Neeman en la Ciudad Celeste

Pedro de la Hoz • La Habana, Cuba
Jueves, 19 de Junio y 2014 (2:29 pm)

Más de una vez durante los años 70 del pasado siglo, Juan Piñera compartió con su tío, el inefable Virgilio, las tertulias que acogía en su casa de Mantilla el filomático Johnny Ibáñez, que vivía orgulloso de su parentesco con el patriota Juan Gualberto Gómez. Allí se discutía de lo humano y lo divino: letras, teatro, danza, historia, filosofía, ciencia. Juanito era el único músico de aquella cofradía cuyo santo y seña respondía al nombre de Ciudad Celeste.

Con el paso del tiempo, la experiencia afloró en la escritura de una de las más completas y complejas obras del repertorio pianístico contemporáneo, El libro de música de la ciudad celeste. A lo largo de cinco piezas íntimamente articuladas, Juanito Piñera logra una sucesión de atmósferas en las cuales se cifra, a base de desarrollos rítmicos y variables dinámicas, una percepción de la identidad insular.

Invitado al Segundo Encuentro de Jóvenes Pianistas, el norteamericano Edward Neeman (New Jersey, 1984) seleccionó la obra de Piñera para su recital del último fin de semana en la Basílica Menor de San Francisco. Con un impresionante currículum, este músico, calificado por el exigente crítico Don Rosenberg como “verdadero artista que no teme darle un sello distintivo a todo lo que toca sin recurrir a manierismos”, Neeman, fiel a las enseñanzas recibidas en Nueva York por su profesor cubano Salomón Gadles Mikowsky, se familiarizó con la música para el instrumento producida en nuestro país.

“Aprendí a valorar a Alfredo Diez Nieto y Roberto Valera, pero el modo de hacer de Piñera es el que mejor se aviene con mis manos”, co­mentó Neeman antes de su comparecencia en la Basílica. “Tuve como importante referencia la interpretación en disco de un joven y magnífico pianista cubano, Darío Martín”.

Tanta fue la compenetración de Neeman con la estética piñeriana, que el público se levantó de sus asientos para premiarlo con una prolongada ovación, repetida al finalizar la parte formal del programa con las Variaciones sobre un tema de Paganini, 2do. cuaderno, op. 35, de Brahms, y luego al ofrecer como extra la intrincada y brillante versión de La campanella, de Paganini, escrita por Ferrucio Busoni.

De las sobradas credenciales del pianista estadounidense, ahora residente en Australia, el público habanero supo cuando este protagonizó la velada sinfónica del pasado jueves, toda una proeza al doblar Beethoven (Emperador) y Brahms (No. 1). El recital de la Basílica comenzó con la Fantasía en Fa sostenido menor op. 28, de Mendelssohn, ejecutada con sumo control de los volúmenes sonoros y un apreciable destaque de las líneas cantables, e incluyó la Fantasía en Sol menor op. 77, de Beethoven, en la que expuso con transparencia y fluidez las variaciones que constituyen su centro de gravedad.

Esto le hubiera bastado a Neeman para dejar una huella perdurable en el auditorio. Sin embargo, anticipándose al momento estelar con la música de Piñera, el pianista alcanzó su cota más elevada al interpretar Gaspard de la nuit, de Maurice Ravel. Partitura desafiante, compuesta en 1908 e inspirada en poemas del romántico Aloysius Bertrand, cada uno de sus tres movimientos implica un compromiso técnico-expresivo diferente: en Ondine, la forma elíptica de su contenido descriptivo; en Le gibet (La horca), la gravedad hipnótica de los más de cincuenta acordes en Si bemol que sostienen un sobrio discurso que Ravel demandó fuera interpretado “sin apresurar ni enlentecer”; y en Scarbo,  como dijera el musicólogo francés Vladimir Jankélevitch, una enciclopedia diabólica de todos los obstáculos y tropiezos que uno pueda imaginarse bajo los dedos del virtuoso: notas repetidas, trinos, legato, acordes alterados, trazos vertiginosos, variedad de timbres, problemas de digitación; ataques, estudio de stacatos para la muñeca e independencia de manos.

Tales dificultades no solo fueron vencidas por Neeman. Su Ravel marcó la distancia entre un pianismo solvente y una entrega magistral.

Fuente: Granma

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato