No se trata de flagelar, ni acariciar

Soledad Cruz • La Habana, Cuba

Desde finales de los 70 hubo algunos espacios para la crítica de radio y televisión en esos propios medios. Participé en ellos en la “Revista de la mañana”, en “Hoy mismo” y en una revista mañanera de Radio Rebelde. Lo más interesantes eran las polémicas y debates que se hicieron con diversos participantes evitando así el monopolio de una única opinión.

Considero muy necesario que se retomen aquellas experiencias ampliadas incluso a las opiniones de los destinatarios.
El temor a la crítica en estos medios y otros aspectos de la sociedad ha sido particularmente dañino porque impide el intercambio de ideas, sugerencias, análisis, las bases de un diálogo en grande que contribuya al mayor y mejor desarrollo. Cuando los problemas no se ventilan se enquistan y creo que eso ha pasado con la televisión y la radio en
muchos sentidos y se manifiesta en las programaciones respectivas porque la crítica respecto a los años 80 es menos abundante y diversa. No se trata de flagelar, ni acariciar sino de un esfuerzo de reflexión que contribuya a lograr mejores resultados.

Imagen: La Jiribilla

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