Ocho goles por cero

Ciro Bianchi • La Habana, Cuba

Ya en 1907 se conocía el futbol  en Cuba. Y tomen nota de lo que el cronista dirá enseguida: uno de los primeros encuentros serios de ese deporte  tuvo carácter internacional y terminó con victoria para los cubanos. Un equipo conformado por los tripulantes del buque inglés Cidra se enfrentó, en Palatino,  al equipo local que llevaba el nombre de “Hatuey”. El marcador de ocho goles por cero a favor de los del patio hizo que ingleses residentes y en tránsito  por La Habana fueran por el desquite.

Surgió así el equipo “Rovers”, que no pocas veces se enfrentó al “Hatuey”. Había una especie de colaboración entre ambas agrupaciones: jugaban con los ingleses los hombres que sobraban en el banco de los criollos. No sería hasta 1908 en que estos dos equipos se enfrentaron en el primer partido formal, en el polígono del campamento militar de Columbia. No obstante, el juego de balompié  que, de manera oficial,  se reconoce, como el primero en la Isla se efectuó en Palatino, el 11 de diciembre de 1911.

Hay una crónica de Víctor Muñoz,  del 7 de enero de 1912 en la que se reseña un juego, en el Almendares Park,  entre el  “Rovers” y el “Hatuey”. Muñoz, que fue el introductor en Cuba del Día de las Madres, era un cronista proteico e incansable, dueño de una vena humorística extraordinaria. Fue, entre nosotros, el creador de la crónica deportiva, y reseñaba los juegos de futbol y, sobre todo de béisbol, en los que se enfrentaba un equipo cubano contra una agrupación foránea —norteamericana por lo general—  como una competición en que la naciente república justificaba su derecho a la vida. Alentaba el triunfo cubano como una cuestión de soberanía nacional.  Ya imaginará el lector el título de aquella crónica, publicada a plana completa: «El “Hatuey” dejó en blanco a los ingleses».

Ya en 1925 un equipo cubano, “Fortuna”, salía al extranjero, y ganaba los cuatro partidos que celebró en Costa Rica. Sonaba ya el balompié local cuando, en 1926, llegó desde Nueva York un equipo conformado por españoles. El éxito de esa visita hizo que no demoraran en arribar otros de España y Chile. Llegó además el “Nacional”, de Uruguay, campeón mundial en aquel momento. Debutó en La Habana frente al “Iberia” y salió vencedor cuatro por uno. Cayó frente al equipo de la “Juventud Asturiana”, cuatro por dos, y humilló  al “Hispano” con una despedida de ocho goles.

Varios hechos  se inscriben con letras de oro en los anales balompédicos criollos. El triunfo frente al equipo campeón del Uruguay es uno de ellos. Otro, las victorias de Cuba frente a las selecciones de Jamaica, Honduras, El Salvador y Costa Rica durante los II Juegos Centroamericanos y del Caribe de La Habana, en 1930. Y por último, la presencia cubana en la Copa del Mundo, en 1938.  En la ciudad francesa de Toulouse, Cuba logró empate a tres goles con Rumania y la derrotó luego dos por uno, para caer ante Suecia ocho por cero.

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