Patricio Wood

“Boccaccerías habaneras es un embeleque”

Roberto Miguel Torres Barbán • La Habana, Cuba

Imagen: La Jiribilla

“Es una película que me gusta, porque actúo en ella y es divertida. Así de simple: es divertida, real y suspicaz”. De esa manera, el actor Patricio Wood define Boccaccerías habaneras, su más reciente aparición en las pantallas cinematográficas.

Descarnadamente sincero, este actor de 53 años, quien se consolida hoy como uno de los rostros emblemáticos de la actuación masculina en la Isla, ofrece así su más personal apreciación sobre la película de Arturo Sotto.

Uno de los aciertos que le reconocen especialistas y público en general a este filme “donde se cubaniza El Decamerón”, es que está inspirado en un clásico de la literatura universal, algo poco frecuente en el cine cubano, que se presenta ahora de la mano de un director, quien en solo tres cuentos toca los fundamentos de esta pieza de Giovanni Boccaccio: el amor, la inteligencia humana, y la fortuna.

Este Decamerón habanero, se presenta con la misma premisa que la fuente de la que bebe: “todo el mundo tiene una historia oculta”, solo que en vez de recrear la Italia Medieval sus escenas tienen lugar en La Habana del siglo XXI.  

Aunque no es la primera vez que un cineasta se inspira en estos textos de Boccaccio —ya  Pier Paolo Pasolini lo hizo con anterioridad— si es la primera ocasión en que se mira solo desde la apelación o la cita intertextual, ajustada a contextos totalmente diferentes, donde la sensualidad tropical es la principal protagonista.

Wood, quien se presenta como  continuador de la estela artística de su padre Salvador Wood, explica que la suya “es una profesión, que se lleva en las venas, se disfruta y sufre, que cambia con el paso de los años ya que un día te hace interpretar a un joven galán y mañana, sin darte de cuenta siquiera, eres el padre o el abuelo de ese mismo galán”.

“Por eso, se agradece trabajar para una película como esta. A la que llego luego de una conversación con su director en la que me pide que haga este personaje, para «El cuento del tabaco», la última de las historias del filme; y para mi la mejor”, confiesa sonriendo.

“El personaje que hago es el de un director de una fábrica de tabacos, un protagónico,  que no implicó grandes excesos y disfruté muchísimo, tanto por la historia, como por la compañía de la joven actriz, Yudith Castillo”.

Imagen: La Jiribilla

Otro de los grandes méritos de la película es su trabajo con la dirección de actores. Consigue mezclar en cada una de las historias a jóvenes y consagrados de la escena actoral cubana como Mario Guerra, Zulema Cruz, Luis Alberto García, Félix Beatón, Omar Franco, Jorge Perugorría, Yadier Fernández, Yerlín Pérez, Raúl Bravo, y  Claudia Álvarez, entre otros.

Patricio Wood no quiso dejar de comentar que el guion le llamó la atención desde un principio porque era bastante sólido y creíble: “me agradaba no solo por los guiños a la cotidianidad del cubano, sino por sus constantes apelaciones al texto de Boccaccio, una obra que siempre me agradó. No por gusto —recuerda—  Boccaerías habaneras se alzó con el premio al mejor guion en la más reciente edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y con el del público, algo que se confirmará por estos días con la proyección de la película en los cines de toda la Isla”.

“Boccaccerías habaneras es una película sobre la Cuba de hoy, se trata de gente con historias comunes, que se convierten en extraordinarias”.

Sobre «El cuento del tabaco» de manera particular declaró que “es una historia sutil, contada con mesura, en la que no se reiteran los excesos y estridencias narrativas a las que estamos acostumbrados en el cine cubano, se da en notas muy suaves y poco a poco el espectador se lleva las claves de lo que acontece”.

“El mensaje de su realizador no llega de golpe, como mazazo, sino que va dejando caer las ideas, pues la esencia del conflicto es bien cotidiana, esa es la función de un director de historias como Arturo Sotto”.

“Boccaccerías habaneras es un embeleque”. Así la define uno de sus protagonistas, quien destaca además que el filme “convoca a esa inteligencia cotidiana y compartida: a que se viva o sobreviva, a que se mire la realidad con inteligencia y sin conformismos. A mirar al futuro y a construirlo sin utopías truncas”.

“Este filme, precisa, no llega con grandes ambiciones, su objetivo es convertirse en una película divertida que refleje conflictos y realidades desde el paralelismo que establece con uno de los clásicos de la literatura latina y es algo, que en mi modesta opinión, logra con bastante acierto”.

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