Cantores...

Teresa Parodi: Creo en el ángel de la poesía

Necesito, hermano, que me digas “puedo”
con las mismas ganas que lo digo yo.
Necesito, hermano,
que nos encontremos 
en una mirada, 
en una canción.

Imagen: La Jiribilla

Alma profunda que canta como piensa y vive como canta, coherente, valiente, irremediablemente soñadora, de esos seres que llevan la poesía consigo como la adarga quijotesca para deshacer los entuertos de estos días y expandir el amor libertario; estamos a salvo cuando nos roza el espíritu de Teresa Parodi.   

Llevo en la guitarra un amor urgente
que me da coraje con obstinación.
La esperanza invita
me sostiene siempre
tan intensamente
que no tengo opción.

“Dicha grande” —como escribiera en su diario José Martí para expresar el instante en que pudo poner pie en tierra cubana—, fueron las palabras que me saltaron  al recibir el notición de que Teresa Parodi había sido nombrada Ministra de Cultura de la entrañable República Argentina. Quizá me llovió Martí por saber que es Teresa una genuina martiana —y la llamo así, por su nombre (con algo de frescura) como a una cercana amiga, porque tuve unos tres encuentros con ella en los que me sentí iluminado con su charla telúrica y tierna a la vez. Teresa trae consigo los mejores fantasmas de su tierra,  que es la Argentina y es el Sur y es la humanidad entera. Claro que haber compartido algunos momentos en el Centro Pablo, o un par de horas de entrevista, no me otorgan el nobiliario título espiritual de amigo de Teresa Parodi, pero sé que somos muchos los que nos sentimos tan estrechamente ligado a ella (como para tutearla), por el grado de intimidad con que nos premian sus canciones.   

Imagen: La Jiribilla   

Porque creo en todo lo que nos debemos,
porque creo en esta nuestra rebelión,
de amorosa vida,
de amorosa fuerza,
de amorosa rabia,
de amoroso amor.
Y creo en vos y en mí, en mí y en vos,
en la complicidad de la ilusión,
no dejo de creer en vos y en mí,
en mí y en vos..

Cuando fue nombrada Ministra de Cultura por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, la Parodi declaró: “Yo no soy dirigente político, soy una cantora del pueblo que se baja del escenario y se viene a trabajar acá porque conoce el territorio".

Imagen: La Jiribilla

Pues de fiesta el alma y la razón de los pobres de la tierra, por tener a esta compañera de la América Nuestra (y Nueva) al frente de ese ministerio, desde el que será la defensora de esa cultura auténtica que ha esgrimido con su canto y su vida; esa que ha llevado siempre, incluso en momentos en lo que fue acosada por la dictadura militar. En sus primeras palabras, acabada de nombrar, lo acentuó:

"Vivimos una década donde llegaron a vaciarnos no sólo en la economía, sino culturalmente, nos instalaron otro modelo en la cabeza de manera deliberada y programada. Primero desaparecieron a las personas y después instalaron ese modelo perverso que nos excluyó, que casi nos hizo invisibles, pero no pudieron, porque estamos aquí”.

He visto el otro país
descalzo en el arenal
con ojos de cunumí
preguntándonos por la dignidad.
He visto el otro país
vestido de soledad
durmiéndose en el andén
sin tener a qué puerta golpear.

Teresa Adelina Sellares, nació el 30 de diciembre de 1947, en Corrientes, Argentina. A los 9 años de edad comienza a tomar clases de canto y guitarra. Luego de presentarse en varios escenarios en 1979 integraría el quinteto del maestro Astor Piazzolla como cantante invitada, realizando varias giras por el interior de Argentina.

Con el auspicio del gobierno correntino graba su álbum seminal Teresa Parodi desde Corrientes, en 1980. Tres años después edita Canto a los hombres del pan duro, en el que musicaliza las poesías de importantes autores como Jorge Calvetti, Manuel J. Castilla, Jorge Luis Borges, Leopoldo Marechal, Francisco Madariaga, entre otros.

