1313 tiene  que morir

¡Muerteee al asesino de PlayStation! —gritan ellos mientras persiguen a 1313, una bicicleta china que huye a doscientos kilómetros por segundo, no le dejaron explicar que no odiaba a Playstation: “el Odio destruye la autopista que usan los buenos sentimientos para llegar al corazón”.

Nadie ayuda a la perseguida. Blancanieves le cierra las puertas de su apartamento del bosque, está triste, ningún príncipe azul tiene
dinero para comprarle el castillo de oro con diamantes de sus sueños.
Hércules se cruza de brazos, hacer papel de héroe los miércoles atrae
la mala suerte; hasta las motocicletas Kawasaki, sus primas, ignoran
su  SOS, solamente ayudan a los que caminen con gasolina especial o
petróleo.

Cansada de huir, por tener la catalina oxidada y las gomas ponchadas, se entrega. Dos semanas después le celebran el juicio y…si el jurado estaba compuesto por Cámaras de video, teléfonos celulares, televisores y demás miembros de la Comunidad Electrónica, por supuesto que fue hallada culpable.

Le ordenan decir sus últimas palabras antes de cumplir la sentencia: ser destrozada por un hacha de tres filos.

S I L E N C I O

El verdugo se acerca sonriente, le pagarán triple si elimina al asesino
del juguete más famoso del siglo veintiuno, al fin podrá casarse con
Machete, su romeo de corazón inoxidable.

— ¡Alto! ¡1313 es inocente! —exclama una voz y aparece la Verdad
acompañada de un libro.

—Tú como siempre —comenta el juez.

—Querrás decir usted. Recuerda que soy una dama.

—De acuerdo. Dígame señorita, mi reina ¿Por qué siempre apareces sin avisar? ¿No puedes enviar un telegrama, llamar por teléfono?

—Es mi destino, además, “Guerra avisada…

—No mata soldado. Conozco el refrán.

—Me alegró por ti. A lo que vine. 1313 es inocente. Este libro es el
culpable.

—Que confiese el crimen y tus deseos son órdenes.

Cero palabras de parte del nuevo acusado. La Verdad se acerca y le susurra:

—Habla o te araño la carátula.

Entonces la lengua, sin pedirle permiso a la boca, habla, habla y habla.

Libro Infantil confiesa que antes que PlayStation apareciera era feliz,
era el preferido de los niños y estos convertían en realidad las
enseñanzas de sus historias. De repente todo cambió, los pequeños
preferían jugar tres horas con PlayStation sin desayunar, almorzar o
comer que leer un buen libro.

El criminal fue castigado pero no con la muerte. ¿Qué puede ser más horroroso para un libro que le arranquen las páginas y después las quemen frente a sus ojos?

Y mientras Libro Infantil trata de escapar de las garras de la Ley,
gritando más malas palabras que la Señora Falta de Respeto cuando se va la electricidad en su casa y no puede ver el capítulo final de la
telenovela, Equilibrio, juez del reino “Donde casi todo es posible”
comenta:

—Y después dicen que los libros infantiles son inofensivos.

 

Especial para La Jiribilla. Este cuento pertenece al libro: 23 cuentos y una carta desesperada. Editorial Libróptica, Argentina, 2014.

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