Juan Carlos Tabío:

“Al cine cubano de hoy no le falta nada”

Roberto Miguel Torres Barbán • La Habana, Cuba
Imágenes de Archivo

El pasado 24 de marzo el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) arribó a su 55 aniversario. La fecha, aunque no fue festejada con fanfarria ni oropeles, tampoco pasó desapercibida para la familia del séptimo arte en la Isla, que se reunió en el Centro Cultural Cinematográfico Fresa y Chocolate para agasajar a un modesto e increíblemente tímido Juan Carlos Tabío, quien recibió ese día el Premio Nacional de Cine 2014. A propósito del merecido Premio La Jiribilla dialogó con este hombre de cine, quien desde su ingreso al ICAIC en 1961 dirigió más de 30 documentales y una decena de largos de ficción.

A sus 70 años, Tabío ha descartado su eventual retorno al cine, pues ese tiempo ya pasó y, a menos que existe otra vida, no hará más cine, asegura. Realizador de filmes imprescindibles como Dolly Back, Se permuta y Plaff, y codirector de otros como la mítica Fresa y Chocolate, el cineasta prefiere quedar como referente para futuras generaciones, gracias a películas que no se ponen viejas.

Imagen: La Jiribilla

¿Este Premio Nacional de Cine en 2014 resultó una sorpresa? ¿Lo considera un premio tardío?

Para mí fue una sorpresa. Si lo considerara tardío es porque lo estaría esperando, y las sorpresas, claro está, no se esperan.

Por mi parte estoy muy agradecido a todas las instituciones culturales que me nominaron y por supuesto, al jurado que me lo otorgó, un grupo de amigos muy queridos y admirados por mí. Estos premios son cosas que nos va regalando el almanaque, quizás como compensación por todo lo que nos quita con el tiempo.

¿Con cuáles de sus obras siente mayor empatía? ¿Cuál siente que devino como su producto de mejor acabado?

Es muy difícil, si no imposible, hacer cualquier juicio sobre la obra propia. Eso le corresponde a los espectadores y a los críticos, que son espectadores profesionales. En realidad, nunca me había detenido mucho a pensar en esto, pero ahora que usted me pregunta, no sé, quizás sea Dolly-back la obra mía que más me satisfaga, quizás porque solamente dura 9 minutos.

Se Permuta y Plaff marcaron un hito que se perpetúa hasta hoy. ¿Cuáles fueron sus secretos?

Es imposible tener una clara conciencia de una obra propia. El año pasado, leyendo en la revista Cine Cubano el extenso ensayo de Guy Baron, "Sin miedo a buscar un espacio crítico: Descubriendo lo posmoderno en el cine cubano. El Caso de Plaff", me enteré de muchas cosas que decía la película.

Fresa y Chocolate, para algunos la película más grande en la historia del cine cubano ―firmada junto a Titón― se realizó de manera singular. El mito alrededor suyo ha sido tan grande como la película misma. ¿Qué no quisiera que se pasara por alto de esta película hoy, 20 años después, o quizás dentro de 40?

Pienso que las películas, las obras de teatro, las novelas, en realidad son provocaciones y comienzan su existencia cuando son recibidas por los espectadores, por los lectores. Pienso que Fresa y Chocolate es, entre otras cosas, un canto a la tolerancia, al respeto a la diferencia. Ojala que así sea sentida.

¿Volvió a trabajar en codirección en algún otro filme?

No, solamente en el caso de Fresa y Chocolate y de Guantanamera.

El elefante y la bicicleta y Guantanamera son, a pesar de su factura, quizás los menos conocidos largos de Tabío. ¿Por qué?

El elefante… es una película que le ha gustado mucho a muy poca gente. Ha tenido incluso un par de premios internacionales en pequeños festivales, ha sido nominada a los premios Goya, pero en realidad ha pasado bastante desapercibida. Yo tengo la remotísima esperanza de que algún día alguien la "descubra". Mira lo que pasó con Soy Cuba de Kalatosov: durante más de 30 años muchos la consideraron una obra excesiva y hasta disparatada, un día la vio Coppola, se maravilló con ella, y ahora es una "película de culto". Con Guantanamera lo que ha sucedido es sencillamente que desde hace varios años está prohibida su exhibición en Cuba.

Lista de espera, evocada por generaciones más cercanas con su alta dosis de ironía, devino como una de las películas iberoamericanas más vistas en España. ¿Sucedió lo mismo en Cuba? ¿Por qué?

Sí, en España, y en Europa en general, le fue bastante bien de público y de crítica. En Cuba tuvo algunas críticas buenas y otras malas. En cuanto a público en Cuba, no sé, habría que buscar los datos en la Exhibidora Nacional del ICAIC.

¿Ha tenido algún actor fetiche en su obra? El secreto de la dirección de actores está en...

No he tenido actores "fetiches", he trabajado con los actores y actrices que he considerado los adecuados para cada personaje. Siempre he dicho que un gran porcentaje del éxito en la dirección de actores consiste en trabajar con buenos actores.

El cuerno de la abundancia. ¿La última película de Tabío?

Pienso que sí. A mí siempre me ha costado muchísimo trabajo dirigir una película, y ya tengo 70 añitos.

¿Qué le falta o le sobra al cine cubano de hoy? ¿Cómo ve su futuro y cuáles son sus principales retos?

Al cine cubano de hoy no le falta nada. Bueno, le falta dinero, pero eso es en todas partes. Hay una nueva generación de cineastas que vienen con un impulso tremendo. Con las nuevas tecnologías que facilitan y "democratizan" la producción de cine, pienso que el futuro está asegurado. Falta, eso sí, acabar de afinar la aprobación de la Productoras Independientes. Cosa que ya está en trámite de discusión.

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