Los artistas cubanos del libro

Carina Pino Santos • La Habana, Cuba

El próximo año se conmemorará el 30 aniversario de creación de Ediciones Vigía de Matanzas. Representativa de la comunión de las artes visuales y del libro, esta editorial — emblemática para la literatura y el arte cubanos—, no solo ha mostrado su singularidad en el ámbito del libro cubano, sino que a nivel internacional ha hallado una promoción significativa, y lo que es más importante aún, ha sido objeto de filmaciones documentales e interesantes investigaciones.

Imagen: La Jiribilla

A fines de 2012 se realizó el evento Bricolage cultural en los EE.UU. que reunió a prestigiosos especialistas del mundo. Organizado por la Universidad de Missouri, así como por el Museo de Arte y Arqueología de ese centro participaron los cubanos Nancy Morejón y Rolando Estévez, el diseñador y artista principal de Vigía.

Mas el libro de artista tiene, ciertamente, otras vertientes de realización en Cuba. Un año después de aquel interesante evento sobre Ediciones Vigía en el exterior de la Isla, se produjo, por otra parte, en noviembre de 2013, el 8vo Encuentro Nacional de Grabado en La Habana, y como parte de su programa, la exposición Libro: un universo de arte, de un grupo de hacedores de libros de artista que desde el 2007 se han reunido para trabajar el grabado.

Fruto de esa comunión de intereses creativos y artísticos ellos crearon el libro de artista titulado Haciendo presión que despliega calcografías, xilografías, litografías y serigrafías de once grabadores, obra que luego fuera seleccionada para la exposición principal de la International Boston Printmakers Biennial 2013 en la Universidad de Boston.

Imagen: La Jiribilla

Inicialmente integrado por 11 artistas, el proyecto que ha permanecido con el nombre de la obra, se produce para cultivar el grabado y el libro de artista, algo que ha presentado una continuidad cuando, una vez más se juntaron en la Plaza de Armas de La Habana Vieja, para realizar una exhibición al aire libre durante la pasada 23 Feria Internacional del Libro.

Liudmila López, Sandra Pérez, Yornel Martínez, Ulises Urra, Amilkar Feria, Alejandro Sainz, Adislen Reyes, Aliosky García, Norberto Marrero, Janette Brossard, Ibrahim Miranda, Yordanis García, Eduardo Guerra, Julio César Peña, Lázaro Saavedra, Lisbet Corvo, Orlando Montalbán, entre otros artistas mostraron frente a la Biblioteca Rubén Martínez Villena, obras- libros con un entusiasmo y una vitalidad que debían ser tomados en cuenta para futuros proyectos curatoriales.

Ciertamente, tanto Ediciones Vigía, cuya reproducción de libros de artista es artesanal y limitada en ejemplares, como las exposiciones antes mencionadas de los grabadores cubanos de varias generaciones, que se agruparan inicialmente como proyecto en Haciendo presión y que producen libros únicos, son evidentes manifestaciones de cómo es preciso llamar la atención sobre estas tipologías del libro arte, sin por ello dejar de otorgar importancia a aquellos libros de grandes tiradas, que no son expresión artística, pero cuyo contenido textual o morfológico es el arte o los artistas, dada la funcionalidad objetiva que tiene, en este otro caso la interrelación entre crítica, historia del arte, teoría del arte y su comunicación, a través de la institución editorial, y mediante estas de las publicaciones sobre arte en su acepción más amplia.

Imagen: La Jiribilla

Al mismo tiempo, la edición se vincula a un mercado de libros de arte cada vez más inmerso en esa creciente especialización de los diversos campos del conocimiento y a su vez se halla relacionada con la bolsa de valores del arte.

Si se hojea por ejemplo, el catálogo 5th ArtistBook International París, además de advertir el fenómeno del incremento de los llamados libros de artistas (en los que interviene el creador como si fuese una obra de arte en sí el libro mismo), uno puede hallar la refinada especificación de cada editorial, no sólo en lo que a oferta se refiere, sino en los temas o perfiles editoriales en los que trabaja.

Igualmente este segmento específico de mercado se halla vinculado (para recuperar las inversiones) a los bibliófilos, coleccionistas de arte, marchands y dealers.

La disimilitud del libro de arte de los otros volúmenes, estriba, por tanto, en las peculiaridades que le enlazan con los discursos sobre el arte.

Vigía, es preciso resaltarlo, es fundadora en el ámbito latinoamericano del libro arte, junto a excepciones como Taller Leñateros en México, diferenciada de la nuestra por su recuperación del arte, de los pigmentos y de  los lenguajes indígenas.

Vivimos en pleno siglo XXI un  auge de editoriales artesanales en que se debate si desaparecerá el libro en soporte de papel, se populariza la autoedición digital y prolifera el uso del e-book  en los teléfonos móviles, y las cartoneras constituyen un fenómeno paralelo que proyecta simbólicamente la resistencia del Sur al imperio del mercado neoliberal y la estandarización cultural en el continente.

Algunas de estas editoriales latinoamericanas asumen su existencia como entidades productoras de libros para colaborar con los marginados por la crisis, como son los recogedores de cartón. Su denominador común es concebir el libro artesanal, reclamar el aura artística para reproducciones limitadas (aunque integren algún proceso de alta tecnología), asumir una política promotora de autores latinoamericanos o desconocidos (a la vez que se oponen a publicar autores de best sellers), coincidir en presupuestos sociales que favorezcan a grupos marginados socialmente, potenciar lo estético, considerarse colectivos artísticos, más que actuar como editores únicos, individuales y privilegiados por su sociedad. Todas las “cartoneras” se vinculan en un propósito significativo de confrontar su producción con el libro industrial, sinónimo de mercancía.

