Erick Sánchez

Casa de cristal

Joaquín Borges-Triana • La Habana, Cuba

Si alguien me pidiese definir a Erick Sánchez, confieso que yo no tendría que pensar mucho para expresar que él resulta un trovador muy auténtico y dueño de una poética heredera de los postulados ideoestéticos de los años 80. Su cancionística es vivo ejemplo de la dosis de rebeldía que generalmente ha tipificado al arte de nuestro país. Así, con el quehacer de figuras como Erick Sánchez, de nuevo la canción se hace contingente y comienza un paulatino proceso de recuperación de una visión sociológica o demográfica.

Temas suyos como “Esperar”, “Cuando aparezca el petróleo” (pieza que fantasea con la solución a los problemas de Cuba el día que brote oro negro frente a nuestras costas), “No quiero que toquen en mi puerta” (visión rebelde del entorno, desde la voz de un personaje marginal y también marginado de procesos sociales colectivos) y “Mi amigo el ingeniero” (com