Teatro

¿Por qué te angustias tío Vania? Aún hay tanto por hacer…

Ambar Carralero • La Habana, Cuba

La agrupación Argos Teatro, cuyo repertorio integran las obras de autores internacionales como Bertolt Brecht, August Strindberg, Henrik Ibsen, Bernard-Marie Koltés y de cubanos como Virgilio Piñera y Abel González Melo, estrenó un nuevo espectáculo basado en un texto de Antón Chéjov: El Tío Vania. La versión del original —todo un clásico de la literatura rusa—, fue realizada por Carlos Celdrán, director del grupo fundado desde 1996 y se ofrece desde inicios de abril al público en su sede habitual de Ayestarán y 20 de Mayo.

La intensión de defender un relato como vía de acceso a la conciencia del  público, es una constante en los espectáculos de Argos Teatro desde sus inicios. Esto ha sido posible, además, por el rol definitivo que desempeñan el diseño de iluminación y la concepción escenográfica. Manolo Garriga, fundador junto a Celdrán de este grupo, es el diseñador de luces que ha concebido desde su especialidad, la poética visual de Argos Teatro. Alain Ortiz es el diseñador escenográfico que en numerosos espectáculos ha conformado el equipo de trabajo, integrado también por Vladimir Cuenca como diseñador de vestuario. Es evidente que esta tríada de creadores, ha perfeccionado a través del trabajo sostenido, una estética que logra autonomía en cada una de las diferentes disciplinas, pero que tributa de manera directa al núcleo de contradicciones generadas por cada historia. 

Es inevitable no pensar en la integración presente en los espectáculos de Argos Teatro, en las que espacio, actor e iluminación se unen para penetrar una zona de la realidad, que ya sea desde un texto clásico o contemporáneo, conduce a una reflexión profunda de nuestro contexto social.

Celdrán orquesta todos los recursos teatrales en función de un objetivo que va más allá del plano representativo. Potenciar la historia que se cuenta, la esencia de su conflicto, y cómo esta debe fluir por medio de los actores en el espacio escénico, es lo más relevante. La visualidad se encarga de una parte muy importante en el discurso de los espectáculos. Por eso, encontramos en El Tío Vania, un escenario convertido en una sala-comedor amueblada de un modo que no se circunscribe a un contexto en particular, si no más bien a un relato específico. Un librero, una mesa con sillas, una butaca, y una persiana a través de la cual el diseño de iluminación indicará el tiempo del espectáculo con marcado carácter realista. 

La sala-comedor ya no es el espacio en su totalidad, sino el sistema de relaciones que se propone desde la estructura dramática y se compone a partir de pequeñas agrupaciones de los actores alrededor de la mesa, en el librero, pegados a una pared, todo esto focalizado por la luz. Lo más interesante es que la elección de los microsets utilizados responde a la necesidad de la historia y de las premisas fundamentales del relato.

El concepto creación/destrucción emerge desde el sentido profundo del texto y se hace corpóreo gracias a un delicado trazo en las acciones y diálogos de los personajes. La tala de árboles y el empobrecimiento de la tierra es una imagen que se vuelve metafórica por su analogía con la situación de los hombres y su acción en el mundo. Cada hombre tiene la capacidad de construirse a sí mismo, y en el éxito o fracaso de ese intento va el sentido de su vida. Es una sentencia radical, sin duda, pero en esta tensión entre aspiración/realidad, espe