Juan Formell: Hoy y siempre te quiero más

Fidel Díaz Castro • La Habana, Cuba

Hay muchas cosas tan difíciles de afrontar
que uno no sabe por dónde va a empezar
y este amor tuvo algo que no sé como explicar.

Ciertamente, como dijo en una de sus canciones, es difícil afrontar la partida de un cubano de la talla de Juan Formell. No se trata solo del más grande exponente de la  música popular bailable cubana, también trovador —como le gustaba autocalificarse—, y un ser humano que amó a esta tierra (la cubana y la humana) con una intensidad de gran poeta.   

Que de mis recuerdos no quiero yo ni hablar
que ni una palabra voy a pronunciar
que si vuelves yo te repito “No mi amor”,
los recuerdos no me dejan aceptar…
Te fuiste solo, y no era la hora, mi amor
yo no quiero pensar más, todo lo que yo sufrí…
yo no quiero pensar más cómo te fuiste de allí, mi amor.

Imagen: La Jiribilla

Me llega en la lejanía la voz de Elena Bourke con esa canción de Formell en la que decía: “te fuiste solo y no era la hora mi amor” y el “bam baram baram bam bam, mi amor”. En aquellos inicios de los 70, yo era un adolescente entrando en el mundo rock en la barriada de la Víbora, me debatía entre ser pepillo o cheo, así decían a los que seguían el mundo rock o la música cubana, como un debate que pedía definición. Los pepillos intentaban dejarse el pelo largo, aspiraban a ponerse algo parecido a los pitusas, o jeans, (sustituidos por el pantalón de trabajo) y los cheos se tiraban pantalones campanas y en el pelao se dejaban unas motas... en fin me debatía entre ambos mundos que salían de la adolescencia hacia la juventud; me rodeaban más pepillos, pero nacían los Van Van, y “La compota de palo”, “La candela”, “Marilú”, “Yuya Martínez”, y otras tantas que me invadían con un sabor y un sentimiento que no podía abandonar, y aprendí a bailar casino. En voces como las de Omara o Elena canciones como “Tal vez”... que es una de esas que fluye en su sencillez y sabrosura, como pocas para abrazar a esa muchacha que uno le ha tirado el ojo en una fiesta, y acercar su cuerpo, sin que se percate mientras se le susurrra al oído...       

Tal vez,
si te hubiera besado otra vez,
ahora fueran las cosas distintas,
tendría un recuerdo de ti.
Pero tal vez,
si tú hubieras hablado, mi amor,
te tendría aquí a mi lado
y sería feliz.
Tal vez,
si al despedirte de mí,
tus manos tibias hubieran tocado
mis labios diciéndome adiós.
Pero tal vez,
si tú hubieras hablado, mi amor,
te tendría aquí a mi lado
y sería feliz.

Desde entonces, —1969— hasta hoy, los Van Van, lejos de decaer han seguido un camino creciente, indetenible hasta llegar a ser llamado “el tren de la música cubana”. Y esto se debe, esencialmente, a que Juan Formell fue un creador incesante, al que no lo achantó ni la fama, ni el dinero, ni esa tentación de dedicarse a vivir de su nombre. Como poeta esencial de la música popular cada día incrementó su sed de adentrarse en las entrañas del pueblo, escudriñando en las calles, en las casas, en las esquinas, cómo vivía la gente, cómo pensaba, capturando como un buen fildeador cada frase o idea que brotaba de la imaginación y el sentimiento popular. Juan Formell es Cuba, traducida en gracia, ritmo, música, pasión.

En alguna que otra entrevista le gustaba decir que era trovador, y a algunos le sonaba extraño, pero Juan Formell, lo era, no únicamente porque compuso con su guitarra y le gustaba acompañarse con ella, también por la filosofía de componer, de hurgar en el mundo circundante y buscar esa poesía popular para expresar lo que sentía, lo que veía, lo que encontraba en los demás y en sí mismo. Su canción “Lo material” se levanta como el credo que marcó su vida,   

Si yo no quiero hablar del sol
solo quiero el calor,
si yo no quiero hablar del mar
solo quiero su sal,
porque en la vida lo material solo voy a tocar…
Es que existir me interesa más que soñar
solo voy a luchar por vivir más, y más, y más…
Si existir me interesa más que soñar
Solo voy a luchar por vivir más, y más, y más…
No, de las estrellas no voy a hablar
no les voy a cantar.
y de la luna, cuando estés tú
solo quiero su luz
porque de la vida voy a cantar
la realidad nada más.
Existir me interesa más que soñar
solo voy a luchar por vivir más, y más, y más…
es que existir me interesa más que soñar
solo voy a luchar por vivir más, y más, y más…

 

Imagen: La Jiribilla
Foto: Archivo
 

La Habana no aguanta más” o “Dime donde quieres que te ponga la barbacoa”, pieza emblemática que aborda el tema de la emigración hacia la ciudad,La Titimanía”, que desarma a ese “temba”, con buena posición social que busca el amor de muchachitas, la situación de enredos del que salió “Los pájaros tirándole a la escopeta”, que ilumina la comedia cinematográfica, o aquel “Se acabo el querer” que trajo la reflexión sobre tiempos turbulentos, en que el egoísmo empezaba a ser mella en la espiritualidad; en fin, son tantas canciones en las que esos Van Van nos han hecho bailar con la cabeza y el alma puestas, que colocan a la agrupación en el centro de nuestra identidad nacional.      

Ya te comprendí
ya te conocí
Ahora sé, mi amor, cómo hacerte feliz
Ahora sé cómo vivir feliz, mi amor, con tu calor
Ya conozco tus secretos
ya yo sé cómo eres tú.
He aprendido la lección
y no te voy a abandonar.
Estaré siempre a tu lado
porque ahora ya yo lo sé
ya lo sé
ya lo sé
ya lo sé ya, ya, ya, ya
,

Este primero de mayo nos ha sorprendido el noticiero de la televisión con la dura noticia de la pérdida de uno de los más grandes creadores de la música cubana, Juan Formell. Los teléfonos empezaron a sonar, llamada tras llamada, desde poco más de las ocho y media de la noche, compartiendo el dolor, por este cubano de talla mayor. Ya no pertenece solo a Cuba, sino a muchas partes del mundo donde su música es bailada, estudiada, amada, y de todas esas latitudes también llegan mensajes de dolor.      

Juanito Formell se ha escapado a otra dimensión, vale decir entonces como su canción: “Y hoy te quiero más”.
 

Hay muchas cosas tan difíciles de afrontar
que uno no sabe por dónde va a empezar.
Y este amor tuvo algo que no sé cómo explicar.
Tan distinto que nunca lo podré olvidar.
Empezamos siendo amigos y ya ves, el final,
tú a tu casa, yo a la mía
a tratar de recordar
los momentos buenos
esos de felicidad
cuando no había nada
que nos pudiera preocupar.
Te quiero más,
te quiero más.

Muchas veces hablamos de seguir siendo felices,
nos mentimos para no ponernos tristes.
Ya sabíamos que esto era imposible
que este amor no tendría ramas ni raíces;
es que esta vida está llena de matices
si hoy aciertas mañana, no sabes lo que dices.
Al igual que tú y yo ayer fuimos felices
hoy y siempre viviremos tristes.

Una vez te planteé algo así como el final
no aceptaste y también tuviste que llorar,
este fue nuestro primer intento de olvidar.
Fracasamos,  todavía no había voluntad
y hoy sin quererlo te tengo que dejar.
Ni tú ni yo esta vez nos planteamos ese final
si me quieres yo, a ti te quiero más
Hoy y siempre
Te quiero más
Te quiero más…

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