La llave de triunfo para el cine del futuro está
en la autenticidad

Roberto Miguel Torres Barbán • La Habana, Cuba
Imágenes de Internet

El Festival de Cine Francés en Cuba se posiciona, como el más grande de su tipo fuera de ese país y el segundo de mayor alcance en Cuba, luego del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. El público que sabe lo que busca y la calidad de las propuestas que cada año llegan a la Isla desde la propia cuna del cine, agradece el encuentro, no solo por el número de propuestas sino por la oportunidad de dialogar con algunos de sus protagonistas.

Entre los actores, productores, críticos, realizadores y equipo técnico de los filmes que se presentan en esta 17 edición se encuentra el especialista en economía del cine René Bonnell, cuyas obras sirven hoy de referencia al estado francés para tomar decisiones sobre la producción cinematográfica.

Imagen: La Jiribilla

Bonnel, quien es además, director de cinematografía en Canal+ impartió una conferencia magistral en la Escuela Internacional de Cine Radio y Televisión sobre el desafío digital o la excepción cultural frente al libre comercio, un combate en el que, dijo, “estamos comprometidos tanto cubanos como franceses”.

Sobre los retos, nexos y necesaria retroalimentación entre el cine y la televisión, explicó que “en su momento la televisión llegó para salvar al cine y contribuir a la difusión de sus materiales, pero lo hizo comprometida con su producción, por ello se establecieron leyes que estipulan la contribución de las televisoras a la producción cinematográfica, pero ahora esta ecuación cambia con la irrupción de la televisión digital por satélite, la Internet o la piratería, que desestabilizan a las propias cadenas televisivas y su pacto de intercambio fructífero con el cine”.

“Por ello, se precisa de nuevos dispositivos que garanticen una continuidad en el apoyo a la producción del cine, de manera especial el establecimiento de filtros que contribuyan a regular el mercado, ya que todos los que se nutren del séptimo arte deben tributar a su sustento. Cada región o país busca sus mecanismos, los de Cuba o Francia no son los mismos, así como tampoco del país galo con otros de su mismo continente”.

Lo cierto, es que cada cinematografía debe responder al reflejo de sus identidades y distinciones culturales, esa ha sido una carta de triunfo del cine francés y de las cinematografías extranjeras que triunfan en ese país. El pasado año, explicó, un filme iraní en el que se exponen rasgos distintivos de la cultura, religión y costumbres de ese país interesó en muy breve tiempo a más de un millón de espectadores en los cines galos, mientras en este 2014 una película polaca similar, ya se convierte también en la más taquillera de inicios de calendario.

En tal sentido, recalcó la importancia de la excepción cultural en el cine, de la autenticidad y el reflejo de las identidades; “resulta muy difícil —dijo— competir con el cine de Hollywood desde sus propios códigos, para repetirse están ellos con sus mega-producciones y en eso que hacen, hay que admitirlo, son buenos. La llave de triunfo del cine del futuro está en la autenticidad y por ese camino podrían transitar las pequeñas o emergentes cinematografías, como la cubana”.

La cinematografía francesa se nutre a partir de las incursiones de una hornada de creadores que no se queda en las influencias de la cinematografía nacional sino que refleja —desde sus obras—el influjo abierto del cine internacional, el cual fusionan con experiencias propias y en las que exponen sin temores apropiaciones de filmes, directores o movimientos de todo el mundo, algunos clásicos y otros mucho más contemporáneos.

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