Selección de poemas

Ian Rodríguez Pérez • Las Tunas, Cuba

LA CONDICIÓN VISCERAL

Es preciso restaurar. Se precisa una estatua ideal y después, y sólo entonces, podrás ocuparte, tendrás a mano todo el tiempo que requieras de las estatuas reales.

    No basta tener la vocación. No basta siquiera dominar los volúmenes y configuraciones que ha venido adoptando el silencio en esas figuras.

    Todas las estatuas fluirán en ti, prestas a extraviarse, a instaurar en tu interior el doble de lo que ha sido su vida o de aquello que pudiera ser entendido como tal.

    Debes asumir ésta, la condición visceral de las estatuas que te visitan, de las estatuas que a ti recurren cuando apenas lo vislumbras, porque a fin de cuentas ¿qué clase de restaurador pudiera ser el que se ocupa de ellas sin mostrar ninguna contrariedad?

 

DONDE EL RESTAURADOR CONFIESA OTRA MÁS DE SUS ATONÍAS

    El restaurador y yo nos conocemos. Alguna vez, por cansancio, de