Las letras de Nelson Ponce

Rosana Berjaga • La Habana, Cuba
Imágenes de Archivo

A Nelson Ponce le preocupa comunicar. Más allá de la búsqueda de una estética férrea o establecida, este diseñador está enfocado en armonizar las diferentes maneras de hacer, en la consecución de lo que él llama “un producto integral”. Vinculado desde hace un tiempo a instituciones culturales como el ICAIC, el Instituto Cubano del Libro y, más recientemente, Casa de las Américas, Ponce ha logrado mover su trabajo en un amplio espectro, desde el diseño de imagen para eventos como el Festival de Cine Pobre, la realización carteles variados e ilustraciones para libros, hasta el diseño de tapas para la industria musical.

Imagen: La Jiribilla

A solo unos meses de haber sido galardonado como Premio Nacional de Diseño del Libro 2013, y más recientemente de haber participado en la Sexta Bienal de Tipografía Latinoamericana Tipos Latinos 2014, Nelson nos brinda sus valoraciones sobre el quehacer editorial y el desarrollo de soluciones tipográficas en el contexto actual del diseño cubano.

“La tipografía es un elemento fundamental para el diseño gráfico, ya que muchas veces tiene la función de acompañar la imagen, aunque en ocasiones también sucede al revés. Se puede establecer una relación texto-imagen, donde una sea protagonista y la otra juegue un papel secundario. Estas son posiciones intercambiables, a veces la tipografía es la que juega el papel fundamental y muchas veces excede la mera representación de un texto verbal; adquiere, por el contrario, dimensión de imagen en sí misma. En ese sentido, forma parte del arsenal del diseñador para comunicar una idea de la mejor manera. En ocasiones hay ideas que son muy sintéticas y la expresión mínima es la representación tipográfica de esa idea, aparte de su representación verbal. De manera que lograr convertir la tipografía en imagen, ha sido uno de los recursos más socorridos de estos tiempos, pero no por ello menos interesante.

“De hecho, considero que es una de las herramientas fundamentales para el diseñador. En la medida en la que uno conozca más el recurso de trabajar con la tipografía y lo ejercite más, podrá encontrarse a las puertas de más y mejores soluciones, que muchas veces representan una economía de recursos y transmiten ideas de una manera muy inmediata. Y para eso tampoco hay fórmulas, es simplemente tratar de encontrar la solución más adecuada para un problema de comunicación; teniéndolo como un recurso  que uno domina, hay más posibilidades para explorar y llegar a un resultado óptimo.”

¿Se puede hablar de una tendencia dentro del diseño a utilizar más un recurso que otro?

Yo creo que en ese aspecto ha tenido un papel fundamental el Instituto Superior de Diseño (ISDi), porque los cubanos tenemos de manera natural una afinidad con la imagen, pero no tenemos mucha sensibilidad tipográfica. Entonces, la formación en el instituto tiende a buscar el desarrollo de esa sensibilidad, y los diseñadores salen preparados para poder utilizar este recurso. Pienso que los estudios que se cursan en el ISDi, ya sea tipografía o imagen, abren un horizonte nuevo a los diseñadores. Obviamente, cuando uno descubre las posibilidades de la letra, comienza un interés por recrearse en su uso y esto lleva a dominarla mejor también.

Imagen: La Jiribilla

Conferencia en el ISDi, en el contexto de Tipos Latinos 2014
 

En ese sentido, ¿son los planes de estudio lo suficientemente completos como para graduar diseñadores capaces de enfrentarse a cualquier tipo de escenario?

No sé si es mi naturaleza, pero siempre siento que falta mucho respecto a la formación de los diseñadores en la Isla, porque en nuestro país no hay una fuerte tradición tipográfica como en Alemania o en Suiza. Pienso que es una tradición que está comenzando a asentarse. No pasa así con el tratamiento de la imagen: Cuba sí tiene una fuerte tradición en este sentido, en la explotación de los simbolismos, pero tipográficamente yo creo que nos queda un largo trecho por andar.

Eso puede estar determinado por que no se ven tipógrafos viejos dando clases en el Instituto. La tipografía tiene un porciento grande relacionado con el oficio, por lo que creo que solamente un tipógrafo maduro puede transmitir conocimientos relevantes en este aspecto.

En el ISDi se está haciendo un esfuerzo, pero hay que reconocer que nos falta tradición. No obstante, para los jóvenes es un paso de avance cuando uno entra al Instituto y descubre el universo de posibilidades que te da trabajar con la letra.

Fabrica de Arte Cubano (F.A.C) es un espacio que genera gran cantidad de posibilidades interesantes en el escenario cultural actual y creo que para los diseñadores, ha abierto una brecha en la búsqueda de trascender el fin puramente utilitario de un proyecto…

Considero un privilegio la inserción de diseñadores en un espacio cultural como este. Es un proyecto abarcador, que nos ha permitido algo que necesitábamos y es ese sitio para la experimentación, para recrear herramientas que uno conoce, sin la necesidad de tener un cliente previo. Entonces, F.A.C ha venido a cubrir esas expectativas y hemos podido presentar allí proyectos que, teniendo características del diseño, no son necesariamente utilitarias, o adquieren la función que pudiera tener cualquier otra obra de arte.

Es un espacio pequeño, pero muy importante para nuestro gremio, para mostrar las cosas que hacemos. Incluso, hay algunas que hacemos que sí tienen una función utilitaria, como los carteles, pero que luego logran rebasar esa función porque tienen un regodeo en formas, tipografía y demás recursos, que puede ser interesante ver, incluso cuando el evento que promueven ya haya expirado.

Hablemos ahora de tu trabajo editorial

En el mundo editorial, el área en la que más he trabajado no ha sido necesariamente la tipográfica, sino más bien la ilustración, específicamente la infantil, que es un público que me interesa mucho, que me divierte porque saca de mí cosas buenas y me hace sentir útil, aunque no sea la mejor retribución económica, pero sí me produce un goce espiritual.

Imagen: La Jiribilla

En los talleres de verano que organiza Casa de las Américas para los niños
 

Lo bueno del trabajo en el universo editorial es que casi siempre es una aventura, porque cada vez que se hace un libro, debes enfrentarte a diferentes condiciones; algunas veces, hay editores que te dan muchas libertades, otras veces te encuentras que lo tienen todo demasiado claro, no digo que ninguno sea superior al otro, son simplemente dos maneras diferentes de enfrentarse al trabajo. A veces hay que lidiar con el escritor también, y en ocasiones ese trabajo es muy enriquecedor, pero otras, el autor tiene una idea predeterminada de lo que es su texto y le cuesta trabajo entender que un libro supera cualquier idea inicial. Muchos autores no están acostumbrados a lidiar con la poética de un ilustrador o un diseñador.

¿Diseño en función del texto o el texto en función del diseño?

El diseño siempre en función de lo que sea: texto, imagen… Cuando yo empecé a trabajar en el mundo editorial había conceptos que no tenía claros, como la dualidad que puede existir entre ilustrador y diseñador; pero incluso en esos casos, el diseño siempre en función del trabajo del otro. El objetivo final es sacar un producto integral, que tenga valor como tal; que sea atractivo e implique una motivación para el público al que va dirigido.

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