Para cuando terminen el Capitolio…

Eileen Sosin • La Habana, Cuba
Viernes, 13 de Junio y 2014 (12:39 pm)

Muchos habaneros han reelaborado la noción del “nunca-jamás”. Eso de que “para el año que nieve”, o para “cuando la rana críe pelos”, empieza a expresarse, cada vez más, con una nueva frase popular: “para cuando terminen el Capitolio”…

Si se camina en torno a la mole que desde hace meses, años, permanece forrada de andamios y mallas, y se le pregunta a algún transeúnte, podrá obtenerse cualquier pronóstico. “Dicen que para el 2020…, pero yo creo que no”, responde Armando, un señor que masca un tabaco eterno sentado en el Parque de la Fraternidad.

Aunque las autoridades anunciaron que la reparación duraría 5 años –desde 2011- muchas señales indican que ese plazo no se cumplirá.

No es una obra sencilla. El Capitolio demoró unos tres años en construirse, pero reparar, dicen, es más engorroso. Debido a las proporciones del edificio, su valor patrimonial y el estado de deterioro de ciertas zonas, el empeño es grande. Pero también existen dificultades con los suministros y con la organización del trabajo. Eso vio Progreso Semanal cuando estuvo allí.

El hecho de que este edificio será nuevamente sede del Parlamento cubano añade intensidad y premura al trabajo. De hecho, en este momento, los mayores esfuerzos van hacia los exteriores, la planta baja, y el ala norte del tercer y cuarto piso. Esos serán los niveles que ocupará la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Eusebio Leal, historiador de la Ciudad, ha calificado el proyecto como “la restauración de una memoria”, la más integral recibida por el inmueble desde su inauguración.

A pie de obra

Antes de mover la primera piedra existían ya muchos obstáculos. “La rehabilitación lleva una investigación muy fuerte. Hay que incorporar la modernidad al valor histórico, ahí está el gran problema: integrar sistemas actuales a un inmueble hecho en 1929”, opina el arquitecto Daniel García.

Si bien el Capitolio no muestra tan mal estado físico, sobre todo si se le compara con otras edificaciones que lo rodean, los servicios del edificio deben modificarse casi por completo. Laritza Menné, proyectista hidráulica, explica que se instalarán líneas nuevas para las áreas verdes y la red contra incendios, mientras los bajantes pluviales apenas requieren intervención. El abasto vendría de las dos cisternas ubicadas bajo el nivel del césped, una con más de 300 metros cúbicos, y la otra de unos 50 metros cúbicos, que recibe la entrada de la ciudad.

Solamente hacer coincidir las medidas de los muebles sanitarios originales con las tuberías y conexiones ofertadas por los proveedores conllevó cambios en el proyecto inicial. La demora que ello trae consigo aumenta porque muchos planos de los años veinte están deteriorados, y además presentan incongruencias con la realidad. “Nos estamos guiando por baños que supuestamente están proyectados, como 50 en total; pero cuando vemos, la disposición de los muebles no es tal cual. Es decir, se proyectó de una manera y después no se ejecutó exactamente así”.

Ahora el grupo inversionista define quiénes serán los suministradores, para luego importar el grueso de los insumos necesarios. Con el pequeño volumen de materiales que dispone la constructora Puerto Carena, ha comenzado la ejecución de algunos sanitarios en el cuarto piso, y ya hay uno terminado en el tercero, amén de que la proyección continúa sujeta a transformaciones.

Entretanto, ya se sabe, la cúpula volverá a iluminarse como hasta hace pocos años. José Martínez, especialista superior de electricidad, dice que la idea – concebida y en fase de variaciones- es combinar esta parte con el resto del alumbrado público, de modo que no luzca como algo independiente del conjunto.

Las labores actuales radican fundametalmente en los niveles 3 y 4, y en los sótanos, donde se sustituyen las pizarras eléctricas. Allí permanecerá la mayoría del parque tecnológico, excepto los equipos de climatización, que estarán en la cubierta, ya terminada. Según Martínez, en el hemiciclo norte piensan dedicar locales a prestaciones de la televisión: cabinas para procesar video, conexiones con el remoto…

Proyectar el sistema eléctrico tampoco ha estado libre de tropiezos. Todos los pisos son de mármol, y en el tercer nivel, por ejemplo, las paredes están enchapadas con madera y los falsos techos son decorativos. “Una dificultad es tratar de hacer la remodelación sin herir al edificio, alterar lo menos posible”. Siguiendo ese propósito, intentan reutilizar las canalizaciones ya existentes, luego de chequear su estado técnico.

Hace 85 años era motivo de alardes que el Capitolio estuviera hecho con mármoles italianos. Hoy el objetivo es emplear en los baños la mayor cantidad de componentes nacionales que sean similares a aquellos, buscando darle la elegancia de entonces, señala la arquitecta Enna Vergara. “Tratamos de encontrar materiales más económicos, pero con calidad. El proyecto se modifica de acuerdo con lo que va apareciendo, o sea, que podemos tener muchas más variaciones”.

Noventa metros sobre el suelo

Tras un año del proceso de licitación, la empresa española ULMA – que ha intervenido en la Torre Eiffel, el Palacio de Versalles y el Estadio Nacional de Brasil- fue seleccionada como suministradora de los andamios multidireccionales que cubren la fachada y la cúpula del Capitolio. Esta área se considera entre las más difíciles de rehabilitar.

“Estamos hablando de casi 92 metros de altura y más de 200 toneladas de material. Lleva una ingeniería bastante compleja, por las mismas características geométricas y las etapas en que se ha desarrollado”, subraya Ramón Oduardo, asesor técnico de la firma en Cuba.

Primero debían llegar los especialistas a todas las zonas donde realizarían la defectación y el correspondiente dictamen, para que después suban los obreros. “Hacía falta un sistema capaz de dar soporte a todas las personas que trabajarían ahí”. El conjunto tenía que resistir vientos superiores a 40 kilómetros por hora y posibles tormentas tropicales, y cumplir con las normativas de seguridad vigentes en la Unión Europea.

Oduardo cuenta que fue necesario fabricar partes y piezas específicas, destinadas solo a esta obra. En su opinión, hubiera sido más rentable para el país –incluso para la propia compañía española- alquilar el equipamiento, en lugar de comprarlo, como al final ocurrió.

Diseñar una especie de “sombrero” en la cúpula, de modo que el andamio pudiera sostenerse por sí mismo, evitó perforar o “agarrarse” demasiado a la estructura. En este caso las medidas registradas durante la construcción tampoco coincidían precisamente con el resultado último, por lo cual hubo que adaptar el montaje según avanzaba.

Más tarde este equipo se usará en otros puntos. “Lo ideal hubiera sido cubrirlo todo con plataformas, pero era una inversión muy cara, no había tanta fuerza laboral ni se iban a hacer todos los objetos de obra a la vez. En los hemiciclos se pretende no desarmar el mobiliario, y usar armazones semejantes, para poder trabajar en los vitrales y las herrerías”.

Fuente: Progreso Semanal

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