El huarango en La Habana

Estrella Díaz • La Habana, Cuba
Martes, 22 de Julio y 2014 (11:51 am)

Hasta este 28 de julio se exhibe en la Casa Carmen Montilla, en La Habana colonial, una muy interesante exposición colectiva titulada Arte que crea conciencia que agrupa casi un centenar de obras nucleadas gracias a la asociación peruana “El huarango en su tinta”.

La muestra llegó a Cuba a partir de los esfuerzos conjuntos del ministerio peruano de cultura,  la embajada de Perú en La Habana, el gobierno regional de Ica y de Arequipa y de la Oficina del Historiador, institución que hizo posible exhibir esas piezas que son un llamado a la restauración y la preservación de los bosque secos del Perú que, lamentablemente, están siendo sobreexplotados y que han puesto en peligro al huarango, árbol de la familia cesalpináceas que alcanza hasta diez metros de altura y posee las raíces más profundas del planeta (más de 70 metros); en Cuba se le conoce como algarrobo.

Alfredo Uchuya, profesor de arte de la Asociación “El huarango en su tinta”, visitó La Habana acompañando la muestra y explicó, en conversación con La Jiribilla, que el proyecto tiene el propósito “de fusionar el cuidado del eco-sistema con el arte”, un binomio que ha funcionado muy bien.

Imagen: La Jiribilla

“«El huarango en su tinta» es una asociación que en sus inicios se formó en un comité de damas que pertenecía a la policía y, posteriormente, derivó en asociación porque se sintió la necesidad de continuar luchando por el huarango, árbol que está integrado al ecosistema de la región. La señora Marina Guzmán, es la presidenta de la Asociación y también lo integran las señoras Yohana López, Sherly López y Milagro Halmet, entre otros.

“El huarango tiene la característica que crece en toda la zona costera del Perú y es un árbol que se ha identificado siempre con los pobladores originarios de las zonas de Ica y Nazca; ha sido una planta muy comprometida con el hombre porque le ha servido absolutamente para todo. Por ejemplo, en la cultura nazca se construían unos subterráneos para poder canalizar el agua y almacenarla y toda esa estructura está concebida a partir del huarango. Por otra parte, su tronco se ha empleado para  edificar casas que se hacían con quincha, barro y caña y —como columna principal— estaba el huarango. Hasta el día de hoy se conservan casonas y, por ejemplo, en mi chacra (granja) personal tengo un pedacito de casa que tiene más de 125 años de antigüedad y continúa paradita y parece haber sido construida dos días atrás.

“El huarango es muy fuerte y posee otras muchas bondades, como sus frutos, que son una vaina de color amarillo que es muy dulce y se emplea como comestible porque es my nutritivo. La Asociación “El huarango en su tinta” ha convocado varios eventos culinarios en los que se ha usado como un ingrediente esencial para realizar diversos platos y, por ejemplo,  la harina se emplea para hacer panes, queques, empanadas, budines y otra serie de alimentos que tienen la característica de ser altamente vitamínicos. Igualmente, de su vaina se hace un jugo llamado algarrobina que es rico en vitaminas y también se consume en ensaladas. Además tiene la característica que reduce el clima entre nueve y diez grados y sus hojas poseen como un filtro para el calor, aparte de que el árbol tiene en sus raíces unas bacterias que nutren  la tierra, es decir, que no hay necesidad de emplear fertilizantes en un radio de siete a diez metros a la redonda del árbol. Y como si todo fuera poco, nos ofrece su tinta que nos sirve para expresarnos. La tinta es una sabia que brota de una manera natural; el árbol solito segrega esa sustancia. Se han hecho algunas pruebas y, si uno agrede al árbol, o sea, lo corta, esa tinta no sale aunque puede emerger una resina amarillenta y transparente, que no tiene tinte. El huapango solo une la resina con la tinta y la expulsa cada cierto tiempo, sobre todo, cuando rompe las ramas de manera natural; de esa heridita que se crea, sale la tinta”.

Imagen: La Jiribilla

¿Y esa tinta es la que sirve para crear el arte que están generando?

Así es; hemos utilizado esa tinta como medio de expresión de los artistas y hemos tenido excelentes resultados. Se presta muy bien para poder crear una expresión plástica y, sobre todo, que tiene una característica muy peculiar y es que tiene un brillo muy llamativo que parece que la obra estuviera barnizada y otra de las características es que la tinta en sí misma tiene textura y crea un relieve sobre la hoja que da la sensación de que uno puede tocar lo que se ha dibujado.

