Palco e Rua en Belo Horizonte

Omar Valiño • La Habana, Cuba

Imagen: La Jiribilla

Muchos señalan el esfuerzo por cumplir, en sus fechas habituales, con esta edición del festival, cuando todo en Brasil se mueve en dirección a la Copa Mundial de Fútbol. Pero el Festival Internacional de Teatro Palco e Rua de  Belo Horizonte mantiene su estilo imperturbable para, mediante esta décimo segunda edición, recordar, además, sus 20 años de fundado.

Casi todo mayo, del 6 al 25, la capital estadual de Minas Gerais acoge teatro en escenarios (palcos) y ruas (calles) de la ciudad, de la región, de Brasil y del mundo. Múltiples salas, parques y espacios en los barrios, algunos muy alejados, sirven de sedes en una urbe de dos y medio millones de habitantes con los típicos desafíos de la ciudad actual, un crecimiento urbano desenfrenado, un tráfico endiablado y problemas para garantizar los servicios sociales.

La cita, sin embargo, transcurrió por cauces sumamente tranquilos. En una primera parte centra la programación en los espectáculos del estado y la ciudad. De día acontecen los de calle y espacios abiertos. Concentra demasiado las funciones en sala por la noche y casi todas coinciden en el mismo horario, así que se ve poco por jornada; aun con la presencia de varios programadores internacionales, de festivales, instituciones o circuitos, convocados por el FIT, precisamente, para conocer y valorar las producciones de aquí, e intercambiar con hacedores y grupos mediante el programa Intercena.

Intercena tiene, además, sesiones directas de encuentros entre programadores y representantes de agrupaciones de Minas Gerais con el objetivo de recoger el material de trabajo de cada colectivo y aquilatar las propuestas de cada uno.

De este segmento local, destacaron Oratorio y John e Joe. De lo visto en el segmento internacional, quiero referirme a Jamais 203, de Francia, y Materia prima, de España.

Oratorio. La saga de Don Quijote y Sancho Panza, texto de Eid Ribeiro y dirección de Paula Manata, es una hermosa asunción musical del clásico cervantino, de tintes brasileños por la propia partitura musical, sus referencias a la cultura popular y el decir de los actores negros que lo escenifican.

John e Joe, del grupo Trama de Teatro, texto de Agota Kristof y dirección de Eid Ribeiro, acontece en un espacio cerrado, un bar donde apenas transcurre el tiempo, código bien asumido por las acciones actorales y la pauta de la dirección.

Jamais 203, del grupo Generick Vapeur, con texto y dirección de Caty Avram y Pierre Berthelot, toma la calle para funcionar como ente movilizador, como gran procesión profana que anuncia a la ciudad la existencia del festival. Si bien, como apunta un crítico amigo, denuncia el agotamiento de estos grandes formatos del teatro de calle. Aunque la “historia” al detalle se descarrila o se nos pierde, es claro el símil entre la competencia ciclística que tira del público masivo y la vida misma.

Materia prima, texto en colaboración de Itsaso Arana, Pablo Fidalgo, Violeta Gil y Celso Giménez, y dirección colectiva de La Tristura, el equipo que firma la puesta en escena, se caracteriza por una falsa conciencia del futuro de las vidas que sus protagonistas adolescentes enuncian. Melodramático, manipulador y hasta lacrimoso, el espectáculo es poco teatral, abusa de narraciones y monólogos y no encuentra en los niños que lo asumen eficacia escénica.

El teatro cubano estuvo representado por dos grupos cuyo registro ha marcado los últimos cuatro lustros del teatro nacional. Seleccionados directamente por los curadores del Festival Internacional de Teatro Palco y Rua de Belo Horizonte en el pasado Festival de Teatro de La Habana, El Ciervo Encantado y Argos Teatro aportaron a la programación Rapsodia para el mulo y Fíchenla si pueden.

En Rapsodia…, la actriz Mariela Brito, y su directora Nelda Castillo, escenifican en/con el cuerpo de la actriz una compleja reflexión sobre el individuo inmerso en nuestra realidad que sigue la metáfora del celebérrimo poema de José Lezama Lima.

Fíchenla… parte del conocido texto de Jean Paul Sartre, La ramera respetuosa, versionado por su también director Carlos Celdrán para destaque de su protagonista, Yuliet Cruz, y estimulado igualmente por una narración ajena, en este caso de Virgilio Piñera.

Imagen: La Jiribilla

Los espectadores de la capital de Minas Gerais pudieron observar, mediante dichos espectáculos, una parte del mejor teatro hecho en Cuba hoy y cómo el mismo dialoga limpiamente con los dilemas y desafíos de la sociedad cubana.

En medio de una oferta variadísima en estilos, formatos y referentes, de países de los cuatro confines del mundo, como parte del festival que ya no presencié, se encontraban allí grupos como Maxim Gorki, de Berlín, Pitoustrash Company, de Francia, Timbre 4, de Argentina o la actriz Anita Mosca, de Italia, todos con presentaciones en Cuba en los últimos años. Piezas de Jon Fosse, Daniel Veronese o Claudio Tolcachir, conocidos aquí mediante sus presentaciones directas, puestas cubanas de sus textos, publicaciones, visitas, lecturas o estudios.

Integrado al prestigioso Núcleo de Festivales de Artes Escénicas de Brasil, el Festival Internacional de Teatro Palco y Rua de Belo Horizonte es de los más grandes y abarcadores de ese país. Con frecuencia bienal, su cita de este año coincidió, como antes dije, con el vigésimo aniversario del encuentro y la celebración se mantuvo a su poderosa altura.

Imagen: La Jiribilla

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