Cantores...

Tanguito: Pero el amor es más fuerte

Fidel Díaz Castro • La Habana, Cuba

Imagen: La Jiribilla

Sólo quiero viajar,
no sé adónde iré,
sólo puedo
puedo divagar,
porque lo demás
está prohibido.

Vagando en la penumbra del amanecer, en un rincón cualquiera del tiempo, como tras un bandoneón y una guitarra de rock, se escucha un lejano silbido y su silueta parece esbozar dando tumbos de la acera a la calle… es Tanguito.

Yo no estoy aquí, sólo mi sonrisa me delata
pero yo miro desde todas partes a la princesa
que se mueve entre estrellas de cordero y azul
con la soltura de quien no tiene errores.

Ellos le hablan y la contestación
es sólo brillo de los ojos.
La princesa se da vuelta como un guante
y sigue sin adentro ni afuera.

Cuando la princesa habla, vos la oís en tu mente,
y el fauno se despierta y brilla una danza,
una danza roja, desconocida pero eterna.

Alucinaciones del amor, el rock y el tango se abrazan en un eterno joven que no encuentra la luz en la vida real, todo lo imagina, lo crea en su cosmos vagabundo; inconforme con la realidad, se inventa una balsa para buscar otro mundo imposible, una mujer que vuele con él, que blasfeme al poder, al dinero que lo compra todo, menos su alma, menos el sueño que empina en su guitarra.

La dorada princesa del verano entre los iluminados,
Su sol amarillo, caleidoscopio de hojas de oro,
Y lágrimas que ríen.
El tiempo se detiene y cuando nadie maneja el aire,
Una magia nueva se produce, una magia nueva,
Una balsa nueva.

Imagen: La Jiribilla

La dictadura militar en la Argentina está a la caza de los jóvenes, cualquiera puede desaparecer en la madrugada, todo el que lleva el pelo largo, o anda en jeans es sospechoso; no hace falta siquiera llevar un libro “rojo” o una boina al estilo del Che. Los militares dispersan una manifestación de estudiantes, dan palos, tiran gases, torturan, allí está Tanguito.

Pueden robarte el corazón,
cagarte a tiros el morrón,
pueden lavarte la cabeza, por nada...
La escuela nunca me enseñó
que al mundo lo han partido en dos,
mientras los sueños se desgranan, por nada...

“Pero el amor es más fuerte…” la frase cantada por Tanguito viaja en el tiempo como símbolo de resistencia ante todo. José Alberto Iglesias Correa, su nombre real, nació en Buenos Aires, Argentina, el 16 de septiembre de 1945. Murió trágicamente en el Barrio de Palermo, el 19 de mayo de 1972. Fue conocido con varios seudónimos: Tanguito, Tango, Ramsés VII, Susano Valdés, Donovan, el protestón y Drago. Se lo considera pionero del rock argentino, junto a otros grandes cantautores como Moris, Pappo, Litto Nebbia, Oscar Moro y Luis Alberto Spinetta.

La guerra terminó
y todo feneció
yo sé que ya jamás
vera aquí el amor.

El sol volvió a salir
sin ver qué pasa aquí
el hombre sin saber
destruyó lo que hizo él.

La Habana, diciembre de 1993. El cine Chaplin se repleta de jóvenes que siguen los itinerarios de las cintas que se presentan en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, hay una película en especial que ha causado furor: Tango feroz, la leyenda de Tanguito, del director argentino Marcelo Piñeyro.

Quiero decir tantas cosas
pero de qué sirve
si un dormido
les hable a otros dormidos
sólo para que
sueñe el mejor.

Es la historia de un grupo de jóvenes acosados por los torturadores, entre ellos un creador cabeziduro, un soñador indoblegable, Tanguito. Ama y es amado, se juran los amigos ser fieles, no dejarse tentar por las riquezas, no bajar la cabeza ante ningún poder, ni el del capital, ni el de los esbirros, ni el del desamor.

Yo soy el que aquí queda
lo que resta de este mal
no sé cómo el destino
me obligó a superar
el caos de la guerra
y quedar aquí en la tierra
para ver esto y llorar.

La guerra terminó
y todo feneció
y todo feneció.

Imagen: La Jiribilla

Es demasiado peligroso un cantor así, con la justificación de las drogas lo encierran, lo tratan como loco, aunque está realmente preso, no lo pueden doblegar y lo anestesian, le dan electroshocks.

Camino porque el sueño,
extasiarme en un sueño,
soñar despierto,
hoy sólo quiero estar contigo.
Tres puntos suspensivos.

Los amigos temen, se van rindiendo, prefieren taparse los ojos, dejarse tentar, colgar el sueño; ir a verlo es marcarse, muy peligroso.

Estoy muy solo triste, acá,
en este mundo abandonado,
tengo la idea la de irme
al lugar que yo más quiera.

Me falta algo para ir,
pues caminando yo no puedo.
Construiré una balsa
y me iré a naufragar.

A los 17 años, José se presentaba en los clubes de los barrios de Mataderos y Flores, cantando, principalmente, versiones de temas ajenos de rock & roll. En 1963 integró el grupo Los Dukes de Mataderos. Por entonces, sus amigos del barrio habían empezado a llamarlo “Tanguito” porque bailaba muy bien el rock & roll y le decían, en broma, "báilate algo, Tanguito".

