Cantores...

Ay Nicaragua, nicaragüita

Fidel Díaz Castro • La Habana, Cuba

Ay Nicaragua, Nicaraguita,
la flor mas linda de mi querer,
abonada con la bendita,
Nicaraguita, sangre de Diriangén.

En estos días en que Nicaragua sufre las sacudidas de varios terremotos me llega el canto de Carlos Mejía Godoy, como abrazo de su pueblo.  

Ay Nicaragua sos más dulcita,
que la mielita de Tamagas,
pero ahora que ya sos libre,
Nicaragüita, yo te quiero mucho más.
pero ahora que ya sos libre,
Nicaragüita, yo te quiero mucho más.

Carlos Mejía Godoy nació en Somoto, departamento de Madriz, Nicaragua, el 27 de junio de 1943. Hijo de un músico popular, constructor de marimbas y de una maestra de escuela y artesana de pan. Su hermano Luis Enrique Mejía Godoy, tres años menor que él, es también un destacado cantautor nicaragüense.

Imagen: La Jiribilla

En la década de los años 60 comienza a popularizarse la obra de Carlos Mejía con “Alforja Campesina” que fue interpretada por el grupo Los Madrigales. Son de esos años sus primeras canciones de contenido social, “Desde Siuna con Amor”, “Muchacha del F.S.L.N.”, y “La Tumba del Guerrillero”, que parten de sus simpatías hacia el movimiento revolucionario del Frente Sandinista de Liberación Nacional y su integración en el movimiento estudiantil de la Universidad. Con el grupo Los Bisturices Armónicos se dedica a la investigación y estudio del folclor nicaragüense.

Son tus perjúmenes, mujer,
los que me sulibeyan,
los que me sulibeyan,
son tus perjúmenes mujer.

Tus ojos son de colibrí,
¡ay cómo me aleteyan!,
¡ay cómo me aleteyan!,
tus ojos son de colibrí.

A finales de los '60, incorporado en Radio Corporación, compuso “Chinto jiñocuago” y creó el personaje de Corporito, que le sirvió para criticar. En una entrevista recuerda: “Cantaba todos los días una parodia, cambiando las letras a las canciones conocidas y adaptándola a algún problema político y social”.

No hay cosa más bonita que mirar a un pueblo reunido
que lucha cuando quiere mejorar porque está decidido.
No hay cosa más bonita que escuchar en el canto de todos
un solo grito inmenso de fraternidad.

Participó activamente en el período de gobierno sandinista tras el triunfo de la revolución, el 19 de julio de 1979. En los siguientes años crearía cantos que lo identificaban con el pueblo y sus esperanzas, canciones como “Terencio Acahualinca”, “Panchito Escombros”, “Clodomiro el Ñajo”, “María de los guardias” que tendrían gran éxito en todo el país y en el extranjero.

Tus pechos, cántaros de miel,
¡cómo reverbereyan!,
¡cómo reverbereyan!,
tus pechos cántaros de miel.

Son tus perjúmenes, mujer,
los que me sulibeyan,
los que me sulibeyan,
son tus perjúmenes mujer.

Imagen: La Jiribilla

En aquellos finales de los 70 e inicios de los 80, con la efervescencia de la Revolución Sandinista, la cultura latinoamericana se da cita en Managua con frecuencia, muy especial resultó el Concierto por la Paz en Centro América en 1983, en el que participaron Mercedes Sosa, Chico Buarque, Silvio Rodríguez con Manguaré, Alí Primera y otros importantes cantores del continente.

Creo, Señor, firmemente
que de tu pródiga mente
todo este mundo nació,
que de tu mano de artista
de pintor primitivista
la belleza floreció:
las estrellas y la Luna,
las casitas, las lagunas,
los barquitos navegando
sobre el río rumbo al mar,
los inmensos cafetales,
los blancos algodonales,
y los bosques mutilados
por el hacha criminal.

Después del terrible terremoto del 72, Carlos Maejía fundó el Taller de Sonido Popular junto a otros músicos y se integró en el grupo Gradas. Como integrante de las Brigadas de Salvación del Canto Nacional siguió la senda del rescate de muchas piezas folclóricas. Se destacaron entre sus canciones “El Cristo de Palacagüina”, “Nicaragua Nicaragüita”, “Son tus perjúmenes, mujer”, “Panchito Escombros”, y la “Leona de Tiempo Completo”.

Las canciones de Carlos Mejía Godoy son expresión de su pueblo, sin rebuscamientos, con el lenguaje llano y sincero del campesino, expresa los dolores y sueños de su gente, sus pasiones, sus credos:

Yo creo en Vos, Cristo obrero,
Luz de luz y verdadero
unigénito de Dios,
que, para salvar al mundo,
en el vientre humilde y puro
de María se encarnó.
Creo que fuiste golpeado,
con escarnio torturado,
en la cruz martirizado
siendo Pilatos pretor,
el romano imperialista,
puñetero y desalmado,
que, lavándose las manos,
quiso borrar el error.