Los tonos que naturalmente tiene esta resina son sepias y ocres, ¿a partir de ahí se pinta directamente?

El único color que posee la tinta es el sepia oscuro, casi de un rojo intenso, por lo tanto, los tonos oscuros se obtienen por acumulación de tinta. Cuando uno deposita capa sobre capa y esa tinta comienza a secar, crea una textura fuerte que otras tintas sintéticas no poseen.

¿Cómo llega esta muestra a La Habana?

La presidenta de la Asociación, la señora Marina Guzmán, hizo todas las coordinaciones con la Oficina del Historiador apoyada por la embajada de Perú en La Habana para traer la exposición  que encierra todo un trabajo muy serio enrumbado a crear conciencia en relación con el cuidado del ecosistema y de dar a conocer aún más todo el trabajo que estamos desarrollando a partir de la tinta del huarango. Considero que una de los elementos más interesantes de esta exposición, es la diversidad de formas, de técnicas, y, sobre todo, la gran cantidad de ideas que se están manejando por parte de los artistas.

Esa muestra agrupa, aproximadamente, unas 100 obras de pequeño y mediano formato, ¿cómo se eligieron las piezas?

Hace unos dos años en la ciudad de Ica se convocó al primer concurso a partir de la tinta de huarango y de ahí se seleccionaron varias piezas, pero el año pasado, nuevamente, auspiciamos otro concurso de dibujo que, en esa oportunidad, se realizó simultáneamente en las localidades peruanas de Ica, Arequipa y Tacna. Varias de las piezas fueron traídas a esta exposición de La Habana.

Imagen: La Jiribilla

¿Estos concursos tuvieron una temática determinada o fueron de libre creación?

El primer concurso fue un homenaje a Ica, y por lo tanto la temática fue muy regional y tenía que ver con las costumbres, las tradiciones y las características de la región de Ica. En el segundo concurso sí hubo una temática más específica y se establecieron tres categorías que fueron: comunidad, niñez, y la relación entre la mujer y el huarango.

Hace muy poco se realizó una actividad en la capital peruana en la que participaron alumnos y maestros de la Escuela Nacional de Arte de Lima y ellos sintieron la necesidad de manifestar su aprecio por Cuba y, como somos latinos, siempre hay algo que nos une y hermana; ya sea el arte, las costumbres o nuestro calor  humano. Ese grupo de alumnos empezó a experimentar y sumieron algunos iconos de Cuba y con ellos crearon varias obras que, también, forman parte de esta muestra.

En el catálogo preparado para esta muestra dice: “la Asociación «El huarango en su tinta» tiene como misión educar en cultura medioambiental sobre la preservación y cuidado de los bosques secos de la costa peruana y promover a través del arte campañas de reforestación del haurango, enseñando el uso responsable del recurso y generando oportunidades de desarrollo en las regiones costeras del Perú”, ¿corre peligro el huarango?

Sí, corre peligro. En Ica y Nazca han existido inmensos bosques de huarango, pero en los últimos años se ha incrementado la tendencia de su sobreexplotación. Por ejemplo, se talan indiscriminadamente árboles para ser empleados como leña —porque es muy rendidor—, también como carbón. En esas zonas se han abierto muchos negocios de comida y, efectivamente, los platos confeccionados con carbón de huarango son exquisitos, pero eso ha inclinado la balanza hacia una tala indiscriminada y grosera de este árbol y la situación está poniendo el peligro al huarango, que está próximo a extinguirse. La asociación ha tomado cartas en el asunto y se están instrumentando proyectos para la reforestación; la idea es reforestar toda la parte costera y que el huarango vuelva a ser considerado y, sobre todo, que la gente le encuentre otros sentidos al uso de este árbol.   

¿Primera visita a La Habana?

Haber conocido Cuba es una experiencia increíble y me voy muy complacido y contento. Exponer en la Casa Carmen Montilla ha sido espectacular porque está ubicada en una zona de privilegio y me ha dado la satisfacción de poder mostrar el trabajo de un grupo de artistas jóvenes que han entendido la importancia de preservar el huarango. La Habana es una ciudad muy hermosa y su gente es muy cálida y he tenido oportunidad de conocer y acercarme al trabajo de algunos artistas cubanos y visité una fundición que pertenece a la Escuela Taller Melchor Gaspar de Jovellanos, de la Oficina del Historiador de la Ciudad. Conversando con la gente me doy cuenta que tenemos muchos puntos de contacto y que somos similares en algunos aspectos.  

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