La Bienal de La Habana rumbo al 2015

Mireya Castañeda • La Habana, Cuba
Miércoles, 11 de Junio y 2014 (11:03 am)

La Bienal de La Habana, espacio de confluencias e intercambio, de confrontación y reflexión, de singular importancia en el escenario internacional de las artes plásticas, está celebrando 30 años de creada.

Se trata de un encuentro que abrió camino a la investigación y difusión de la riqueza del arte contemporáneo de América Latina y el Caribe, luego Asia y África, y más adelante, con una apertura del concepto, incorporó artistas de Europa, Estados Unidos, Canadá.

Como ha dicho el crítico Nelson Herrera Ysla, fue “factor indiscutible para su surgimiento y desarrollo la creación de la institución que lo habría de impulsar hasta nuestros días, el Centro Wifredo Lam”.

Nacido en 1983, el Centro Lam, que lleva el nombre de uno de los artistas notables del siglo XX, surgió, precisamente “con el propósito fundamental de investigar y promover la riqueza de las expresiones artísticas de América Latina, África y Asia”.

Desde los inicios, la Bienal dio oportunidad al público cubano, a los artistas, críticos, galeristas y coleccionistas de entrar en contacto con un número importante de creadores y, al mismo tiempo, resultaba “una oportunidad excepcional haciendo los artistas cubanos”, ha destacado el actual director del Centro Lam, Jorge Fernández.

Sin lugar a duda, singulariza al gran encuentro de la plástica la apertura hacia nuevos espacios, más allá de galerías, museos y centros de arte. Desde sus primeras ediciones la ciudad misma se convirtió en inmensa galería, el arte se instaló en parques, plazas, calles, muros y fachadas de edificios.

No está mal definida como espacio de trasgresión, audacia, comunicación, pues ha sido muy amplio el abanico de posibilidades que ha ido ofreciendo, desde las obras más tradicionales de las artes visuales, hasta el performance, las muestras de videos, los aportes tecnológicos y los lenguajes más contemporáneos.

La Bienal ha sido verdadera vitrina para apreciar obras de concepciones estéticas y formales disímiles que convidan a confrontar los derroteros del arte actual y a detenerse en los problemas más álgidos del momento.

Parecería un contrasentido celebrar 30 años de la Bienal este año cuando su próxima convocatoria es para el 2015. Fácilmente explicable. Nació cada dos años, pero es una ardua labor poder mantener un encuentro de esa magnitud en difíciles períodos económicos. Los organizadores lo lograron, pero... Cada tres años. Mantiene su nombre ya que desde su origen sentó pautas.

Un recuento se impone, pero a vuelo de pájaro. La 1ª Bienal de La Habana abrió en 1984 y fue convocada sólo para Latinoamérica y el Caribe. Tuvo entonces carácter competitivo y fueron premiadas las obras de Arnold Belkin (México), Carmelo Arden Quin (Uruguay), Branca de Olivera (Brasil), Alirio Palacios (Venezuela), Fernell Franco (Colombia), Roberto Fabelo y Rogelio López Marín (Cuba).

Además de la muestra-concurso, se presentaron importantes exposiciones individuales de Jacobo Borges (Venezuela), Oswaldo Guayasamín (Ecuador), Roberto Matta (Chile) y Francisco Toledo (México).

Se celebró un Coloquio Internacional sobre la obra de Wifredo Lam, en el Palacio de Convenciones, al que asistieron cerca de 800 artistas de 22 países.

En 1986 se llevó a cabo la Segunda edición que extendió su alcance a países de África, Medio Oriente y Asia. Cerca de 700 artistas de 56 países participaron. Entre los premiados figuraron Lani Maestro (Filipinas), Antonio Ole (Angola), Marta Palau (México), Jogen Chowdury (India), José Tola (Perú) y José Bedia (Cuba).

Hubo exposiciones individuales del artista haitiano radicado en Francia, Hervé Télémaque y del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer.

A partir de la 3ª Bienal, en 1989, se decidió eliminar los premios y comenzaron a estructurarse a partir de ejes temáticos. El primero de ellos, Tradición y Contemporaneidad, un tema que convocó a más de 300 artistas de 41 países.