En 1993 Carlos funda con sus hermanos Luis Enrique, y otros amigos el primer café concierto de Nicaragua, La Buena Nota, que se convirtió en un importante centro de la música nicaragüense. En 1996 con el programa  El Clan de la Picardía que emite Canal Dos (y tiene difusión vía satélite a Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico) recibe el premio La Ceiba de Oro. 

Cantor popular, Carlos Mejía Godoy, es de esos creadores que escudriña en las esencias de su pueblo; con su guitarra, o acordeón, traduce sus esencias espirituales, asumiendo las mejores tradiciones y renovándolas, llevándolas a su tiempo. Las piezas “Credo”, “Son tus perjúmenes, mujer”, “Comandante Carlos Fonseca” o “Canto de despedida” dibujan con poesía, la historia —la de grandes sucesos y la de los pequeños sucesos cotidianos— los amores de su Nicaragua:   

Qué cosa más bonita contemplar a la Chenta Calero
con sus cuatro chigüines y Gaspar, su alegre compañero.
De aquí puedo mirar al pescador Presentación Ortiz
con toda su familia cantando feliz.

Qué pena decir adiós cuando la alegría es tanta,
aquí siento un aguijón en mitad de la garganta,
pero toda esta cabanga va a ser pronto una sonrisa,
cuando todos regresemos a la misa campesina.

En 1999 tanto Carlos, como su hermano Luis, fueron nombrados por la Universidad Nacional Agraria doctores Honoris Causa en desarrollo rural.

Comandante Carlos, Carlos Fonseca,
tayacán vencedor de la muerte,
novio de la patria rojinegra
Nicaragua entera te grita: ¡presente!

Imagen: La Jiribilla

“Comandante Carlos”. Me llegó primero en la versión del grupo Moncada, poco después la de Sara González con el estremecimiento combativo que irradiaba en su canto; llegó a radiarse a diario como abrazo solidario por el triunfo de la Revolución Sandinista. Un día se la escuché a su autor, Carlos Mejía, en un concierto multitudinario; su gente entonaba a todo pulmón, el nombre de aquel ser de muchas luces, que fue guerrero como única opción para librar a su pueblo del odio, el robo, la miseria. 

Guerrillero que llevaba consigo los versos de Rubén Dario, “Comandante en Jefe de la Revolución Sandinista” Carlos Fonseca Amador; cayó en busca de un sueño que empezó a tejer Sandino y su pueblo empina hoy.

Comandante Carlos

Poseídas por el Dios de la furia
y el demonio de la ternura,
salen de la cárcel mis palabras
hacia la lluvia.
Y sediento de luz te nombro, hermano,
en mis horas de aislamiento,
vienes derribando los muros de la noche,
nítido, inmenso.

Comandante Carlos, Carlos Fonseca,
tayacán vencedor de la muerte,
novio de la patria rojinegra
Nicaragua entera te grita: ¡presente!

Comandante Carlos, Carlos Fonseca,
tayacán vencedor de la muerte,
novio de la patria rojinegra
Nicaragua entera te grita: ¡presente!

Cuando apareciste llegaste a nosotros
con tus ojos miopes azules intensos,
fuiste desde entonces el hermano
terco, indeclinable, sempiterno.
Fuiste mecanógrafo, hormiga, martillo,
y al día siguiente de nuestro encuentro
vimos tus letreros subversivos
en todos los muros de nuestro pueblo.

Comandante Carlos, Carlos Fonseca,
tayacán vencedor de la muerte,
novio de la patria rojinegra
Nicaragua entera te grita: ¡presente!

Una bala en la selva de Zinica
penetró en tu recio corazón de santo
y estalló tu sangre en nuestras vidas
como una gigante bomba de contacto.

Desbordante de amor hacia los hombres,
trinitaria roja tu pecho desnudo,
tus ojos azules generosos
apuntando firmes hacia el futuro.

Comandante Carlos, Carlos Fonseca,
tayacán vencedor de la muerte,
novio de la patria rojinegra
Nicaragua entera te grita: ¡presente!

Cuando los afiches del tirano
sean insepultas huellas de la escoria;
cuando los traidores y cobardes
sean referencias de una vieja historia.
Las generaciones venideras
de la Nicaragua libre y luminosa
van a recordarte eternamente
con tu carabina disparando auroras.

Comandante Carlos, Carlos Fonseca,
tayacán vencedor de la muerte,
novio de la patria rojinegra
Nicaragua entera te grita: ¡presente!

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