Un retablo para El Ruiseñor

Dania del Pino • Matanzas, Cuba
Foto: Cortesía de la autora

“De regreso a sus tierras los viajeros hablaban de él, y los sabios escribían libros y más libros acerca de la ciudad, del palacio y del jardín, pero sin olvidarse nunca del ruiseñor.” Así reza un fragmento del clásico de Hans Christian Andersen El ruiseñor, vaticinando, tal vez sin saberlo, el alcance de un personaje que volvería una y otra vez a nuestro imaginario fantástico reescrito en las manos de otros sabios. Como retornan las cosas cuando encierran en sí mismas la neuralgia de lo humano, llegan hoy las historias de Andersen a las páginas, al cine o al retablo. La versión de El Ruiseñor, de Christian Medina Negrín y su grupo El Retablo presentada durante la primera jornada del XI Taller Internacional de Títeres de Matanzas (TITIM), da prueba de ello.

Imagen: La Jiribilla

En una puesta en escena de pequeño formato, concebida para un espacio íntimo cercano al espectador, Christian Medina se aproxima a la historia para actualizarla y subvertirla. Aunque la versión respeta la esencia del clásico, otorga nuevas dimensiones a los personajes y resalta la tesis fundamental del original: el peligro al que llevan las ambiciones y el afán de poder, así como el valor de lo auténtico por encima de cualquier mecanización posible.

Más allá de la acertada capacidad de Medina para llevar el discurso narrativo al lenguaje teatral, con sutiles matices de humor, impresiona al espectador el talento de este titiritero para construir la puesta en su totalidad. A cargo de la dramaturgia, la dirección artística, la interpretación y el diseño, Medina hace de este un ejercicio eminentemente titiriteril, resaltando el carácter transgresor del muñeco. Su formación como artista plástico le ha permitido, como en otros de sus espectáculos, construir un universo que trastoca lo real para acentuar lo bello y lo grotesco como antípodas que complementan la vida. En esa mixtura, los muñecos adquieren una expresividad que enfatiza su carácter y deja vislumbrar intereses y concepciones del mundo.

El espectáculo, basado fundamentalmente en la técnica del títere de mesa, combina sin embargo otras inventivas en la manipulación que enriquecen su visualidad. Así sucede con el momento en el que se utilizan títeres de sombra, coherente con la estética desarrollada por Medina en su rol de diseñador, que alude a referentes de la cultura oriental, donde tiene lugar la historia original.

En los días que le restan al Taller, Christian Medina volverá a deleitarnos con una versión de otro clásico de Andersen: La muchachita del mar. Allí, un nuevo universo adquirirá color.

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