Puente tendido…al Puente de Hierro

Jorge Sariol • La Habana, Cuba

No es posible mantenerse ajeno y no aplaudir la buena idea de iniciar —¡por fin!—las reparación del Puente de Hierro, ubicado en el municipio Plaza de la Revolución.

Y es buena idea porque sigue siendo una alternativa vial, porque es una obra ingeniera de valor y porque para no pocos es también uno de los símbolo de la ciudad.

La estructura metálica y los elementos mecánicos que lo componen durante muchos años estuvieron bajo la agresividad del medio costero occidental de Cuba, —frentes fríos y aerosoles salinos—; han padecido la inadecuada gestión en el manejo de su explotación y escaso mantenimiento en sus mecanismos de fijación, sistemas de giro, alimentación eléctrica, mando, alumbrado y señalización.

Con la reparación “la capacidad portante” del puente quedará restituida. Aseguran que se respetará el diseño y las características originales en su funcionalidad “pero con utilización de tecnologías actuales”.

¿Obsoleto el Puente de Hierro? Depende

Los primeros puentes en Cuba fueron —lógicamente— de madera. No hay, que se sepa, vestigio de ninguno de ellos. Le siguieron los realizados en cantería o ladrillos, de los que aún existen como ejemplos el que se extiende sobre el río Yayabo, en la ciudad de Sancti Spíritus, o de sillería, en el caso del puente construido en 1819 sobre el  río Quibús en Marianao,  al que todo llaman el puente de La Lisa.

En los últimos años del siglo XIX aparecieron los puentes de hierro, de una sola vía y con piso de madera dura. Instalados en el trópico caribeño, y por tanto necesitados de mantenimiento especial de alto costo, fueron reemplazados a lo largo del siglo XX.

Sin embargo, el puente metálico giratorio —Puente de Hierro— sobre el río Almendares, que une la calle 11 del Vedado con la avenida 7ma, de Miramar, ha permanecido en el tiempo, a pesar de los pesares.

¿Obsoleto el puente de hierro? Sigamos la pista.

Su función primigenia era de servir de viaducto ferroviario, destinado al cruce de tranvías y había sido traído desde Norteamérica en 1910, y colocado al final de la calle Línea. Su mecanismo giratorio horizontal, sobre una base de soporte central, permitía el paso, río adentro, a embarcaciones que buscaban el abrigo de los diversos astilleros ubicados en ambas márgenes del  río Almendares. Con su cerca de 50 metros de largo y diez de ancho —de baranda a baranda—, y a 989 metros de la desembocadura del río, su porte lo hacían pertinente y facilitador.

Sin embargo, con el tiempo los tranvías perdieron la batalla frente a los elegantes y cómodos autobuses, y el puente de hierro…fue rediseñado: a su armazón superior le suprimieron los rieles, de modo que pudiera asumir el cruce de vehículos y de peatones. Sería también movido de su sitio.

Desde 1908 el empresario José Marimón, presidente del Banco Español, con intereses en varias empresas en Santiago de Cuba, había creado la Compañía Urbanizadora de la Playa de Marianao. Eran 16 caballerías de tierra del otro lado del río Almendares, hasta la playa, todo un jugoso escenario que implicaría a otros hombres de negocio, entre ellos José López Rodríguez —Pote—, banquero y hábil especulador, José Manuel Cortina,  Carlos Miguel de Céspedes, Ramón Mendoza y la participación del arquitecto  Leonardo Morales.

Por la época el puente “de Hierro” tenía otros vecinos. Entre 1908 y 1910 se había construido el llamado Puente Asbert,—nombrado así en honor del entonces gobernador de La Habana,  general Ernesto Asbert, un político con propósitos presidenciales, encarcelado tiempo después en la cúspide de su carrera, acusado de asesinato.

Abierto  el 23 de enero de 1911, sobre la calle 23, para comunicar al Vedado con la avenida 41 —entonces Marianao— hoy es conocido por todos como el puente Almendares. Más arriba, 119 años antes —en 1791—  el Marqués de la Torre había ordenado construir un cruce en la zona de Puentes Grandes. Cuentan que era un viaducto formado por 34 arcos, que en junio de 1791, fue sobrepasado por una riada que subió su nivel a 12 varas.

