Selección de poemas

A la luz de tu sombra conmovida...

A la luz de tu sombra conmovida
deja de escuchar a tantas voces tuyas,
me quedaré desnudo de silencio
cuando me des tu intimidad desnuda.

Los recuerdos que corren por tu sangre
Te han dejado fragante de ternura,
Fuerte eternidad estremecida
Y el color secular que te circunda.

La nostalgia se sube a tus arcadas
Para soñar el sol su ansia madura;
Mientras las ramas verdes te acarician
En el temblor henchido por la lluvia.

Para las sombras de tus corredores
Son mis palabras como sombras mudas
Que quieren saturarse de tus ecos
Y saturan tu paz de albas futuras.

 

El mar

Se ha caído al suelo el Mar. Difícil
recogerlo, alzarlo, ayudarle.
La masa espesa se mece y se deshace en espuma,
en olas; se contrae y distiende, se agita y calma,
se enfurece y desborda como en inútil esfuerzo por levantarse.
La espesa masa no descansa: moja, hunde, ahoga;
su corrosivo hálito de salitre, esa onda salada y húmeda,
está ahí siempre incansable, y el espumoso oleaje de gelatina,
azogue, agua. Se ha caído al suelo el Mar.
Y es difícil asirlo, levantarlo.
Quizás sea preferible dejarlo donde está,
hasta que pueda alzarse por sí solo.
O hasta cuando lentamente se deseque por cansancio.
O por aburrimiento.

 

El dolor de ser triste

El dolor de ser triste
No reside en la causa de la propia tristeza,
puesto que en la tristeza hondo placer existe
que es recóndito germen de armoniosa belleza.
El dolor de ser triste reside en el prurito
de ostentar el grotesco disfraz de la alegría
cuando el alma nostálgica, ansiosa de infinito,
goza las plenitudes de su melancolía.
En la tristeza hay una diafanidad secreta,
–fuga de lo banal y refugio en sí mismo–
que satura las almas de su esencia discreta
pródiga en el milagro de un fecundo idealismo.
Es algo indefinible que nos deja sus huellas
luminosas en toda la psiquis anhelante:
huellas como de estrellas
que en sus destellos vuelcan un hálito fragante.
Pero todos no saben de estas íntimas cosas
inefables, no saben de estas excelsitudes
interiores, no pueden comprender la armoniosa
belleza que hay en esas sutiles inquietudes.
Y hay que ocultar la dulce distinción de ser triste
y mezclar nuestras risas con las risas del mundo.
Y es esa alborozada máscara la que viste
de dolor tan profundo
el gozo de ser triste.

 

Ansiedad

Esta flor mía, encendida, viva luz sin reflejo,
ahogada en ella misma.
Bebiéndose a mi sombra su más íntima savia,
su perfume más puro,
sintiendo en cada pétalo la clausura del aire
y del secuestro del agua, de la nube y del árbol.
Esta flor mía, encendida, consumiéndose sola,
muerte en su propia música,
apretada a su tallo, quebrada ya de angustia,
quemándose a sí misma,
en tanto que la tierra desnuda su ternura
y es más ancha la vida,
y el canto,
y el mañana…

 

Por sobre el verde florido

Por sobre el verde florido,
Su quietud azul extiende
El Mar Negro; el sol enciende
Luces en el lomo herido.
Un ave con su graznido
sorprende la suave brisa.
La vaporosa camisa
de una nube se arrebola.
Creo haber visto una ola
dedicarme su sonrisa.

 

 

Tomado de Arte Poética
 
FICHA
Poeta, ensayista, periodista, investigador literario y crítico cubano. Nació el 10 de diciembre de 1910 en el central Santa Lucía, hoy Rafael Freyre, en Gibara, Holguín. Falleció en La Habana el 21 de enero de 2010. Doctor en Ciencias Filológicas por la Universidad de La Habana. Poeta, ensayista, crítico e investigador literario y periodista. Fue auxiliar de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, profesor-jefe del taller de Artes Gráficas de la Escuela Técnica Industrial José B. Alemán y, al triunfo de la Revolución, Secretario de Redacción de la agencia de noticias Prensa Latina y del diario El Mundo. Desempeñó por 15 años la vicepresidencia de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y la subdirección del Instituto de Literatura y Lingüística, que le otorgó la categoría especial de Investigador de Mérito, Doctor en Ciencias Filológicas (1981). Presidió desde 1991 la fundación Nicolás Guillén, de cuya vida y obra es el más notable estudioso. Fue miembro del Consejo Nacional de la UNEAC, de la Unión de Periodistas de Cuba y del Consejo Asesor del Centro de Estudios Martianos. Fue condecorado con la Orden Nacional Félix Varela, de Primer Grado. Su obra poética se encuentra reunida en una antología publicada por Ediciones Unión en 1980 y en Todo el mar en la ola (1989). Además de sus numerosos estudios y ediciones de críticas de la producción literaria y periodística guilleniana, publicó Cuba y Rubén Darío (1968), De la sangre en la letra (1977), Prosa varia (1981), Acción y poesía en José Martí (1982) y Cuba en Darío y Darío en Cuba (1988).

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato