Palabras para comenzar (para continuar) en Nicaro

Víctor Casaus • La Habana, Cuba

El lugar de este 57 concierto de La gira interminable, el enclave minero de Nicaro, tuvo mucho que ver con la realización de esta jornada que comenzó en Mayarí el pasado martes 10 de junio y culminará, más al este aún, en Moa, en la tarde-noche de mañana viernes.

El propósito de Silvio de hacer llegar estas presentaciones diferentes  —en las que la música llega a veces a las puertas mismas de sus destinatarios— a otras provincias y regiones del país tuvo en este caso un acicate especial: la invitación que reiteradamente hicieron varios lectores del blog Segunda Cita que el trovador mantiene en Internet desde hace cuatro años para que La gira… llegara hasta Nicaro.  Allí leímos durante meses los comentarios encendidos —literalmente— de Lien Serrano, junto a las reflexivas intervenciones de su mamá, Carmen Mulet, “reclamando” (ese fue el verbo cariñosamente utilizado) que Silvio llegara con su ciclo por los barrios hasta estas tierras.

Imagen: La Jiribilla

Frank Fernández —mayarisero universal, como se sabe— también apoyó el empeño de Silvio para hacer esta invasión a la inversa: la expedición se movió de Occidente a Oriente, llevando/trayendo los mensajes de amistad, amor, participación y solidaridad que estas giras… promueven.  Silvio mismo contó sobre el asunto, y explicó otras razones mayores y profundas cuando subió por primera vez al escenario del concierto, la plaza René Ramos Latour de Nicaro:

“Yo me llamo Silvio Rodríguez y vengo haciendo desde hace unos tres años unos conciertos, sobre todo en La Habana, en los barrios más necesitados—que son muchos en La Habana, por cierto—. Esta es la cuarta vez que estamos en otras provincias: estuvimos en Santa Clara, en Cienfuegos y en Matanzas anteriormente. Y ahora venimos aquí a Holguín.

“Lo hacemos en especial por este momento  que está viviendo nuestro país, en el que están ocurriendo cambios económicos —que los necesitábamos —, y nos pareció que este es un lugar especialmente sensible a que se sientan esos cambios en el aspecto menos positivo, por el problema del níquel, de la fábrica… Todo eso nos atrajo hacia esta zona del país y por eso estamos aquí ahora.

“Esta iniciativa que estamos llevando a cabo es nuestra. No nos la orienta nadie. Nadie nos dijo: «Bueno, Silvio, ahora tú te pones a hacer esto por el país…» No, no, no. Esto lo estoy haciendo porque entiendo que hay que hacerlo, porque me gusta hacerlo, porque me parece que es mi deber hacerlo también.  Y lo hago con mucho gusto.

Imagen: La Jiribilla

“Es algo que se ha extendido en el sector artístico. Muchos artistas de todas las disciplinas se nos han acercado y nos han pedido que los sumemos a esta actividad, y lo vamos haciendo. Incluso ha habido artistas, como Virulo, quien pretendió continuar esta iniciativa y hacer otra brigada para comenzar nuevamente por los lugares donde empezamos nosotros. Pero no hay recursos para sostener dos empresas de este tipo a la vez, tomando en cuenta que algunos de estos recursos son del Ministerio de Cultura: otros son de nuestros estudios Ojalá.

“Aquí se suman muchos esfuerzos personales. Por eso hemos hablado de los invisibles, los imprescindibles, que siempre andan delante de nosotros: son los primeros que llegan a los lugares y los últimos que se van, porque son los que más trabajan. Invisibles porque no se ven, imprescindibles porque sin ellos no pudiéramos hacer esto. Aquí en Nicaro hay también algunos invisibles-imprescindibles también, que son los que han construido esta tremenda tarima sobre las que estamos hablándoles.

“Yo quería invitar ahora a todos esos invisibles que andan con nosotros, en este concierto 57, para que ustedes los vean así, sobre este escenario, y los saluden de esa forma”.

Y comenzó la primera lluvia de aplausos —visibles, imprescindibles también— sobre este concierto de Nicaro.

Imagen: La Jiribilla

“Hay cosas habituales. Como que en todos los conciertos que hacemos donamos una pequeña biblioteca de obras de la literatura nacional y algunas también de la literatura universal. Nos gusta que la gente lea. Leer es una manera de no estar solo. Leer ayuda mucho a soñar. Lo que hace la cabeza humana es imprevisible: soñar, desear cosas, pensar. Todo eso es parte también maravillosa de nuestra existencia.

Entonces, para no meterles más muela, invitamos ahora, a un gran artista, un artista de Mayarí, que el otro día estuvo con nosotros. Es un amigo entrañable, maestro también, porque a su lado aprendí muchas, muchas cosas de la música —que yo no sabía— y de las grabaciones: las aprendí a su lado. Es una gloria de la música universal, y también de esta región: Frank Fernández”.

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