Aunque parezca muy repetido
creo en la vida en todo sentido,
amo el profundo y bello destino
de la pureza que no murió.
Creo en el ángel de la poesía
y en las canciones comprometidas,
que defendemos de la osadía
de los que atontan a la razón.

En 1984 Teresa participa por primera vez en el Festival Nacional del Folclore de Cosquín. Al año siguiente se presenta en el estadio Luna Park junto a Pablo Milanés y Sara González. Graba el disco Otras cosas y en 1990 viaja a Cuba y realiza tres conciertos. A su regreso, graba Ya está la taba en el aire, en 1991. Se presenta en Utrech (Holanda) en el 11º Festival de la Música Latinoamericana. Allí queda registrado un nuevo disco, compartido junto a Roy Brown y Luis E. Mejía Godoy.

Imagen: La Jiribilla

La relación con la trova cubana nacida por entonces ha tejido un camino intenso que ha crecido en el tiempo; en diciembre de 2013, estuvo entre nosotros, en una gira organizada por el Centro Pablo de la Torriente, por Matanzas, Santa Clara y Trinidad, donde intercambió con disímiles jóvenes trovadores cubanos, amando intensamente nuestra tierra; y no es una frase que suelto al vuelo, a su regreso de ese viaje la entrevisté y traía esa alegría de haber compartido sueños, vinos, canciones.

He visto el otro país
en nuestros hijos, mi amor,
en la tremenda ilusión
de creérmelo, de creérmelo.
Me  duele, debo decir,
en la cantora que soy,

en la maestra de ayer
una y otra vez, una y otra vez.
He visto el otro país
buscándose el porvenir,
de adolescente lo vi,
por la primavera queriéndose.
En tantos vuelve a nacer
me gusta sentirlo así
que nadie pueda con él.
Déjenlo vivir, déjenlo vivir.

Aquel encuentro cerró con un gran concierto en la sala Majadahonda del Centro Pablo, en un día completo de diluvio; llovió de tal manera que no se pudo hacer en el patio. La salita más pequeña se repletó de manera que estábamos apretujados unos contra otros por el piso, amontonados, en los pasillos, esto incrementó el calor... y ahí fue más grande la Parodi, la sentimos como una hermana feliz que viene a contar sus alegrías, sus dolores, sus pasiones, sus utopías, que desde que brotan de su voz, del calado de su mirada, ya son nuestras.             

Mientras me dure la vida creo
que habré de andar con los mismos sueños,
y aunque me quedan no pocos miedos
ni así me muevo de lo que soy.

Busco mirarme en los parecidos
y hombro con hombro con ellos sigo
amando el cielo que compartimos, créanmelo
.

En 1993 Teresa Parodi es invitada por Mercedes Sosa a participar en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar (Chile). En 1994 graba Con el alma en vilo. Este trabajo es galardonado con el premio de la Asociación de Cronistas del Espectáculo (ACE) como mejor disco del año en la categoría Solista Femenina. En 1995 edita Parte de mí y recibe el Premio Konex de Platino al mejor autor/compositor de la década. En 1997 publica sus nuevos compactos Señales de vida y Como dicho al pasar.

Canto porque tengo esperanzas que se me escapan,
pequeñitas y libres y enamoradas,
si me da sus señales de vida el pueblo.
Canto, doy señales de vida como naciendo,
doy señales de vida mientras espero,
que me dé sus señales, sus benditas señales
de vida el pueblo.

En el año 2000 realizó una gira por Israel, invitada por Mercedes Sosa, junto a Víctor Heredia, León Gieco, Julia Zenko y Alejandro Lerner. En el 2002 realiza dos conciertos en La Trastienda del que sale su disco en vivo El canto que no cesa. Durante la temporada de Festivales Folclóricos su canción "Resistiendo" se transforma en el éxito del verano, convirtiéndose en un himno entonado por miles de personas a lo largo de todo el país. En el año 2003 lanza al mercado su fonograma Soy Feliz y regresa dos años después para presentar Pequeñas Revoluciones.  

