Entrevista con Mijail Rodríguez, integrante de la junta directiva de la Muestra Joven ICAIC

Los jóvenes como protagonistas de la gestión y producción cinematográfica

Cristian Alejandro • La Habana, Cuba

De que los jóvenes son desde hace mucho tiempo protagonistas de la producción cinematográfica cubana, nadie duda, ni por asomo. La Muestra Joven ICAIC, el Cine Pobre, el Festival Imago de la Facultad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA), la producción de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, los premios internacionales, así lo confirman; pero que los jóvenes también han devenido protagonistas de la gestión cinematográfica en el país, eso quizás, no todos lo sepan.

Así lo confirman ejemplos como el de Lester Hamlet al heredar el Cine Pobre de Gibara, la Muestra Joven ICAIC, capitaneada y protagonizada por jóvenes, y la asunción de Patricia Gallegos como directora de la Oficina de Creación Artística.

Mijail Rodríguez, uno de esos jóvenes que integran la junta directiva de La Muestra en mayúsculas, como le conocen sus seguidores, así lo hizo saber en la más reciente edición del evento, dedicado en este 2014, al aniversario 55 del ICAIC.

“Casi sin darme cuenta han pasado diez desde que por primera vez formé parte del Comité Organizador de la entonces llamada Muestra de Nuevos Realizadores. Pero durante los últimos doce meses ha sido diferente, porque me animó ―además― el compromiso hecho frente a un grupo bastante numeroso de jóvenes, quienes en 2013 nos reunimos para reclamar más participación en la dirección del evento”. 

En aquella primera ocasión, explicó, me encargué de la inauguración y la clausura. La propuesta de los espectáculos reflejaba una impresión del momento, cuando un grupo de aspirantes a cineastas ―centrados en sí mismos― se quejaban de la falta de recursos, ante la realidad de un cine cubano que necesitaba relevo. Parecía escaparse algo esencial para un arte como este: el efecto milagroso que nace al unir fuerzas.

“Hoy el panorama ha cambiado algo. En eso la Muestra Joven ha sido fundamental, al crear un espacio de encuentro movilizador. Las pruebas están en su archivo, que se desborda a pesar de que seguimos sin recursos; en que pese al poco tiempo, se puede hablar de generaciones; en que se ha visto crecer a muchos y hemos pasado de ser “el futuro de cine cubano” a formar parte de su presente. Por todo eso fue importante que cinco jóvenes hayan asumido la responsabilidad de sumarse a la dirección colectiva de la Muestra, como un grupo de representación ―más bien operativo, diría yo.

“No han sido pocos los contratiempos; a veces las cosas se nos van de las manos y en otros no nos salen como quisiéramos por responsabilidad nuestra. No obstante, defiendo que no podemos cansarnos de intentar, nadie lo va a hacer por nosotros. De los errores se puede aprender; de lo que no se hace, nada sale. Al fin y al cabo, añadió, se trata de que todos nos impliquemos o aportemos lo que podamos. Quizás para algunos esto no sea nada extraordinario; sin embargo, para los que hemos estado cerca de lo que ha sido la Muestra, implica alcanzar un viejo anhelo de sus fundadores: un festival de jóvenes organizado por los jóvenes; algo que no por natural, es menos relevante o difícil de lograr en tiempos de supuesta apatía.

“Y nada de esto es fortuito, coincide con un proceso de transformación del audiovisual cubano que ha de ser profundo para conseguir una auténtica renovación. En esto es imprescindible el concurso de muchos”, continuó Rodríguez. 

“La Muestra no está ajena a este proceso. Afortunadamente, se ha ido moldeando a lo largo de los años una dinámica de trabajo conjunto por un objetivo común; donde algunos individuos permanecen, garantizando la continuidad; y otros se suceden o alternan, trayendo la frescura imprescindible. Gracias a todo eso, existe un ambiente donde la juventud es más cuestión de actitud que de edad; donde la visión más propia de un director ha ido cediendo ante una visión grupal; donde lograr el consenso es aspiración máxima, lo cual sin dudas se aviene con un evento que es plural por definición.  En tanto ideal, dicha pluralidad puede resultar por momentos inalcanzable; no obstante, su espíritu se siente.”

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