Selección de poemas

Daniel Díaz Mantilla • La Habana, Cuba

De la incertidumbre

Oscuro es el comienzo, lejos en la memoria se nos pierde y fantaseamos reinventándolo con fragmentos escasos, viejas fotos, supuestas evidencias que alguien halló bajo toneladas de polvo. Oscuro es y lo buscamos, queriendo ver en él causas del modo en que habitamos el presente.

Incierto es el presente, volátil amasijo de tendencias, solapados presagios en el continuo aluvión: una trama de noticias sin sentido y un sentido que se oculta entre sensacionales disparates. Incierto es y lo vivimos, soñando descubrirle alguna veta del futuro.

Extraño es el futuro, con signos de tormenta se nos muestra y entre consignas de esperanza conjuramos hacia él un sendero salvador, una salida ilesa a la amargura y la impiedad que atestiguamos. Extraño es y nos sorprende, como una foto de la infancia vista en los años finales de la vida.

 

Aquí y ahora

Todo es misterio aquí, ignoro y miro:
el trigo siegan en flor y echan al horno
entre cantos de alabanza,
la higuera seca reverdece,
el vino es agua.
Silencios que hasta ayer parecían himnos
retumban como rachas de tormenta
en estos muros tan sólidos y ajenos.
Todo es misterio:
¿de qué mar trae su red cargada de peces
a través del desierto, sudoroso el pescador,
cantando su tonada jubilosa,
para quién;
de qué desierto sin fin es el polvo
que escurre por las venas
del pastor y su rebaño?

 

La inutilidad, la indiferencia

Lo peor de decir es la inutilidad de las palabras.
Lo peor de desnudarse es la indiferencia de quien mira.
En estos días veo tu rostro y no lo reconozco,
oyes mi voz cual si una voz lejana que gritara
apagada por el viento, por el rugido del mar.
En estos días vivir
es caer sin moverse del lugar en que se está,
sin que alguien sepa o quiera saber.
Todos caemos, nadie vibra, nada se mueve
y lo peor es eso: la inutilidad, la indiferencia,
el desaliento que siembran en quien se desnuda o dice.

 

Representar

Cuánto de lo que hacemos no tiene otro propósito que representar: si escribo versos, ¿es para que alguien me diga poeta? Si me anudo una corbata al cuello, ¿es para que me traten como un señor? Si sonrío frente al espejo, sin testigos, ¿es para creer que soy en realidad feliz? ¿Y si miento con descaro, y si intento ser sincero?

Representar es extenuante, no representar es imposible.

 

Sinécdoques de la distancia

Como esporas o ceniza o polen u olas
que el viento arrastra del otoño al verano,
largamente mas sin metas previstas;
como barro moldeable y común, masa homogénea
entre las manos pulidas, ya insensibles,
de un alfarero en serie;
como estrellas en cúmulo, difusas
por el resplandor de otras estrellas
que la distancia sostiene casi juntas, casi inciertas
tras la serena lente de un telescopio fugaz y casi atento;
como la sal, la lluvia, el mar, el légamo
o el astro menos visto,
somos: herederos momentáneos de lo eterno,
orgullosos de un acto, de una fe sin futuro,
de una huella más o menos absurda
en la conciencia de cualquier espécimen
de esta raza pertinaz e irrisoria, casi sensata.
Como las lágrimas, los besos, las cuentas del rosario
o el recuerdo de una época anterior y ya perdida,
somos: sagrados, inútiles, propensos
a la burla ingeniosa o al olvido.

 

Aprendizaje

Cómo se fue amurallando la inocencia, demorándose en cálculos el espontáneo ademán, la sonrisa recordando previos filos, contraída en espiral de dudas la voz, como un caracol tras el contacto frío con la espina.

Cómo se fue labrando el surco oscuro de la frente, espesándose en los ojos la posibilidad más agria, el golpe atemperando la arrojadiza entrega, la esbeltez arqueada por su carga de altos sueños renunciados.

Dónde quedó la infancia, qué memoria de azogue volverá a dibujarla en el espejo, qué viento traerá de vuelta el eco de las primeras canciones.

 

Especial para La Jiribilla
 
Daniel Díaz Mantilla: Narrador, poeta, editor y ensayista. La Habana, 1970. Licenciado en Lengua Inglesa, actualmente es editor de la revista literaria La Letra del Escriba. Considerado por la crítica como una de las voces más significativas de su generación, autor de libros que sobresalen por su alto nivel de sugerencia, su proyección filosófica. Entre sus libros se encuentran: Las palmeras domésticas y en-trance (Narrativa, Casa Editora Abril 1996 y 1997); Templos y turbulencias (Poesía, Ediciones Unión, 2004); Regreso a Utopía (Narrativa, Editorial Letras Cubanas, 2007); Los senderos despiertos (Poesía, Ediciones Matanzas, 2008) En 2013 obtuvo el Premio Alejo Carpentier en la categoría cuento con el libro El salvaje placer de explorar.

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