Exposiciones en aniversario 30

Un laboratorio vivo

Roberto Miguel Torres Barbán • La Habana, Cuba

Toman la ciudad las hormigas de Rafael Gómez y los elefantes de Jeff desandan a su antojo la selva urbana. Suben por las paredes de Bellas Artes las cucarachas de Fabelo y Mendive lidera una conga swinger donde cualquier prenda de vestir está de más, mientras el malecón se vuelve galería para que Juanito Delgado presente al mundo lo que se le esconde Detrás del Muro. Todo ello ocurre un mayo cualquiera cuando la paradójica Habana celebra cada tres años una Bienal que se supone cada dos.

La ciudad compartida, desde hace tres décadas, se vuelve galería para darle voz a los que han querido ser enmudecidos y abrirle sus puertas a quienes no han encontrado espacio para ser vistos. Por ello, desde 1984, más de 3 mil artistas africanos, asiáticos y latinoamericanos han encontrado asiento en la capital cubana para exponer, dialogar, confrontar el arte contemporáneo al sur de ese muro imaginario, a veces impenetrable que algunos llaman Ecuador.

La Bienal se les ha vuelto adulta entre las manos y sus propios protagonistas, algunos los mismos de entonces, pretenden redimensionar estrategias para hacer sentir la ciudad y su gente, desde la evocación a sus 11 ediciones anteriores. Para ello, convocaron justo cuando el evento festeja su año 30, al encuentro Bienal de La Habana, un laboratorio vivo, con el objetivo de exponer —al unísono y en varias instituciones— el recuerdo de anteriores ediciones; un recorrido por la historia de las diferentes Bienales de La Habana que permite percibir cómo cada una de ellas deja abierta interrogantes y modos de hacer, retomados  de ediciones precedentes.

Más de 160 artistas se sumaron, en esta ocasión, a una expo que se multiplicó en tradicionales espacios del evento: el Centro Wifredo Lam, el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, la Fototeca de Cuba y el Museo Nacional de Bellas Artes, un recorrido imprescindible de una cita que marca el norte magnético de las artes visuales en la Isla.

La exposición estuvo integrada por documentos relacionados con la Bienal, un importante número de obras pertenecientes a la colección del Centro Wifredo Lam, así como múltiples piezas solicitadas a varios artistas. Según explicó a La Jiribilla, Nelson Herrera Ysla, uno de sus curadores, a la colección regresan obras mostradas en las Bienales, así como sus memorias de las mismas, y se presenta con el objetivo de convidar a la reflexión sobre los múltiples tópicos a los que se ha dedicado el evento.

El también fundador, en el ya lejano mayo de 1984, precisó que la expo multiplicada permite que el público más joven pueda apreciar la evolución de su selección desde las formas tradicionales hasta las más actuales expresiones visuales.

Ysla, uno de los curadores tradicionales de la Bienal, y quien se encargó de de una parte de esta muestra que hoy se exhibe en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, explicó que en esa institución se presentan piezas insignes en la historia de la Bienal bajo la firma de artistas como Gabriel Orozco, el Grupo Grafito, Clemente Padín, MACSAN, Ricardo Benaim, Colectivo Museo AeroSolar, etc.

Mientras, el Centro Wifredo Lam, la casa grande de la Bienal, acoge una expo con piezas de Carlos Alonso, Omar Rayo, León Ferrari, Lázaro Saavedra, Esterio Segura, Sebastián Salgado y varios otros, en una muestra que recoge algunas de las más importantes obras de las 11 ediciones de la Bienal de La Habana realizadas, según destacó Jorge Fernández, director de la institución.

El Museo Nacional de Bellas Artes, que también abrió sus puertas al evento teórico de la cita, tuvo como artistas invitados a Pedro Meyer, Lázaro García Medina, Graciela Iturbide, la selección de juguetes de alambre de diferentes países de África,  de la Escuela de Pintura Popular de Tinga Tinga, Buldong Park y Pablo Borges.

La última de las sedes escogidas fue la Fototeca de Cuba, donde se expusieron  piezas de grandes artistas como Alejandra Niedermaier, Alberto Díaz (Korda), Raúl Corrales, Andrés Serrano, Paz Errázuriz, Milena Bonilla y otros.

Entre las atracciones de esta muestra en cada una de las sedes destacó la ubicación de múltiples pantallas para proyectar al público materiales audiovisuales realizados por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos durante estos 30 años de Bienal de La Habana.

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