Guiñol de Guantánamo: pluralidad y persistencia

Joao Foer • Matanzas, Cuba

Esta edición del Taller Internacional de Títeres de Matanzas (TITIM) se ha dedicado al Guiñol de Guantánamo, la elección no es solo para festejar el 44 aniversario de su fundación, que por estos días están cumpliendo. No es la cantidad lo que suelen celebrar los curadores de este festival que nos reúne, sino el compromiso por la profesión y la vocación para superar los obstáculos, para lograr una activa  permanencia. Radicados en la provincia más oriental de nuestro archipiélago, el grupo lleva adelante hace más de veinte años la Cruzada Teatral, y mantiene un flujo constante de colegas en torno a la búsqueda de diversidad y superación.

Imagen: La Jiribilla

Dirigidos por Maribel López, constituyen el colectivo que más directores artísticos posee y por ello  conforman su repertorio obras de muy diversas estéticas. En esta ocasión nos presentan dos espectáculos que parecen estar en las antípodas, el primero un unipersonal en el que el guion espectacular, el montaje y actuación corren a cargo de Eldis Cuba y el segundo  escrito a cuatro manos  con  dirección colectiva, convirtiéndose en rara avis del acontecer cubano.

En ¿Dónde está el lobo?, Eldis Cuba, un consagrado juglar, juega con el intertexto del cuento original de La Caperucita Roja, para modificar la percepción clásica del antihéroe lupino al presentarlo como un personaje incomprendido que ha sido injustamente obligado a cometer acciones con las que es infeliz, como la de comerse a la abuelita, y huye de su propio cuento y, por tanto, de sus respectivos personajes. Con máscara y retablo, títeres de guante y marote, recompone una historia que no obstante se debilita por no sostener un conflicto que pueda superar y quedarse en el enunciado. Esta limitación textual  logra repararse por el desempeño actoral, la experiencia del juglar lo ayuda a contemporanizar formas muy tradicionales de composiciones coreográficas en los que las caminatas verticales bordeando el retablo, las cachiporras, la interacción con los niños dinamizan el espectáculo.

Imagen: La Jiribilla

El Solar de Villa Fañe está dirigido por Aliexa Argote, Yosmel López, Dilailis Martínez y Ailyn Zamora, quienes han apostado por convertir cinco textos de Javier Villafañe en una única obra, para ello han optado por hacer confluir a muchos personajes en un mismo lugar, común pero diverso: esto es un solar.  Doña Gallito despierta a todos con sus desafinados gritos operísticos y los vecinos le exigen al comisario buscar una solución. Luego, de forma novelada todos estos personajes van desarrollando paralelamente situaciones: es así como el fantasma que ve la María de La calle de los fantasmas es el amante disfrazado del texto El Fantasma, mientras el diablo que asusta a la niña, es el propio comisario  que quiere  intimidar a Doña Gallito para que pare de cantar. Por ese estilo son las conexiones hechas en torno a esta nueva versión.

Actores veteranos y actores noveles evolucionando en sus ejercicios de creación, unipersonales y creación colectiva con formato mayor en amplias escenografías, trabajo en los intrincados pueblos de las montañas y las ciudades más cosmopolitas de la Isla… pluralidad y persistencia definen la estrategia de un grupo que merece el reconocimiento de todo el movimiento.

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