Imagen: La Jiribilla

Mas el propósito de Vigía, claro está, no se halla en la resistencia al capital.

Aunque sí se relaciona con el hecho indiscutible de la precariedad económica, fue fundada por el dúo del editor Alfredo Zaldívar y el  artista  Rolando Estévez.

El primero, director de la institución, pero sobre todo promotor talentoso se le ocurrió, en medio de las escaseces que siempre hemos padecido en la Isla, llevar pequeños pedazos de papel de envoltura que en Cuba llamamos cartucho, para “picar” o sea imprimir en esténcil, invitaciones a actividades de escritores y artistas, que luego Estévez ilustraba con dibujos. Muy pronto se harían las plaquettes en ese año 1985. Después el artista comenzó en Vigía a trabajar lo que llamaron “pergaminos”, por su forma alargada y vertical, hasta alcanzar la publicación de libros, el primero en 1989, Breve estancia de Cristo en la Ciudad de Matanzas (poesía de Arístides Vega).

La obra gráfica de Estévez  dejó su impronta en Vigía durante casi 30 años de labor allí —ya que recién ha fundado su propio centro nombrado El Fortín—. Su labor plástica unida a la iniciativa y vocación de Zaldívar como director, editor y promotor trazaron y enriquecieron la labor de Vigía.

Específicamente en esta editorial no intervienen ingenieros en papel, tampoco se realizan costosas inversiones en fotomecánica e impresión, aunque se trabajan libros con inserciones de elementos a modo de desplegables. La trascendencia es de los materiales humildes, así como del valor simbólico que portan. Aunque no puede desvincularse de un contexto de escasez en la Isla, no se limita a ello. En Vigía se reconvierte lo que pudo ser expresión de la pobreza, en la espiritualidad subyacente en el concepto de resistencia imbricado a una honda conexión con la historia de nuestra Latinoamérica y el Caribe.

“…En ese universo natural se debatieron los conflictos de innovación, tradición y resistencia… Esas conexiones antropo-ambientales son trascendentes a todas las esferas de lo cultural… en esa mixtura fundacional, las artes plásticas revelan la intensidad de los imaginarios culturales para entablar sus diálogos, desde el individuo y la sociedad, con la naturaleza” 

Así define en su reciente libro Islas del Caribe: naturaleza-arte-sociedad, una de las personalidades que más ha contribuido a la comprensión del arte caribeño, la investigadora cubana Yolanda Wood.

Cartuchos, papel de embalar, semillas, papeles artesanales, latas de  bebidas, conchas, arenas, entre otros muy variados materiales que nos rodean en la vida cotidiana, al incorporarse al diseño y la obra visual del original de Vigía resignifican la imagen visual,  el texto literario o nos remiten a nuestras propias vidas.

Imagen: La Jiribilla

En las entrevistas documentadas por Juanamaría Cordones-Cook, la principal documentalista que ha filmado con rigurosidad la obra de Vigía, se puede hallar en el testimonio de Estévez cómo da una relevancia al  pequeño pedazo de papel artesanal o reciclado, a la procedencia de cada diminuto cúmulo de arenilla…

Por otra parte y en otra dimensión, los ejemplares únicos de libros de artista, realizados mayormente por jóvenes grabadores parecen estar reclamando también nuestra atención. Obras como Poder, Privacidad y la Espera, con grabados de 13 artistas y Teatro Habana de Norberto Marrero, han sido adquiridos por importantes colecciones de universidades extranjeras.

Y no solo lo mencionamos por ello, a fin de cuentas el mercado de coleccionistas no es nuestra única valoración, sino por la  coherencia de un proyecto donde se aprecia una realización del  libro de artista desde la profesionalidad de grabadores y la viva imaginación con la que  pretenden abordar esta tipología del libro arte.

De ahí que estas expresiones, ya sea como originales múltiples a la manera de Vigía, o como obra única —en el caso de los artistas de Haciendo presión— no solo motiven este texto, sino la inquietud de que este tema sea en el futuro más promocionado y estudiado y celebremos el 30 cumpleaños de Vigía con nuevos bríos artísticos y aproximaciones teóricas al libro arte.

 

Bibliografía
 
Behar, Ruth. “El ritual de compartir un libro”. “Palabras leídas en el Festival de las Ediciones Vigía, Matanzas, abril de 2005”. En Andar sobre la luz. Bibliografía de las Ediciones Vigía de 1985 a 2006. Matanzas, Ediciones Vigía, 2007.
Cordones Cook, Juanamaría, Dirección y Producción. Poéticas Visuales/Visual Poetics. La Habana, Matanzas: Imágenes del Caribe, 2012. Documental.
________________________.”Rolando Estévez Jordán, ‘muchos artistas’”. Afro-Hispanic Review (2012) No. 2, Vol. 31.
________________________. “La voz visual de Rolando Estévez Jordán. Entrevista. Afro-  Hispanic Review (2012) No. 2, Vol. 31.
Caluff, Bertha. Bibliografía de  las Ediciones Vigía 1985-1987. Matanzas, Ediciones Vigía, Casa del Escritor, 1991.
Wood, Yolanda. Islas del Caribe: naturaleza-arte-sociedad. La Habana, Editorial UH, 2011,  p.18.

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