Literatura

Acerca de un dinero maldito

Laidi Fernández de Juan • La Habana, Cuba

Escrito por el historiador Newton Briones Montoto (La Habana, 1941), y gracias a Ediciones Caserón (Ruth Casa Editorial), está disponible el libro Dinero Maldito. Asalto a un banco. Con el atractivo que despierta toda narración basada en hechos reales, la novela, estructurada a manera de descripciones intercaladas, permite revisitar un importante período de la Historia de Cuba.

Imagen: La Jiribilla

El asalto a la sucursal habanera del Royal Bank of Canadá en 1948, llevado a cabo en medio de convulsos momentos, cuando la corrupción, las maniobras políticas de la época, y un estado próximo al caos absoluto impedía que hechos de esa naturaleza se esclarecieran con  argumentos veraces, es el resorte que pone al descubierto el fresco histórico que persigue mostrar el autor. La implicación del representante a la Cámara por el Partido Demócrata, Armando Fernández Jorva, ex alcalde de Güines, en el atraco al banco y sus posteriores encubrimientos a los delincuentes confesos, demuestra la turbiedad que imperaba en  las altas esferas del gobierno cubano, donde complicidades de variada naturaleza contribuían al ocultamiento de acciones francamente deleznables. Quienes gustan profundizar en aspectos históricos que por diversas razones no han sido tratados con elocuencia en documentos, libros de consulta o bibliografías de historia en general, encontrarán en las páginas de esta novela diversas informaciones que enriquecen el acercamiento a un pasado que es hora de desnudar por completo.

La controversial figura del presidente Ramón Grau San Martín aparece reseñada con cierta benevolencia, lo cual, lejos de despertar dudas en el lector, contribuye sobremanera a entender la naturaleza moral de quien, efectivamente, mostraba comportamientos que rozan la paradoja. Briones Montoto se hace la pregunta clave que tantas veces nosotros, simples lectores, nos hemos hecho a lo largo de muchos años: “¿La revolución protegió la conducta de Grau y lo dejó libre hasta su muerte? ¿No encontró pruebas en su contra y no lo molestó? ¿Cómo, si era ladrón y asesino, la revolución de 1959 no hizo nada contra él?” [1] Estas y otras interrogantes encuentran solución en Dinero maldito, aunque debo señalar que el autor se guarda para sí valiosas documentaciones. Resulta imperdonable, por ejemplo, que nos deje en vilo hacia el final de las más de 350 páginas de la novela, sin que logremos desenredar del todo la complicada maraña de hilos en la que fueron atrapados los protagonistas, sobre todo un tal Chino Prendes. En contraste, otro personaje histórico (que hasta el presente habíamos conocido a través de reseñas y de libros que lo señalaban como un exclusivo virtuoso), Eduardo Chibás, es retratado como un líder complejo, con las pasiones y los desbordes que “humanizan” a las figuras importantes. El deshielo (por decirlo de alguna forma) que provoca Briones Montoto en la evocación de ambos dirigentes, es quizá el aspecto más atractivo desde el punto de vista documental e histórico de Dinero maldito.

Más que simplemente loable, resulta valiente y esclarecedor el abordaje que de Grau y de Chibás hace el autor en esta novela, entre otras razones porque permite el acercamiento, el estudio y la comprensión de sucesos de nuestra historia, los cuales, repito, habían sido tratados anteriormente de manera obvia, parcializada. Asimismo, Briones destaca el impacto de la prensa en la sociedad cubana, sobre todo a través de reporteros de la talla de Luis Ortega Sierra. A propósito de este periodista, considerado imprescindible en la época, Max Lesnick, en el prólogo al libro de Luis Báez Miami, donde el tiempo se detuvo (Editorial Ciencias Sociales, 2001) señaló: “Luis Ortega ha conocido a casi todas las figuras que se han destacado en la vida pública cubana desde el inicio de la década de los 30. […] Pero siempre los ha visto sin la pasión —de amor o de odio— que inspira la política. […] Eduardo Chibás contó con un Ortega siempre dispuesto a cederle un titular de primera plana para sus denuncias contra la corrupción política”.

No podría decirse que Dinero maldito carece de motivos para objeciones, al menos desde el punto de vista narrativo, literario. Por ejemplo, los capítulos donde un imaginado escritor asume el desafío de contar el asalto al banco, las maniobras a las que acude para lograrlo, y algunas consideraciones pseudofilosóficas que “deja caer”, resultan débiles, así como ciertas manifestaciones sexistas merecen ser criticadas [2], pero confieso que dichas críticas no opacan el inmenso valor informativo que la novela coloca al alcance de nuestras manos. Dinero maldito, por tanto, integra la lista de novelas históricas, de ficciones historiadas o como quiera denominarse a esa rama de la literatura que abordan con eficacia el transcurrir de determinadas claves políticas que merecen estudio, documentación y análisis.   

 

[1] Briones Montoto, Newton. Dinero Maldito. Asalto a un banco. Ediciones Caserón - Ruth Casa Editorial, 2013, pp100, 101.
[2] Ob. cit, p.335.

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