaicos y ladrillos, es posible ver a Vaillant.

Y es asequible y familiar este santiaguero sencillo, quien junto a Matamoros (los tres del Trío), Enrique Bonne y una veintena de creadores excelsos dieron movimiento a la música bailable.

Se afirma que un bolero, titulado Arrodíllate, fue su primer gran éxito, pero como él mismo asegura no fue su primera composición. Sería esta “una canción embrionaria, que por tener ciertas imperfecciones nunca le di demasiada importancia”. Se denominaba Bayamo, monumento nacional, y tenía carga patriótica de inspirada poesía.

Vaillant fue uno de los apasionados cultores del feeling en Santiago de Cuba, al punto de fundar, junto a otros como él, un Club que desgranaba canciones románticas. Entonces los boleros reinaban entre ellos.

Todo hasta el día en que la música bailable lo atrapó definitivamente.

Según él mismo lo cuenta en el libro Son de la loma, Enrique Bonne otro de los grandes santiagueros, le había presentado en unos carnavales a varios músicos “…empezando por Félix Reina y Sergio Calzado, quienes llevaban el timón de Estrellas Cubanas, una orquesta de una calidad indiscutible (…) un día me encontré con Sergio Calzado en el parque Céspedes y me dijo `a que no te atreves a hacer una guaracha para Estrellas Cubanas´ (…) ellos vienen a los carnavales de 1966 y estrenan el número en Martí y San Pedro. `Eso fue del caráj´. Ese número medio la alegría más grande que yo he tenido mi vida”.

Imagen: La Jiribilla

La pieza se nombra Fue mi reloj. De ahí en lo adelante, Vaillant no paró. Fueron más de 20 piezas que el compositor entregó a aquella orquesta. Dos de ellas lo consagrarían: La escoba barrendera y El lápiz no tiene punta.

Pero como suele suceder algunas interpretaciones realizadas por diferentes cultores hicieron polémicas varias obras de Vaillant. Así sucedió con Hay quien dice que la gorda y La Escoba barrendera, porque algunos vieron burlas a la mujer.

Sin embargo el compositor niega rotundamente que esta fuera su intención.

Lo cierto es que siguieron lloviendo los éxitos, que popularizaba por ejemplo, la orquesta Ritmo Oriental, entre los cuales estaban Eso fue por hacerme caso; A las buenas sí, a la mala no; y Ana Margarita.

Para algunos, tal vez su éxito más sonado ha sido Se muere de sed la tía, en el estilo fabuloso de Van-Van y Juan Formell.

Con todo esto a cuestas, la fama de Vaillant llegaría un día al universo musical hispano de Nueva York.

“A finales de 1999 me llevé una gran alegría, un equipo de trabajo del Smithsonian Institution, nos buscaron a Bonne y a mí, para hacer un trabajo. Yo aparezco registrado como uno de los compositores importantes de música popular, fundamentalmente, en el orden de la música bailable” (1).

Pero la obra de Vaillant va más allá de la creación musical.

Como promotor de la música cubana, alentó y promovió la creación de agrupaciones como Son 14 y la difusión de la mítica banda Irakere.

Una nota sencilla en el tomo IV del Diccionario Enciclopédico de la Música en Cuba, de Radamés Giro, se deja constancia de que Vaillant García, Rodulfo es compositor. Santiago de Cuba, Oriente, 8 de mayo de 1939. Estudió solfeo y teoría de la música con Alcibíades Castillo, y a partir de 1962 comenzó su carrera como compositor. Su música ha sido ejecutada por las orquestas Estrellas Cubanas. Ritmo Oriental, Van-Van, Revé, Irakere, Riverside, Pancho El Bravo, Aragón Son 14 y la Original de Manzanillo, en Cuba, y en el extranjero por Típica 73, Tropical y Broadway, de Nueva York; y otra larga lista de músicos latinos como Adalberto Santiago, Batacumbele, y Willy Chirino, de Puerto Rico; el Pollo Álvarez y Verónica con K, de México.

Solistas como Fernando Álvarez, Gerardo Portillo Scull, Orlando Contreras y Ezequiel Cárdenas engrosan en la lista de intérpretes que difundieron la obra de este sencillo cubano.



1- Son de la Loma. Los dioses de la música cantan en Santiago de Cuba/Reinaldo Cedeño Pineda/Michel Damián Suarez/ Andante, Editora Musical de Cuba. Pág 187.

 

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