Meñique es también un niño, y es un coloso

Joel del Río • La Habana, Cuba

Fotos: Cortesía del ICAIC

 

Mitología y folclore cubanos se poblaron de personajes más o menos eminentes y capaces de simbolizar la quinta esencia de los rasgos más valorados en la Isla: gracia, donaire, sensualidad, humanismo, capacidad para el sacrificio y el heroísmo. Meñique, el protagonista del largometraje cubano recién estrenado, ostenta algunas de las virtudes del Pulgarcito de Perrault, pero varios rasgos delatan el parentesco con Elpidio Valdés, por solo mencionar al héroe criollo que representa la más acabada encarnación puesta en imágenes y sonidos por el cine nacional.

Imagen: La Jiribilla

Los primeros, en la galería de héroes aportados por el ICAIC, fueron el barbudo del Ejército Rebelde y el combatiente clandestino, tal y como aparecen en Historias de la Revolución (1960, Tomás Gutiérrez Alea); El joven rebelde (1961, Julio García Espinosa), Soy Cuba (1964, Mijail Kalatozov), El hombre de Maisinicú (1973, Manuel Pérez) o Polvo rojo (1981, Jesús Díaz). Considerable paso hacia la humanización y el acriollamiento de tales adalides verificaron Aventuras de Juan Quinquín (1967, Julio García Espinosa) y Clandestinos (1988, Fernando Pérez).

En una segunda etapa, se rinde culto al trabajador, obrero y campesino, en particular al machetero, y a los muchos héroes de la cotidianidad, estoicos constructores del presente y del futuro: Vaqueros del Cauto y Escenas de los muelles (1965 y 1970, de Oscar Valdés), Ociel del Toa y Coffea arabiga (1966 y 1968, Nicolás Guillén Landrián), Suite Habana (2003, Fernando Pérez). En este camino hacia la recreación de un héroe casi mitológico en la realización de hazañas cotidianas, relacionadas con los ideales del socialismo y de la nación cubana,  Coffea arabiga utilizó Fool on the Hill, una bella canción de los Beatles, vinculada a imágenes de Fidel Castro. No se comprendió que el documental pretendía exaltar poéticamente, más que cuestionar, la capacidad de soñar y de crear del líder de la Revolución.

A finales de los años 60 aparece otro tipo de rebeldía, la que propulsaba el inconforme, el cuestionador. Así, el protagonista de Memorias del subdesarrollo (1968, Tomás Gutiérrez Alea) criticaba el pasado, al cual podía mirar solo con ira, y también cuestionaba un presente incapaz de proporcionar los valores y la seguridad que necesitaba. El inconforme será el héroe característico de las películas más críticas producidas por el ICAIC luego de Memorias del subdesarrollo, entre otras muchas puede mencionarse Alicia en el pueblo de Maravillas (1990, Daniel Díaz Torres), Fresa y chocolate (1993, Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío), Madagascar (1994) y La vida es silbar (1998), ambas de Fernando Pérez, con sus personaje en pleno conflicto de transformación con sus contextos.

Los héroes de la independencia, en particular el mambí, inundaron la década de los años 70, cuando predominó el cine histórico impuesto desde el primer cuento de Lucía (1968, Humberto Solás) y La primera carga al machete (1969, Manuel Octavio Gómez) hasta Elpidio Valdés, el más aplatanado y criollo de todos los héroes que entregara el ICAIC, pasando por Páginas del diario de José Martí (1969, José Massip) y José Martí, el ojo del canario (Fernando Pérez).

La mujer aparece en el primer y segundo cuento de Lucía, en Los días del agua (1971, Manuel Octavio Gómez) o Cecilia (1982, Humberto Solás), La bella del Alhambra (1989, Enrique Pineda Barnet) o María Antonia (1990, Sergio Giral) en tanto símbolo de la frustración que culminó los ideales de independencia en las décadas de colonialismo y la seudorrepública, de modo que se trata de un personaje abocado a la tragedia y el melodrama. Sin embargo, vale aclarar que De cierta manera (1973, Sara Gómez), Retrato de Teresa (1979, Pastor Vega) y Hasta cierto punto (1983, Tomás Gutiérrez Alea), entre otras, prefirieron hablar de los ideales de una nueva heroína: aquella que intentaba salir del subdesarrollo mental mano a mano con su pareja.

La nueva generación, el relevo, representan los nuevos ideales que comenzó a divulgar el cine cubano a partir de los años 80 y 90. Los jóvenes, con su frescura y exigencias naturales, y su manifiesta propensión a la renovación y el cuestionamiento, llenaron de vigor heroico El brigadista (1977, Octavio Cortázar), Se permuta (1983, Juan Carlos Tabío), Los pájaros tirándole a la escopeta (1984, Rolando Díaz), Una novia para David (1986, Orlando Rojas), Demasiado miedo a la vida o Plaff (1988, Juan Carlos Tabío), Amor vertical (1997, Arturo Sotto) y Melaza (2012, Carlos Lechuga). Los protagonistas de estos filmes representan la dinámica acción de los jóvenes en contra de ancestrales prejuicios y dogmas retardatarios.

La familia, sostén de la unidad, ha sido motivo de varias exaltaciones emotivas en Video de familia (2001, Humberto Padrón), Suite Habana (2005, Fernando Pérez), Barrio Cuba (2006, Humberto Solás) y El cuerno de la abundancia (2008, Juan Carlos Tabío) en las cuales todos contienden casi estoicamente con las dificultades de una realidad compleja.

En particular los niños vienen a ser los héroes más recientes descubiertos por el cine cubano, en tanto representan una oportunidad para la solidaridad, los sueños y el desprendimiento. El auge del protagonista infantil comenzó con aquella parejita que escapa de los padres buscando una razón que les permitiera permanecer, en Viva Cuba (2005, Juan Carlos Cremata), y continuó con esa oda a la inocencia lastimada que es La edad de la peseta (2006, Pavel Giroud) o a través de la amistad transclasista de Habanastation (2011, Ian Padrón), la expectación contemplativa de La piscina (2011, Carlos M. Quintela) o el liderazgo barriotero y ético del niño con problemas domésticos y sociales en Conducta (2014, Ernesto Daranas).

Meñique es también un niño, y es un coloso. Cumple con los recorridos tradicionales asignados al héroe según la tradición oral, escrita y visual que acompaña a la humanidad desde el Medioevo hasta las películas de superhéroes de este mismo año. Y lo mejor de todo: es cubanísimo, como las palmas y la pulpa de mamey, porque está al final de un largo camino del audiovisual cubano en busca de conformar la imagen para el cubano heroico, excepcional y cotidiano, plausible y epónimo. Y esta vez hay que reconocer el milagro. Ver para creer.

Comentarios

Tremendo análisis descriptivo de esa larga lista de títulos y personajes de la historia del cine cubano que siempre nos nutre con sus más bellas historias y personajes que nos mantendrán atentos para devorar sus contenidos. Que vengan nuevos títulos y nuevos héroes para seguir enriqueciendo el fervor de disfrutar la cultura Cubana, muchas gracias Joel

Magnífica relación de los héroes creados por el Cine Cubano en 55 años de Revolución. Ojalá en todos los rincones de Nuestra América podamos tener la oportunidad de ver "Meñique". ¡Viva Cuba! ¡Viva el Nuevo Cine Lationoamericano!

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