El retablo cubano del Taller Internacional de Títeres de Matanzas

Rubén Darío Salazar • Matanzas, Cuba

Desde 1994 y cada dos años, el Taller Internacional de Títeres de Matanzas (TITIM) convoca a los titiriteros del mundo para dialogar, intercambiar espectáculos y aprender algo más sobre una profesión  que muchos creen actividad fácil, dedicada exclusivamente al mundo de la infancia, desconociendo un linaje que desde sus orígenes lúdicos, rituales, religiosos y dramáticos, ha estado en perenne transformación, siempre a la búsqueda de nuevas rutas creativas.

La ciudad de los puentes y los ríos, ya puede sumar a sus identidades socioculturales, el ser reconocida también como la ciudad de los títeres. Desde que en junio de 1962, los hermanos Camejo y Carril desembarcaran en la otrora llamada Atenas de Cuba, con su cursillo para jóvenes aficionados al arte del retablo, para  fundar el Guiñol de Matanzas, el incentivo no se ha detenido. Aquel batón entregado a Rolando Arencibia, el primer director, y traspasado al jovencísimo René Fernández, al frente del grupo en 1964, la ha convertido hoy y desde hace buen tiempo en referencia nacional e internacional cuando de ciudad titiritera se habla.

En la capital yumurina residen dos agrupaciones escénicas con una labor sostenida a favor del desarrollo y promoción de la manifestación. El emblemático Teatro Papalote y su hijo Teatro de Las Estaciones, ambos unidos en la lucha por la dignificación del oficio titiritero. Una y otra institución fungen como laboratorio experimental para nuevos artistas interesados en la animación de muñecos y su magia ancestral. Proyectos como La calle de los títeres o La peña de las maravillas, han inclinado el ambiente a favor de la manifestación. Eventos como el Estudio Teatral de Primavera, para la formación teórica y práctica de jóvenes menores de 35 años, o instalaciones como la galería El Retablo, especializada en promocionar la titiritería desde diversos soportes, más las publicaciones de textos académicos y dramatúrgicos y la creación del taller internacional en sí, consolidan razones para que siempre sea un sitio de regreso y motivaciones profesionales.

La oncena edición del TITIM estará acompañada de la reunión del Consejo Mundial de la Unión Internacional de las Marionetas (UNIMA), por primera vez en un país caribeño, por tanto, la curaduría de esta cita se ha puesto en función de promocionar lo mejor de los retablos de la región americana, desde Canadá hasta la Argentina, sin dejar de mencionar la presencia de prestigiosas compañías europeas.

Cuba tendrá su retablo de colores nacionales. El guiñol de Guantánamo, conjunto liderado por la experimentada actriz titiritera Maribel López, se ha ganado el derecho de ser el colectivo a homenajear. Su consagración al teatro comunitario en zonas de difícil acceso, más la estética criolla y atrevida de sus montajes, actualmente continuados por una joven de generación de titiriteros, traerá dos de sus estrenos más recientes, la simpática puesta en escena El solar de Villa Fañe, de creación colectiva, con preponderancia del títere de guante y ¿Dónde está el lobo?, unipersonal del veterano Eldis Cuba, en la línea más auténtica que identifica a las creaciones del grupo oriental.

Imagen: La Jiribilla
El solar de Villafañe. Guiñol de Guantánamo
 

La sección Teatro al borde de los títeres, iniciada en 2010 con la participación del teatro capitalino El ciervo encantado, se retoma ahora con el Teatro Tuyo, de Las Tunas. La tropa de Ernesto Parra presentará Gris, una recreación del cosmos de los payasos con pequeñas pinceladas de teatro de objetos. Aprovecho para mencionar las otras dos compañías presentes en la sección, El Mirón Cubano, de Matanzas, y su producción La palangana vieja, homenaje a la canción de Teresita Fernández desde muñecos de reciclaje, tribus urbanas en busca de afectividad y espacios, más un tributo al mundo de los saltimbanquis. Gigantería, de La Habana, estará con Circo de Zoo, un mensaje escénico ecológico desde la sugerencia del arte callejero, que llenará la ciudad de títeres gigantescos, cual zoológico citadino. Otra sección de la muestra nacional, Títeres cubanos en los retablos del mundo, regresa al Taller Internacional de Títeres un espectáculo muy aplaudido a finales de los 90, El príncipe Blú, obra multipremiada en concursos y festivales de la especialidad titiritera, a cargo de Teatro 2, radicado hace más de una década en México.

Imagen: La Jiribilla
El príncipe Blú, Teatro 2
 

Siguiendo en carretera vendrá de Santa Clara Teatro sobre el camino, joven agrupación al mando de Rafael Martínez, con su propuesta para figuras y actores titulada Tragedia, firmada por Vicente Huidobro. Han obtenido varios reconocimientos de la Asociación Hermanos Saíz, entidad que reconoce a nivel nacional el trabajo de los jóvenes artistas.

Cienfuegos plantará bandera con la particular manera de Christian Medina y su Teatro Retablos. La muchachita del mar y El Ruiseñor, dos obras sobre cuentos del danés Hans Christian Andersen, estimulan las posibilidades para diseñar, construir escribir, actuar y dirigir, de una de nuestras figuras noveles más prominentes, de esas que no deberían faltar en ningún recuento que sobre el títere se haga hoy por hoy en la isla. Matanzas, como provincia anfitriona, poseedora de amplios repertorios en activo, hará el acostumbrado panorama de Teatro Papalote (Tres somos tres, Se durmió en los laureles, Historia de burros y Divertimento Moderato) y Teatro de Las Estaciones (Alicia en busca del conejo blanco, Burundanga, Por el monte carulé, El patico feo y Pedro y el lobo), junto a otras acciones de carácter investigativo, editorial y expositivo.

Imagen: La Jiribilla
La muchachita del mar, Teatro Retablos
 

La Habana traerá la más nutrida representación, el Teatro Nacional de Guiñol con nuevos aires en cuanto a elenco y dirección artística. Lázaro Hita y Lázaro Hernández traen sus espectáculos Palo de guayaba y Comino y Pimienta vencen al Diablo, música, tradición, latinoamericanidad y cubanía en ambas propuestas artísticas. Teatro La Proa, incansable y en notable ascenso, trae su más reciente incursión dramática en los títeres para adultos: Romance en charco seco, versión libre de Erduyn Maza a partir del clásico lorquiano Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín, dirigido por Arneldy Cejas. La compañía de marionetas Hilos Mágicos regresa en las hábiles manos de su guía Carlos González, para deleitar a todos con un especial Recital de Marionetas

El panorama nacional bien pudo haber sido más amplio, abarcar nuevos estrenos que lamentablemente quedaron fuera de las fechas de cierre del evento. Pero un festival o taller internacional no es una representación total de todo lo que se hace en nuestro verde caimán en materia de teatro de títeres, sino una muestra esencial de ese laboreo en los retablos a lo largo de todo el mapa de la Isla. Los interesados llegaron primero con sus proposiciones, lo otro fue escoger entre lo representativo, las diferentes tendencias y las reales posibilidades de la infraestructura escénica y hotelera yumurina, en vías de ampliación y remodelación para futuros encuentros. Siempre podremos hacer más. Valga esta última consideración para seguir en batalla perpetua por alcanzar cada año un mejor teatro de figuras, valorado, respetado y querido.

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