Oriente, “Revista Gráfica Semanal”

Cira Romero • La Habana, Cuba

Hacia 1916 todavía se vivía en la antigua provincia de Oriente el fervor por el auge renovador que los poetas, o, mejor, dos poetas: Regino E. Boti y José Manuel Poveda, le habían dado a la poesía cubana, apartándose de gestos epigonales del modernismo y de los rezagos románticos que aún  pervivían en muchos poetas de cuarta línea que llenaban las páginas de las revistas habaneras.

Si poco antes, en esa misma área geográfica, habían aparecido El Pensil, Arte y Bohemia y Oriente Literario y en las páginas del periódico El Cubano Libre se hacía sentir el vigor de una nueva poesía, el periodista y escritor santiaguero Recaredo Répide fundó Oriente en el mencionado año, en cuyas páginas, como en las antes mencionadas, colaboraron los dos poetas citados y otros escritores de la propia provincia, pero también figuraron figuras como Manuel Sanguily, Miguel de Marcos, Aniceto Valdivia (bajo su conocido seudónimo Conde Kostia), Max Henríquez Ureña, Alfonso Hernández Catá y Agustín Acosta, de quien publicó su poema “El alma ciega”, incluido en su libro Alas, de 1915:

         La carretera embuda el frágil automóvil.

Yo no soy como una cosa  que nada ve ni sabe.

Mi corazón recuerda que allá, lejanamente,

tiene una novia grave y suave.

Estoy como si hubiera bebido alcohol, ¡Dios mío!

¿Ebrio de qué nostalgias? ¿De qué dolor beodo?

Si este raudo vehículo se destroza, perezco

casi sin darme cuenta de que perece todo.

También escribieron para sus páginas dos escritores manzanilleros que posteriormente serían muy importantes: el narrador y poeta Luis Felipe Rodríguez y el también bardo Manuel Navarro Luna, que pocos años más tarde le daría a nuestra poesía el único libro adscrito totalmente a la vanguardia: Surco (1928).  

Como se trataba de una revista de mayor empaque que las anteriores, logró la presencia de colaboradores de la talla del nicaragüense Rubén Darío, fallecido el mismo año en que apareció la publicación, y el argentino Leopoldo Lugones.

Hacia el número 38 comenzó a editarse con mucha mayor calidad en su impresión y se subtituló “Revista cubana ilustrada” y al pasar a ser dirigida por María Caro Más adoptó el de “Revista quincenal de lujo”. Al asumir esta responsabilidad, Caro Más anunció en el número 82 que

las antiguas redactoras y colaboradores de Selecta [...] desde hoy reanudamos nuestras labores y nuestra comunicación con el público, mediante esta otra revista que ostenta el bello nombre de nuestra gloriosa región.

Y más adelante señalaban:

Por virtud de un convenio solemnemente estipulado [...] el fundador y propietario de la revista Oriente, señor Recaredo Répide, cede y traspasa este periódico, con arreglo a determinadas condiciones, a la empresa que desde ahora sume su administración y redacción, para laborar en sus páginas por la total redención intelectual de la mujer cubana y de nuestras hermanas del mundo civilizado.

Lamentablemente la revista adquirió un aire más frívolo, con notas sociales y consejos domésticos, pero aparecieron algunas firmas de interés, como la de Mariblanca Sabas Alomá, periodista y poetisa nacida en 1901,  bien en Santiago de Cuba o en la zona de Yateras, en Guantánamo. La propia escritora aseguró que su entrada al periodismo ocurrió cuando se inició en tal desempeño en las páginas de El Cubano Libre,  donde se celebraban tertulias informales a las que asistían, entre otros, los dominicanos Federico y Francisco Henríquez y Carvajal, Pedro y Max Henríquez Ureña y Fabio Fiallo, más el cubano Emilio Bacardí. También colaboró en Diario de Cuba, Orto y El Sol.

Aún radicada en Santiago de Cuba, y según refiere Carlos Forment en sus Crónicas de Santiago de Cuba,

[...] comienza a destacarse con vigoroso perfil la poetisa y escritora en una ácida polémica por la prensa, con el arzobispo monseñor Guerra, surgida con motivo de un artículo publicado por aquella en defensa de la Ley del Divorcio [fue aprobada en Cuba en 1918], trabajo que comentó desde el púlpito el jefe de la Iglesia en Oriente, llamándola “Marisabidilla” y dedicando  a la escritora epítetos que la irritaron. Otras veces se escucharon en este debate público, ya atacando, ya defendiendo a Mariblanca, hasta que el tiempo fue aminorando la violenta polémica y todos se acallaron.

La señorita Alomá continuó colaborando en la prensa local y en revistas de La Habana, donde además se dedicó a hacer política activa; combatió al régimen de Machado a cuya caída ocupó cargos públicos.

En la revista Orto, de Manzanillo, dio a conocer en 1922 su trabajo “Feminismo”, que causó gran revuelo en ese momento por su postura en defensa de la mujer, más tarde publicado como libro bajo el título Feminismo. Cuestiones sociales. Crítica literaria (1930). En 1923 obtuvo dos Medallas de Oro en los Juegos Florales de Santiago de Cuba y asistió como delegada al I Congreso Nacional de Mujeres, celebrado en La Habana en 1922. Ya en la capital, se vinculó a la Universidad Popular José Martí y formó parte del Consejo Supremo del Movimiento de Veteranos y Patriotas. Fue miembro activo del Grupo Minorista, de la Liga Anticlerical y de la Liga Antimperialista, así como del Club Femenino de Cuba. En 1927 ingresó en la redacción de Bohemia y de Carteles, donde permaneció hasta 1930 y 1933, respectivamente. Invitada por el Círculo Cubano, dictó varias conferencias en Tampa, EE.UU., en 1928. Dos años más tarde viajó a México para cursar estudios de arte y de literatura. Tomó parte activa en la lucha contra la dictadura de Machado, publicó numerosos artículos de condena al régimen, fue detenida, interrogada y encarcelada en varias ocasiones y perteneció a la organización oposicionista ABC Radical. Durante toda su vida se mantuvo unida al periodismo y tras el triunfo de la Revolución trabajó en la revista Romances y colaboró en Bohemia.

Su poesía, de la que dio muestras liminares en la propia revista Oriente,  se encausó posteriormente por la de carácter vanguardista, por lo cual “constituye un caso excepcional porque es prácticamente la única mujer que se aventuró en ese terreno. La poesía social que escribió se proyectó en esta dirección y sus presupuestos ideotemáticos apuntaron —siempre desde posiciones antiimperialistas— hacia los problemas del obrero y del campesino”, según ha afirmado la estudiosa Norma Quintana.

A pesar del antes subrayado carácter trivial que adoptó la revista Oriente, tener en sus páginas una figura tan controvertida desde aquellos años como lo fue Mariblanca Sabas Alomá, le anota un tanto a su favor.

En próximos trabajos comentaremos otras importantes revistas de Santiago de Cuba de años posteriores, como la Revista de Oriente y Galería, que también contribuyeron a enriquecer la vida cultural de esa importante ciudad cubana.

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