Eugenio Hernández Espinosa y el idioma caribeño

Mayté Madruga Hernández • La Habana, Cuba

A Eugenio Hernández Espinosa lo han invitado varias veces a distintos países latinoamericanos, pero por una razón u otra nunca se ha dado el viaje físico, por lo que confiesa: “es señal de que mi destino siempre ha estado en el Caribe, pues por allí sí he estado y lo he conocido, sobre todo el francófono y el anglófono”.

Imagen: La Jiribilla

El creador de emblemáticas obras como María Antonia (1964), Mi socio Manolo (1971), Emelina Cundiamor (1987) refleja en su obra y en su quehacer con el grupo Teatro Caribeño que también dirige, varias problemáticas de una región tan diversa como similar en materia de arte y tradición.

Hernández Espinosa ha trabajado en Martinica, Guadalupe, Dominica y Haití. Para él, estas culturas se reflejan en su obra  “a partir  del contacto directo con los países que lo integran. Anteriormente era un contacto a través de su literatura. A partir de mi visita a Guadalupe, este me abre a mí las puertas, porque comprendo que el idioma no era una barrera, sino que existía una cultura muy fuerte, una correspondencia, que prevalecía una lucha común por la identidad entre estos países y Cuba”.

Cuenta Eugenio que con el teatro sucedía hace unos años una situación muy curiosa. Los países de origen francófono fueron capaces de establecer su propio idioma: el creole, pero en materia teatral, lo que estaban haciendo era traducir a este idioma los clásicos europeos.

“Existían algunos artistas que llevaban a Shakespeare y otros dramaturgos europeos al creole, pero en mi opinión, y se los comenté, no estaban  haciendo teatro en creole. Existe una realidad muy concreta, social y esa es la que tiene que ser expresada. Creo que actualmente sí se está haciendo.

“Lo importante es conocer el pueblo, conocer al marginado, refiere Hernández Espinosa. En este momento, los países del Caribe tratan de buscar sus raíces, una búsqueda muy empecinada para reencontrarse, ya que de la identidad a la independencia hay un paso”.

El también creador de Calixta Comité (1969), rememora aquellas primeras veces cuando comenzó a trabajar en el Caribe: “La lucha entre ellos era muy fuerte, pero al yo llegar observo que era como llegar Cuba, y ellos tienen una adoración por todo lo que representa la Isla, no solo en el Caribe, sino en Latinoamérica.

“Cuba es el faro. Sin tratar de imponernos, nosotros hemos establecido una relación. Teatro Caribeño lleva una línea directa a estos países, porque le interesa. Así también creo que lo hacen personas como Alberto Curbelo y su Teatro Cimarrón.

“Actualmente, el teatro caribeño no se ve representado de una forma tan vital como la danza, en espacios como el Festival del Caribe, aunque todos estos artistas conocen y respetan dicha cita.

Figuras como Gilbert Laumord, con quien Eugenio montó  El venerable; y Gerty Dambury, la autora de Sombras, puesta en escena que también realizó Teatro Caribeño, se interesan por dicho Festival y lo conocen.

A la pregunta de si existen estereotipos que puedan afectar la creación en este teatro, Eugenio aclara que “los estereotipos del Caribe afectan a quienes van buscando lucrar con ellos. Para los verdaderos creadores, lo que interesa es el teatro popular, donde están las raíces afro y la cultura que ha sido marginada durante mucho tiempo”.

“Existe un interés de muchos creadores de hacer el teatro, que ellos quieren hacer, y tener esa subvención, o hacer un teatro más comercial, sin apartarse de sus objetivos, pero recaudando fondos”, indica el director de Con el tiempo, obra estrenada en el contexto el Festival Internacional de Teatro de La Habana.

El Premio Nacional de Teatro en el 2005, cree que “una bienal del Caribe sería una idea estupenda, para traer estos espectáculos a Occidente”. En ese sentido puntualiza: “mi empeño por traer el teatro del Caribe sobre todo el francófono y anglófono, es precisamente romper la barrera del idioma. Es cierto que nuestro público está más acostumbrado, tal vez, a una forma europea de hacer el teatro, pero en lo referente a temáticas y tradiciones, existen muchas cosas que nos unen con el Caribe”.

Comentarios

Amiga Elena, te responde Waldo Gonzalez Lopez, poeta y critico teatral y literario desde hace varios anos residente en Miami. Yo tuve el gusto de incluir la valiosa obra Emelina Cundeamor en mi antologia del monologo cubano La soledad del actor, publicada en La Habana por la Editorial Letras Cubanas en 19999.
Me encantaria hacertela llegar la obra, solo que debes comunicarte con el autor, Eugenio, para montarla. En estos momentos el tiene el correo electronico roto, segun me acaba de informar un amigo comun que estuvo en Miami. Por eso no se donde debes dirigirte para comunicarte con el. Quizas por esta publicacion La Jiribilla. Saludos, Waldo Gonzalez Lopez.

Lo siento. Olvide incluir mi correo en caso quieran comunicarse conmigo. Mi correo es emonteroh17@hotmail.com.
Muchas gracias!

Buenas tardes. Mi nombre es Elena Montero y soy peruana orgullosamente casada con cubano. Quería preguntarles si tienen alguna informacion de donde conseguir el texto de Emelina Cundeamor, escrita por Eugenio Hernandez a quien se refiere este articulo. Queremos hacer un montaje de la obra , pero hasta ahora ha sido difícil conseguirla en Internet. He escrito a varias revistas e incluso al mismo autor, pero no he tenido suerte.
Ojala puedan ayudarme.
Saludos cordiales,
Elena Montero

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