Teresa Parodi es un alma inmensa que flota en el cancionero latinoamericano con canciones estremecedoras como “Creo”, “El otro país”, “Señales de vida”, “Soy feliz”, “María Pilar”, “Manifiesto”... son declaraciones de principios que lanzan un código de espiritualidad de la más recia estirpe.

Me seguirá gustando, mientras viva,
el mate bien amargo, el crisantemo
muriéndose de amor entre las manos
de los adolescentes de mi pueblo.
El canto de Violeta y las calandrias,
creer en la justicia con esmero.

Tiene mucho Teresa Parodi de Atahualpa Yupanqui por ese mirar filosófico, que lleva consigo la herencia de su tierra, de ese canto que escudriña en las penas de su gente, en los caminos —los que han quedado con nuestras huellas, y los que están por tejer— en los rincones más íntimos del amante, del hijo, de los padres; tiene  también de Violeta Parra, trae la búsqueda incesante del folclore, de los mejores cantos de su tiempo, trae Teresa además ese compromiso con los desposeídos, el de saberse —simple e inmensamente— cantora que dice lo que necesitan los humildes o lleva consigo un sueño libertario, de paz, de equidad, de solidaridad. Canto que extiende sus manos, limpias, sin reservas, manos de apoyar, de darse, de estrechar.      

En el medio de todo lo que nos pasa
doy señales de vida por si hace falta.
¿Quién no espera señales de vez en cuando

para darse coraje y seguir andando?
Canto, doy señales de vida como naciendo.
Doy señales de vida mientras espero
que me dé sus señales de vida el pueblo.

Teresa Parodi es, sin dudas, una de las grandes cantautoras de América. Notable mujer de la Argentina, de su tiempo, por su canto hondo, por su sentido de resistencia, por no dejarse vencer ni por amenazas de militares, ni por las burlas de los desamorados, por no dejarse comprar ni tentar por los poderes, por el mercado, ni por la fama o el dinero; mujer que nos enseña que ser rico no es tener sino dar, es vivir poéticamente cada día.     

Creo en la fuerza de la ternura
y en las proezas de mis locuras,
no me molesto si se me ríen de la ilusión.

La vida, en todo momento, nos propone encrucijadas, caminos a escoger; casi siempre el más empedrado y espinoso, el más difícil, es el que nos lleva más lejos, pues nos obliga a crecernos con sus obstáculos. Desafío de la nobleza de espíritu en tiempos que imponen la rapiña y la ley del más fuerte, Teresa nos dicta la verdadera fuerza, la de la bondad, la de la virtud, la del amor que se entrega, la del crecimiento del ser buscando esas esencias que únicamente se pueden encontrar cuando se alcanza a vivir en paz con uno mismo.

 

Con el alma en vilo

Autora: Teresa Parodi

Aunque parezca muy repetido
creo en la vida en todo sentido,
amo el profundo y bello destino
de la pureza que no murió.
Creo en el ángel de la poesía
y en las canciones comprometidas,
que defendemos de la osadía
de los que atontan a la razón.

Amo las flores por florecidas
y los umbrales de la alegría,
y la paciencia, bien entendida, del corazón.

No me detengo porque me apunten
con titulares que me destruyen,
y aunque parezco andar en las nubes,
piso la tierra con decisión.

Si es que me caigo de la azotea
siempre hay amigos que me remiendan
las averías que acaso quedan
con tanta cosa que uno perdió.

Creo en la fuerza de la ternura
y en las proezas de mis locuras,
no me molesto si se me ríen de la ilusión.

Ando con el alma en vilo,
pero no padezco de otro mal mayor;
claro, que me cuesta un poco
convencerme a diario
que así está mejor.

Siento que aún puedo ser inocente,
pese a la insidia de alguna gente,
con otros muchos que, por valientes,
han elegido siempre el amor.

Mientras me dure la vida creo
que habré de andar con los mismos sueños,
y aunque me quedan no pocos miedos
ni así me muevo de lo que soy.

Busco mirarme en los parecidos
y hombro con hombro con ellos sigo
amando el cielo que compartimos, créanmelo.

Ando con el alma en vilo
pero no padezco de otro mal mayor;
claro, que me cuesta un poco
convencerme a diario
que así está mejor.

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