Como voz líder de Los Dukes, debutó discográficamente con 18 años, grabando un tema de Palito Ortega y Dino Ramos, “Decí por qué no querés”, y uno propio (aunque firmado por todo el grupo):“Mi pancha”.

Un rincón que marca a Tanguito es La Cueva de Pasarotus, un sótano que acogía a músicos de jazz que empezaban a mezclarse con jóvenes amantes del rock & roll. Allí compartió con grandes músicos, entre ellos Litto Nebbia y Ciro Fogliatta, que luego formarían el grupo Los Gatos. En una de las innumerables noches de naufragio en La Cueva, Tanguito comenzó la composición de “La balsa”, tarea que completó Nebbia. Esta pieza se hizo muy popular y está considerada la iniciadora el rock nacional argentino.

El 19 de junio de 1967, Los Gatos grabaron "La Balsa" y el 3 de julio, el sello Vik, subsidiario de RCA, publicó el primer simple de Los Gatos con este tema y “Ayer nomás”. Veinte días después se cerró La Cueva, que venía siendo víctima de un despiadado acoso policial, con allanamientos cotidianos.

Tengo que conseguir mucha madera,
tengo que conseguir, de donde sea.
Y cuando mi balsa esté lista
partiré hacia la locura
con mi balsa yo me iré a naufragar.

A mediados de 1968, Tanguito tomó contacto con las jeringas y las anfetaminas inyectables. Hasta ese momento sólo había probado pastillas para no dormir y ocasionalmente marihuana. Su vida empezó a precipitarse. Con los brazos perforados por tantos pinchazos, grabó algunas canciones entre 1969 y 1970, en los estudios TNT para el sello Mandioca. Esos registros fueron hechos sin mayor cuidado, con el único acompañamiento de su guitarra acústica, al parecer como boceto para que se pusiera en marcha la producción de un álbum. Pero ese trabajo elaborado nunca se pudo hacer.

El vagabundeo y las detenciones fueron cada vez más continuos. La persecución policial fue despiadada con él, acusado de contravenir edictos policiales como los de ebriedad, mendicidad y vagancia, y disturbios en la vía pública. En febrero de 1971, llegó a ser presentado por la división Seguridad Personal de la Policía Federal como cabecilla de una banda de narcotraficantes. Luego de un período de meses tras las rejas, en el que fue sometido a tratamientos con electroshocks y shocks insulínicos, fue trasladado, en 1972, a la Unidad 13 del mismo centro asistencial, destinada a la internación de enfermos mentales.

De aquel siniestro lugar, Tanguito se escapó una madrugada. Unas horas después, a las 10:50 de ese día, el 19 de mayo de 1972, murió bajo las ruedas del tren del Ferrocarril San Martín, pocas cuadras antes de la estación Palermo. Ningún diario publicó su muerte.

Allí a lo lejos puedes escuchar
a un amor de primavera
que anda dando vueltas
que anda dando vueltas
que anda dando vueltas.

Abre el barril de la lluvia
y toma una copa
y el hombre es de cristal
volveré a vibrar
volveré a vibrar

La vida de Tanguito se ha tornado leyenda, el cine ha contribuido a borrar los límites entre la realidad y la ficción, y ¡qué más da! en todo caso nos sirve igual con sus canciones y la herejía que salta y vuela por sobre los escombros humanos y sociales, por sobre las tantas maneras con que oprime el dinero, y sus dueños, esos poderosos de la tierra que expanden la miseria y el dolor, físico y espiritual.

Tanguito ha quedado cantando desde su perenne sacrilegio, su desborde de imaginación y su entrega a otro mundo más justo; por cualquier rincón brota su voz reclamando a los días un abrazo al prójimo, sintetizados en la pantalla y en el espíritu popular. Ni la dictadura militar, ni los acomodados, ni los que renuncian a los sueños, ni incluso la muerte pudieron con él, porque “...el amor es más fuerte”. 

Pero el amor es más fuerte

Autor: Tanguito

Pueden robarte el corazón,
cagarte a tiros el morrón,
pueden lavarte la cabeza, por nada...
La escuela nunca me enseñó
que al mundo lo han partido en dos,
mientras los sueños se desgranan, por nada...

Pero el amor es más fuerte...
Pero el amor es más fuerte...
Pero el amor es más fuerte...
Pero el amor es más fuerte...

Cuándo podrán disimular,
la guerra en tiempos de paz,
si aquí los muertos siguen vivos...
Pueden jurar que no es verdad
el viejo sueño de volar,
pueden guardarte en una jaula por nada...

Pero el amor es más fuerte...

Pedrito escribe sin parar
que el mundo está por estallar,
y los demás en la oficina, por nada...
Pueden robarte el corazón
cagarte a tiros el morrón,
pueden lavarte la cabeza, por nada...

Pero el amor es más fuerte...
Pero el amor es más fuerte...
Pero el amor es más fuerte...

Comentarios

Bello artículo. Los jóvenes argentinos de los sesenta, tuvimos noticias de Tanguito a través de las canciones que popularizó la primera banda de rock nacional, Los Gatos de Litto Nebbia. Temas como Ayer nomás o La Balsa fueron frutos de la inventiva de este joven artista completamente under. Gracias por el recuerdo.

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