La 4ª Bienal, en 1991, reflexionó en torno a El Desafío del Arte. Fue un suceso y un privilegio dos de las muestras invitadas: fotografías pintadas del español Carlos Saura y las inmensas fotografías del norteamericano Spencer Tunick.

Destacó también la novedosa acción plástica Vive y deja vivir, realizada en la Plaza Vieja por uno de los más reconocidos artistas cubanos, Alexis Leyva Machado (Kcho), quien acumuló 13 000 ladrillos, que diseñó y coció con la forma de una pequeña embarcación y podían ser tomados por los espectadores.

En 1994, la 5ª edición propuso como tema: Arte, Sociedad y Reflexión y la 6ª, en 1997, tuvo como el eje central El individuo y su memoria. Por primera vez se invitaron a creadores nacidos o nacionalizados en Europa y Japón.

Uno más cerca del otro fue el tema de la Séptima edición de la Bienal, en el 2000. Se exhibieron obras de 170 artistas de 44 países, la 8ª, en 2003, ahondó en las relaciones del arte con la vida y los artistas invadieron el barrio de Alamar, en el Este de la capital, bajo el nombre de Mover las cosas. En esta Bienal participaron más de 140 artistas de 48 países.

La Novena edición, 2006, se diseñó bajo el presupuesto de Dinámicas de la cultura urbana, con un más de 130 artistas invitados de 50 países y en la 10ª, en 2009, llegaron además artistas de Canadá y Estados Unidos. ¿El tema? Integración y resistencia en la era global.

La pasada 11ª Bienal, en 2012, estuvo orientada bajo el lema Prácticas artísticas e imaginarios sociales, y expandió el campo de la creación hacia calles, teatros y plazas, comprometiendo la participación del espectador.

Se recuerda al binomio ruso-estadounidense de Ilya y Emilia Kabakov, con su Barco de la tolerancia, obra en la que 500 niños plasmaron en las velas de la nave mensajes de paz y reconciliación. El Barco continúa instalado en los jardines del Castillo de la Real Fuerza.

Impactó igualmente la instalación Los viajeros silenciosos, del artista colombianoRafael Gómez, quien hizo subir más de 600hormigas por la fachada del Teatro Fausto,en pleno Paseo del Prado, rememorando laintervención de Roberto Fabelo, Premio Nacionalde Artes Plásticas 2004, en la fachadadel Museo Nacional de Bellas Artes, con susgigantescas cucarachas Sobrevivientes.

La novedad de esa Bienal fue el proyecto Detrás del muro, una serie de instalaciones ubicadas en el Malecón, desde La Punta hasta el Torreón de San Lázaro, con la participación de una decena de artistas.

Para celebrar el 30 aniversario, se organizó un conjunto de exposiciones en las sedes tradicionales del encuentro: el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, la Fototeca de Cuba y el lobby del Museo Nacional de Bellas Artes.

En encuentro con la prensa, Jorge Fernández, director del Centro Lam, y el crítico Nelson Herrera Ysla, proponen en esas exposiciones una evocación de “las Bienales mediante recortes de prensa, catálogos, fotografías, documentales y videos, en los que se evoca el surgimiento y desarrollo de la cita”.

Núcleo relevante es la exposición Bienal de La Habana: un laboratorio vivo, con más de 200 obras de diversas técnicas y formatos, pertenecientes a la Colección del propio Centro Lam, de artistas que han participado en alguna de las 11 ediciones, y abarca tres de las amplias salas de la institución .

La celebración fue acompañada de un evento teórico dedicado a “reflexionar sobre las tres décadas de la Bienal que… goza del mérito de haberse mantenido a lo largo de esos años desde 1984, amén de todas las contingencias y crisis”, acotó Fernández.

Desde su primera edición en 1984 devino cita imprescindible de las artes visuales de Cuba y el mundo. No por casualidad la celebración por su trigésimo aniversario ha convocado a tantos artistas, galeristas y críticos.

Ahora La Bienal de La Habana entra en cuenta regresiva rumbo al 2015.

Fuente: Granma

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