Si nos adelantamos un poco en el tiempo,  el 28 de febrero de 1921 se construyó un puente, conocido como Puente de Pote —su promotor fue aquel José López Rodríguez que —ya sabemos— era uno de los que fomentó el Reparto Miramar. La nueva vía comunicaba la calle Calzada del Vedado con la Quinta Avenida y según la clasificación de expertos, era un puente basculante, de dos vías y de elevación vertical, que debía subir parte de su estructura para dar paso a las embarcaciones. Siendo una zona muy transitada, comparada con la que tenía el Puente de Hierro —al que desplazó más al sur—, cada vez que pasaba un yate ocasionaba continuos tranques de más de un kilómetro en la Quinta Avenida y en la calle Calzada.

La necesidad de un puente que eliminara el “subibaja” parió la idea de uno enorme, de no menos de 1,300 metros de largo, con una pendiente de 5%, desde calle 1era y 14, en la parte del  Vedado y hasta la calle primera y 10, por la parte de Miramar.

El  futuro puente, que recordaría en escala mínima el famoso Golden Gate sobre la bahía de San Francisco —ver imagen en la página 169 del libro 500 Años de Construcciones en Cuba, de  Juan de las Cuevas Toraya—, quedaría solo en la etapa de diseño.

Los expertos finalmente optaron por la variante mucho más económica y eficiente ya practicada en la calle Línea. Un túnel. Para su emplazamiento se estudiaron dos variantes: la primera pretendía unir al Malecón con el punto de confluencia en la "Puntilla" (avenidas Primera y Tercera en Miramar). La segunda variante —aceptada finalmente— unió Quinta Avenida con Calzada y el Malecón. ¿Solución? El puente “de Pote” sobraba en medio y desapareció, sin dejar rastro.

El puente de Hierro, desplazado de Línea hacia  la calle 11 —para empatar con 7ma—, por la extinción de los  tranvías y luego por la construcción del  Pote, se ampliaba a dos vías y se le añadían pasos peatonales a ambos lados. Y ahí está desde entonces.

¿Obsoleto el puente de hierro?

Depende del análisis y de la concepción del mundo de quien lo haga. Es obsoleto, como el viejo tren de Hershey y otros ejemplos, que por suerte deberán perdurar como patrimonio industrial.

La ciudad, y por extensión todas las ciudades del país y el país mismo, debería mirar el entorno e identificar aquellos sitios o elementos  emblemáticos que son —o alguna vez serán— patrimonio o representan de muchos modos historia, maravilla tecnológica de su tiempo o ejemplos de ideas humanistas que han hecho de la vida una experiencia edificante.

Hay ejemplos a la mano… que a veces no vemos…o que vemos pero cuestan dineros y bastante —eso es innegable—, pero sobre todo, porque en ocasiones la falta la cultura y visión a largo plazo, son males casi siempre peores que la falta de dineros.

Comentarios

Tengo mis dudas que el Puente giratorio de hierro haya sido colocado al final de la calle linea antes de que en 1911 se enegurara el Puente de 23. No he encontrado informacion de si el Puente de los travias fue colocado antes del Puente de Pote. Me gustaria conocer mas detalles respecto al orden cronologico en que fueron puesto los puentes incluyendop el de puentes grandes..

Me encanta la página que ocupan con sus comentarios y el nombre que le escogieron muy CUBANO. El trabajo sobre los puentes es magnifico, recuerdo cuando de niña hacía el viaje hasta Almendarez en el tranvia y terminaba en lo que es hoy la salida del túnel de Línea, si mi mente no me engaña era el No U 4, bellas historias para recordar. Por favor, siganlas en otras muchas cosas, como parques, cines, playas,escuelas, etc, etc. Saben, es que recordar es volver a vivir, y solo de eso vivimos, sobre todo los que estamos lejos.

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