Último Jueves en video

¿Qué cara tiene un debate?

Marianela González • La Habana, Cuba
Imágenes de Internet
Viernes, 23 de Mayo y 2014 (4:11 pm)

Cinco volúmenes (DVD) que contienen 20 de los habituales debates de la revista Temas, fueron presentados en la Sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC. Se trata de producciones audiovisuales a partir de las discusiones que la publicación cubana organiza los últimos jueves de cada mes, desde hace 12 años.

A cargo de la presentación, el viceministro de Cultura, Fernando Rojas, compartió con el público sus primeras experiencias como lector de textos sobre filosofía e hizo un repaso por aquella literatura de ciencias sociales que, por la fluidez y claridad de su prosa, le fue provechosa en su juventud. En esas lecturas conoció las primeras nociones de sociedad civil.

“Toda esa producción de las izquierdas manejaba el concepto para distinguir a la ciudadanía del estado, pero su apropiación por parte del poder hegemónico lo fue distanciando luego de aquella versión original, promovida y difundida por la izquierda europea”; como resultado, “el concepto se fue alejando cada vez más del de participación para acercarse a la lógica electoral de la democracia occidental”, recordó.

Pero “en América Latina, en Cuba, estamos recuperando la noción original de sociedad civil, y es en ese rescate en lo que pienso cada vez que me acerco a la experiencia de Temas: tanto a la publicación impresa como a sus otras dimensiones como son las redes sociales, el blog y los videos de Último Jueves”.

“Quienes estudiamos el movimiento de las ideas —dijo— no podemos desconocer esa realidad”.

Para Fernando Rojas, la producción de estos audiovisuales es una forma de amplificar la “exitosa fórmula de participación” que el equipo de la revista pone en práctica cada mes, y de analizar temas de nuestra realidad contemporánea con un lenguaje ameno, de fácil comprensión, pero de una profundidad “encomiable y, esencialmente, ejemplar”.

Desde su propia experiencia como panelista en los debates filmados, editados y recogidos en DVD por el equipo de Temas, el viceministro considera que estos “no miran la sociedad civil como algo que se mueve solo en los márgenes del sistema político”. Dijo que la concepción misma de esos paneles, la selección de los moderadores y las formas en que interviene el público, proponen “un rigor de la participación” que “no se observa en todos los espacios de este tipo, incluso en el mundo digital”.

Durante cerca de media hora, el presentador ofreció valoraciones en torno a estas cinco compilaciones de puntos de vista sobre la burocracia como fenómeno social, las huellas culturales rusas en Cuba, el arte de hacer libros, los caminos del cine joven, homofobia y cultura cívica, la cuestión racial, el período especial, el consumo audiovisual informal, Cuba en la prensa extranjera, la actualización del modelo económico, democracia y sociedad civil, Playa Girón, Mariel, cultura y movimientos sociales en Internet, arte y literatura como medios de comunicación, el contenido de los textos escolares cubanos, política y desarrollo local, políticas de la fe.

“Hay que hacerlos circular”, propuso.

“Es una variedad temática de mucha actualidad, y eso es parte de ese rigor: Temas sabe seleccionar bien sus temas —valga la redundancia— y elije fenómenos que no suelen ser abordados”.

Para Rafael Hernández, director de la revista, un espacio de debate ininterrumpido durante más de una década puede ser fácil de decir, pero muy complejo de sostener: “Uno de los mayores desafíos ha sido justamente lidiar con un público cuestionador, interesado, diverso, protagonista”, explicó.

El concepto detrás de Último Jueves, de una forma u otra, siempre estuvo presente en la revista Temas, incluso antes que comenzaran los debates públicos. Ese interés por abordar un fenómeno o proceso social, cultural, político, económico, histórico, desde una perspectiva coral, halló reflejo en su sección Controversia, que hasta 2001 fue una especie de mesa redonda de expertos, a puertas cerradas, que luego se transcribía, editaba y publicaba.

“No obstante, la dinámica y riqueza de los debates con el público es muy superior”, de ahí que no ciñan la participación a especialistas en los distintos temas: “Último Jueves no es un espacio científico o académico”, aclaró.

El sueño de este espacio, dijo, es lograr que estos encuentros puedan producirse con frecuencia en lugares “más comunicados con los distintos segmentos de esa sociedad civil a la que hacía referencia Fernando Rojas”, y que desde ahí, circulen, se conviertan en material de consulta para educadores y estudiantes, sean leídos y vistos en todos los formatos que propician la extensión y multiplicación de esos mismos debates.

“Pero ustedes no van a saber lo que son hasta que no los vean en estos audiovisuales, hasta que no vean a las personas que participan en los debates. Notarán que las opiniones más interesantes pueden venir de rostros que para nada transmiten la apariencia de un “intelectual”; que los viejos y los jóvenes se interesan por discusiones sobre política; que las posiciones más acérrimas tanto hacia la derecha como hacia la izquierda no se reparten por edades ni niveles de formación. Y es muy interesante darse cuenta de eso a medida que lo vemos”, aseguró.

Que la inteligencia colectiva que confluye en Último Jueves “no se quede entre cuatro paredes”. Es la idea.

 

 

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